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Un diagnóstico un tanto tardío

Redaccion Avances 07/09/2026 - 09.40.hs

El índice de accidentes en La Pampa es, cuanto menos, alarmante si se consideran tanto los urbanos como los acaecidos en rutas. En lo que hace a los primeros el diagnóstico es definitivo: las autoridades municipales deben implementar ya mismo medidas que atenúen la complejidad del tránsito santarroseño y sancionen a los transgresores.

 

La larga serie de siniestros ciudadanos, especialmente aquellos que se dan entre motocicletas y automóviles, reconoce básicamente dos aspectos: la desobediencia a las reglas de tránsito y el exceso de velocidad. Para ejemplo uno muy reciente y de final trágico en el que, según testigos, el protagonista había trasgredido dos semáforos rojo.

 

¿Es tan complicado implementar un cuerpo municipal que vigile y sancione estas infracciones? Hay en la ciudad algunos lugares que podrían considerarse claves en cuanto a concreción de accidentes; la avenida de Circunvalación es uno de ellos: en su calzada principal y colectoras los excesos de velocidad son comunes, lo mismo que el apuro por alcanzar la luz verde de paso o bien transgredirla, especialmente en lo que hace a camiones de gran porte. Las quejas vecinales, que las hay desde tiempo atrás, hacen notar el tránsito de camiones portadores de sustancias combustibles es muy frecuente.

 

El centro santarroseño es otra muestra de lo expresado donde los accidentes son casi diarios. Aunque de porte menor las bicicletas, son también abundantes en la circulación ciudadana, y merecen un párrafo aparte. Es frecuente -muy frecuente- que estos vehículos ignoren la luz roja de los semáforos; a veces sin tránsito a la vista pero siempre evidenciado una desaprensión que parece haberse trasformado en costumbre.

 

En lo que a rutas se refiere ya se sabe que las de orden nacional son un verdadero desastre, plagadas de accidentes y con reclamos públicos y particulares a los que no se les presta atención. Esas rutas -se ha repetido hasta el cansancio- son vitales para la comunicación entre la Patagonia y el resto del país, con escasas y poco convenientes alternativas y con un abandono que se evidencia en los muchos accidentes (varios de ellos mortales) y los impresionantes baches que muestra la calzada asfáltica.

 

De allí que resulte curioso el reclamo de un diputado nacional pampeano que pide al gobierno de la provincia la pavimentación de la ruta nacional 151, una de las más importantes y afectadas por el abandono, enrostrándole no haber acordado con el Ejecutivo nacional el mantenimiento de caminos, como sí lo hicieron otras provincias. En esas rutas el mantenimiento es una obligación de la Nación, que las ha trazado desde hace mucho tiempo y obedecen una estrategia de circulación nacional. Según el errado y algo tardío diagnóstico del legislador, la provincia dejó “en situación de desprotección a los vecinos, trabajadores, familias y turistas que circulan diariamente por la zona”. Después, quizá meditando la índole del problema, señala que “resulta imprescindible, que el Poder Ejecutivo Nacional tome intervención directa para resolver esta problemática urgente”.

 

En buena hora, pero es lo que se le viene advirtiendo y reclamando a ese Poder desde hace más de un año.

 

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