Una película actualiza la memoria de los valdenses
Señor Director:
En estos días se exhibe en Buenos Aires (cine Gaumont y el Malba) una película titulada Valdenses, producida en colaboración por la Argentina, Italia y Brasil, con dirección y guion del peruano Marcel Gonnet Wainmayer.
Me interesó esta película porque esa palabra (valdenses) me quedó grabada desde que conocí algunas historias de religiones disidentes (cristianas de origen) que se manifestaron en Italia y Francia inicialmente, como reacción contra una iglesia romana cuya estructuración como religión planetaria desdibujó algunos de los rasgos distintivos de sus comienzos palestinos.
Una introducción al tema de los valdenses puede leerse ahora en Wikipedia, donde no se omite consignar que esta iglesia ha tenido presencia en el sudeste de nuestra provincia y, en particular, en Jacinto Aráuz.
El filme, en sí mismo, no ha impresionado a la crítica para la apreciación formal, pues se la califica con 5 puntos (sobre 10). Uno de los críticos dice que impresiona como que el director y guionista no pudo ir más allá de dar a su film "el carácter de biografía oficial valdense". No obstante, se ha destacado la coincidencia de estar asistiéndose ahora a una suerte de reconciliación del Vaticano con esta iglesia disidente, cuyo origen es impreciso. Wikipedia ubica dicho comienzo en Lyon, Francia, hacia 1170 (siglo XII de nuestra era), pero no deja de dar cuenta de otros movimientos similares que se produjeron en Italia, entre varios antecedentes. La referencia a Lyon agrega que en dicha fecha se manifestó un movimiento cristiano disidente, que daba evidencia de un malestar que en el siglo XVI se formalizó con la reforma luterana. Alguien que pudo haberse llamado Pedro Valdo, hombre de fortuna, se impresionó con la muerte de un contemporáneo y pidió consejo sobre la manera de aprestarse para afrontar la propia muerte: esa experiencia le advertía que podía llegar en cualquier momento. El consejo que recibió fue una expresión de JC en los Evangelios: "No podéis servir a dos amos, a Dios y al dinero". El acercamiento del Vaticano es cosa reciente: Juan Pablo II pidió perdón a los valdenses por las persecuciones que sufrieron, alentadas desde Roma. El actual papa, Francisco, repitió el pedido de perdón y también dio otro paso: fue el primer papa en visitar una iglesia valdense, la de Turín, el 22 de junio de este año. Los valdenses fueron atrozmente perseguidos, desde que el papa Alejandro III prohibió ese culto en 1179 y Lucio III los excomulgó. Pedro Valdo y muchos creyentes de su culto se exiliaron. Valdo moriría no lejos de la frontera polaca. El rey de Aragón, España, los expulsó de sus dominios en 1194 y poco después, en ese reino, 114 valdenses fueron quemados vivos y sus cenizas arrojadas al río Ter. En 1237 otros 15 conocieron la hoguera en Castellón. Esta ferocidad no frenó a quienes asociaban la pobreza y la solidaridad con su creencia y produjo su dispersión en prácticamente toda Europa Occidental y, más tarde, su emigración hacia otros continentes. Así fue como llegaron a América. Una de sus primeras radicaciones importantes se produjo en Uruguay y desde allí pasaron a la Argentina, hacia l856. La llegada a La Pampa y, en particular a Jacinto Aráuz, se inició hacia 1901. Según la fuente citada hoy tienen diez congregaciones en la Argentina con unos tres mil miembros activos.
El acercamiento de Roma a los valdenses con el actual papado se corresponde con la prédica que se orienta hacia las prácticas cristianas de los comienzos de la expansión de este credo desde la pequeña tierra originaria hacia todos los rumbos. Pedro Valdo, según la tradición, generó el Movimiento de los Pobres en Lyon, luego de haberse desprendido de su fortuna. Este rasgo de pobreza y de solidaridad ha sido conservado como distintivo de los valdenses y como una suerte de nostalgia por los inicios evangélicos del cristianismo.
Atentamente:
JOTAVE
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