Un test digital para enfermedad renal crónica arroja resultados en 7 minutos
Investigadores de la Universidad Nacional de La Plata, junto a una empresa tecnológica, desarrollaron un dispositivo portátil que sirve para monitorear pacientes con enfermedad renal crónica.
Lo novedoso del aparato es su velocidad y la alta precisión que ostenta. Según una publicación de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP, durante un estudio clínico mostró una precisión en sus resultados del 97,5%.
Básicamente es un biosensor que, con una gota de sangre obtenida por punción digital, puede medir indicadores claves del paciente y brindar un resultado en solo siete minutos.
Un comunicado del Conicet subrayó que este test presenta “múltiples ventajas frente al método de diagnóstico convencional en materia de tiempo, costos y calidad de vida”. También detalló que el invento fue hecho por científicos del Instituto de Investigaciones Físicoquímicas Teóricas y Aplicadas (INIFTA, CONICET-UNLP) y la empresa tecnológica Gisens Biotech.
La enfermedad renal crónica (ERC) es el deterioro y pérdida progresiva de la función de los riñones causada, principalmente, por diabetes e hipertensión arterial. Es una patología que no tiene cura y, frecuentemente, la persona termina necesitando un trasplante renal. Se trata de una enfermedad que tiene una alta tasa de mortalidad y significa un padecimiento muy grande para los pacientes durante su vida. En Argentina, según la Segunda Encuesta Nacional de Nutrición y Salud realizada entre 2018 y 2019, existen casi 3,8 millones de adultos con algún grado de ERC, aunque la enorme mayoría de ellos no lo sabe porque los síntomas aparecen cuando la enfermedad está avanzada.
Los responsables del proyecto, Esteban Piccinini y Omar Azzaroni, se contactaron con el Hospital Interzonal General de Agudos “General San Martín” de La Plata para llevar adelante un estudio clínico con casi los 70 pacientes que se realizan diálisis en ese centro de salud. Estas personas aceptaron proveer muestras durante seis meses para que pudieran ser monitoreadas por el laboratorio del hospital y por el kit de diagnóstico portátil, para comparar ambos métodos.
Con el trabajo en ese nosocomio, se pudo comprobar las ventajas que tiene el test digital en comparación con las dos terapias de reemplazo de la función renal convencionales, que son la hemodiálisis y la diálisis peritoneal.
Entre esas ventajas, el comunicado del Conicet destaca la particularidad de ser poco invasivo porque utiliza sangre capilar que se puede obtener con una simple punción en la yema de un dedo. También resalta su portabilidad, que permite a pacientes que viven lejos de centros de salud poder medirse su estado sin tener que moverse de su casa, y la velocidad, ya que en siete minutos obtienen resultados.
“El estudio incluyó una encuesta que también aportó valiosa información cualitativa. En este sentido, con respecto al nivel de dolor producido por cada tipo de extracción de sangre, situaron al test rápido en 1.7 en una escala del 1 al 5, mientras que el estudio tradicional se ubicó en 4.2 puntos, muy cerca del máximo. Por otro lado, casi un 80 por ciento coincidió en que contar con un dispositivo para usar en su hogar les daría la oportunidad de monitorear su salud en cualquier momento en que se sientan mal o noten cambios en su estado”, informó el Conicet.
Piccinini explicó que el test digital le brinda mayor tranquilidad a las personas que padecen ERC y aumenta su esperanza de vida porque permite “detectar cualquier anomalía a tiempo, antes de que la persona llegue descompensada a un centro de salud”.
Además de contribuir a reducir distintos eventos metabólicos y cardiovasculares, así como a reducir las internaciones y la tasa de mortalidad por esta enfermedad, el kit portátil también es un 2% más barato que un analizador de laboratorio.
Sin embargo, el impacto más positivo se da en la calidad de vida de los pacientes. “Hay quienes viajan tres o cuatro horas diarias para someterse a diálisis o controles en sangre, y su supervivencia está supeditada a esta situación. Son personas que no pueden hacer viajes de larga distancia para visitar familiares, por ejemplo, si eso supone perderse una sesión del tratamiento y, si lo hacen, sufren mucho miedo y ansiedad ante la posibilidad de sentirse mal lejos de un centro de salud. Hay historias realmente duras detrás de esta problemática”, reflexionó Piccinini.
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