Eclipse lunar de agosto: cuándo ver la “Luna de Sangre” desde la Argentina
Se termina agosto, el octavo mes del año, pero todavía falta que suceda uno de sus más importantes grandes espectáculos astronómicos. Entre la noche del jueves 27 y la madrugada del viernes 28 se va a desarrollar un eclipse de luna parcial que va a poder verse desde cualquier punto de la Argentina, en la mayor parte de América y en algunos sectores de África y Europa.
Según lo publicado por la Agencia Noticias Argentinas, este fenómeno meteorológico va a tener la particularidad de que, más allá de que no se trate de un eclipse total, la Luna va a quedar casi completamente en la parte más oscura de la sombra de la Tierra. Es decir, cerca del 93% del diámetro lunar se quedará cubierto por lo que es la umbra terrestre.
Además, en relación a la profundidad del eclipse, la Luna podría llegar a tener una tonalidad tirando a anaranjada o rojiza y ese efecto es lo que genera que reciba el nombre de “Luna de Sangre”. Con respecto a la clasificación de la NASA, este evento es un eclipse lunar parcial que va a tener una magnitud de 0,930 y va a durar 3 horas y 18 minutos.
¿Cuándo va a ser el eclipse lunar de agosto?
El eclipse de luna roja va a ser comenzar la noche de este jueves 27 de agosto y va a continuar en la madrugada del viernes 28. La secuencia va a ser la siguiente:
A las 22:23 horas va a comenzar el eclipse penumbral.
A las 23:33 la Luna va a ingresar en la umbra, se trata de la parte central y la más oscura de la sombra terrestre.
A la 1:12 am del viernes se va a producir el máximo del eclipse y la cobertura aproximada va a ser de 93%.
A las 2:51 va a terminar la fase parcial.
A las 4:01 se va a terminar de manera completa a la fase penumbral.
¿Por qué durante el eclipse la luna de vuelve roja?
Que este eclipse parcial lleve el nombre de “Luna de Sangre” es por el color que podría llegar a adquirir nuestro satélite natural cuando atraviese hacia la sombra de la Tierra. Cuando se produce un eclipse lunar, la Tierra pasa a ubicarse entre el Sol y la Luna. En la medida en que la Luna avanza por la sombra de la Tierra, la luz solar ya no lo ilumina como suele hacerlo. De cualquier manera, la atmósfera terrestre va a desviar una parte de la luz para la Luna.
Entonces, la atmósfera va a dispersar con facilidad lo que son las longitudes de onda azules, en tanto las tonalidades naranjas y rojas van a atravesar con más facilidad la capa de gases y derivarían en iluminar de manera débil la superficie de la Luna.
Por lo tanto, en vez de desaparecer de manera completa, la Luna podría llegar a adquirir un aspecto más anaranjado, cobrizo o rojo. La tonalidad y la intensidad de color que adquiera no va a ser igual en los diferentes lugares porque también depende de las condiciones atmosféricas, de la humedad, también del polvo y de tantas otras partículas que podrían llegar a modificar la percepción del aspecto del satélite.
Artículos relacionados
