Las manos que tejen: el cacique que diseñó y creó el poncho para el Papa
Hay un cacique, Erick Rojas, que más allá de que sea muy joven para tanta sabiduría, de algún modo lo lleva en la sangre y en las manos. Todo en Erick tiene historia, igual que el nombre de la estancia en el que realiza su trabajo.
“Este paraje se llama Santa Teresita y está dentro de la Estancia El Pachango, que significa ‘río que corre entre la tierra o rio de las barrancas’”, con esa oración arranca la frase del cacique en una charla con el medio ElDoce.tv. Ese es el lugar en el que Erick saca el hilo y teje el enorme poncho que le va a llevar al papa León XIV cuando vaya de visita a Córdoba. Es más. el mismo gobernador de la provincia le pidió que lo diseñara del modo más representativo que pudiera, con los ríos, las costumbres y sus sierras.
“Cuando me dijeron que el gobernador quería verme me pregunté qué habíamos hecho los indios para que nos llamen pero no, era algo lindo”, contó Erick con una inmensa sonrisa.
El poncho que tejió para el Papa fue la último prenda que tejió en su telar y le llevó más de dos meses poder hacerlo: “El telar se arma y se desarma cada vez que se va a tejer una pieza nueva”, indicó. La paciencia que se necesita es infinita y explicó que para poder tejer tiene que caminan muchos kilómetros.
Además, entre las herramientas que requiere para poder llevar adelante cualquier tejido usan reliquias ancestrales como por ejemplo la pala: “Esta viene de una tía abuela de mi papá, y es con la que yo he tejido y también teje mi hermano. La pieza nunca se torció. Tiene ciento y pico de años y está igual.”
Erick habla del poncho que le tejió al Papa y cuenta que el proceso fue distinto a otros y que atravesó momentos “mágicos”. Una de las cosas que le llaman mucho la atención es que la pieza parece más liviana para el tamaño que tiene.
También trabajó para poder conseguir el color adecuado y poder teñir el hilo. Para el tejendero decidió usar el árbol del chañar, que es muy confiable y conocido en su trabajo. Pero fue la primera vez en todo el tiempo que lleva tejiendo en que la tintura se le echó a perder. “El árbol del chañar cura los pulmones”, contó Erick y se pregunta si el trabajo que hizo con el poncho tuvo algo que ver con la mejoría en relación a la salud del Papa y a la velocidad en su recuperación. Según la leyenda, en cuanto el árbol cumple con la misión que tiene ya no vuelve a estar disponible, tampoco su tintura.
“Espero haber cumplido con lo que me pidieron”, dice Erick “además con mi poncho quiero desearle todo lo bueno que se le puede desear a un ser, abundancia, fortuna y todo lo bueno mientras transitamos esta vida en este mundo”.
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