Científicos logran un avance clave en el efecto del cannabis en el cerebro
Un grupo de científicos de Bahía Blanca consiguieron por primera vez identificar a nivel molecular el lugar específico en que el cannabidiol (CBD) actúa en un receptor vinculado a la comunicación que existe entre las neuronas. Este avance trae información nuevas para el desarrollo de futuros medicamentos relacionados con enfermedades neurológicas, neurodegenerativas y para enfermedades inflamatorias.
Esta investigación, según La Brújula 24, lo llevaron adelante Juan Facundo Chrestia y Cecilia Bouzat, científicos del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Bahía Blanca (INIBIBB), que depende de la Universidad Nacional del Sur y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), en conjunto con participantes de la Universidad de Oxford y Oxford Brookes, en Inglaterra.
Este trabajo se publicó en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), que es una de las revistas científicas internacionales que tienen más reconocimiento.
Este estudio se habría concentrado en el receptor nicotínico alfa-7, es decir, se trata de una molécula involucrada en la comunicación que hay entre las neuronas y se encuentra involucrada en aquellos procesos que están vinculados en el aprendizaje, la memoria y la cognición.
Los investigadores indicaron científicos determinaron cómo el CBD, que se trata de uno de los componentes químicos principales que la planta de Cannabis sativa, modularía a ese receptor y también pudieron localizar una región que es sensible por medio de la que el compuesto podría modificar su modo de funcionar.
La diferencia con el THC, asociado a los efectos psicoactivos que trae el consumo de cannabis, según lo publicado por La Brújula 24, el cannabidiol no produce alteraciones de la percepción como tampoco estados de intoxicación. Además, hay un enorme y creciente interés por parte de los científicos en relación a sus posibles aplicaciones terapéuticas.
La investigadora Bouzat dijo que el receptor alfa-7 hasta ahora no se usa en la práctica clínica como blanco terapéutico, sin embargo hace unos años es el objeto de estudios por su vínculo con distintas enfermedades. En algunas patologías como por ejemplo el Alzheimer como también con otros trastornos neurológicos lo que se observa es una disminución en el funcionamiento. Además, hay evidencia científica en relación a que la potenciar de su actividad puede favorecer los procesos asociados a la memoria y a la cognición.
“Esto es ciencia básica, pero es conocimiento fundamental”, dijo Bouzat cuando explicó que ese descubrimiento es el paso previo para que en el futuro próximo se puedan llevar a cabo fármacos que se encuentren destinados a actuar en esos mecanismos.
Este descubrimiento no implicaría que aparecieran de manera inmediata un nuevo medicamento, pero sí viene a aportar información molecular que es sumamente necesaria para que se pueda avanzar en compuestos más selectivos que tengan la capacidad de regular estos receptores.
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