El frío extremo congeló un salto de agua y regaló una postal de ensueño
El invierno en algunas latitudes es muy crudo, pero también puede regalar momentos mágicos que unos pocos privilegiados logran disfrutar. El pasado fin de semana se generó una de esas situaciones en el norte de la provincia de Neuqúen.
El Salto del Agrio, ubicado cerca de las localidades de Caviahué-Copahue, se congeló a raíz de las bajas temperaturas que hicieron en la zona. El agua parecía detenida en el tiempo, suspendida en el aire con un contorno teñido de blanco total.
“Cuando el invierno despliega toda su fuerza, el Salto del Agrio se transforma en un espectáculo tan imponente como efímero: el agua, el hielo y la roca volcánica crean una escena única que sorprende a quienes llegan hasta este rincón de la Patagonia. Un paisaje que cambia con cada estación, pero que en invierno alcanza una de sus versiones más mágicas”, describieron desde el área provincial de Turismo en un video que subieron a su canal oficial de YouTube.
Las imágenes y videos del salto congelado y vestido de blanco se viralizaron por redes sociales, según publicó el medio AN Bariloche. La difusión empezó mediante usuarios de la región, pero personas extranjeras también se maravillaron por lo sucedido e hicieron publicaciones propias.
En el medio de todo el asombro, dos hermanos decidieron ir hasta el lugar para disfrutar del espectáculo y recordar a su padre.
Carla y Jeremías Álvarez recorrieron 147 kilómetros desde su Chos Malal, donde viven, para llegar al Salto del Agrio y tomar unos mates en un paisaje de fantasía. "Era un anhelo. Siempre quisimos verlo en invierno, pero nunca se nos había dado. Esta vez dijimos: ¿Cómo no ir si estamos tan cerca?", contó la joven a La Mañana de Neuquén.
"Conocíamos el Salto del Agrio en verano, pero verlo así es de otro nivel. Te da una energía tremenda. Es la naturaleza en su máxima expresión", agregó emocionada por la experiencia.
La escapada no era solo turística. En el fondo había una acción especial que los involucraba a ambos. "Se lo dedicamos a nuestro papá Domingo. Él siempre soñó con llegar hasta acá en esta época. Hoy de alguna manera lo cumplimos con él. Sabemos que nos acompañó desde el cielo y seguro lo estaba disfrutando con nosotros", confesó Carla, quien trabaja en el Vivero Provincial de Chos Malal.
"El invierno neuquino es duro, sí. Te pone a prueba el camino, el frío, el barro. A su vez también tiene este regalo; paisajes que parecen de otro planeta. Paisajes que no duran para siempre, que se deshielan, que cambian. Por eso hay que aprovecharlos, fotografiarlos, guardarlos en la memoria y sobre todo cuidarlos", manifestó la mujer, que regresó a su hogar con el alma serena.
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