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Domingo 31 de mayo 2026

Axel y CFK: Primero la Patria

Redacción 31/05/2026 - 00.14.hs

Existen momentos en la historia de los pueblos, donde los actos de grandeza, humildad y patriotismo se tornan urgentes y necesarios. Cuando lo que está en riesgo es la integridad misma de un Estado -con todos sus componentes-, la racionalidad y el pragmatismo deben imponerse sobre la soberbia, el fanatismo y el pensamiento mágico; éstos últimos jamás han sido buenos consejeros, especialmente para el devenir de los destinos colectivos, afectados directamente en el centro de sus conquistas identitarias.

 

El justicialismo debe unirse sin dilaciones, detrás de la figura del actual gobernador bonaerense, reaccionando con madurez y eficacia a la encrucijada que plantea una polarización de modelos de país cada vez más clara y dolorosa. Es mentira eso que “es temprano para hablar de candidaturas”, cuando el hartazgo social y la desesperación de no llegar al quinto día del mes buscan imperiosamente la salida de un infierno deshumanizante y violento como el que plantea cotidianamente la gestión libertaria. El pueblo necesita ser interpretado y defendido por sus dirigentes políticos, frente a la sordera e indolencia de un gobierno “para unos pocos”.

 

Después de las dictaduras, el anarcocapitalismo liberal versión nacional es lo peor que le pasó a la Argentina y su pueblo trabajador. Los resultados están a la vista y no necesitan enemigos para demostrarlo, se están fagocitando entre ellos públicamente, en el marco de un espectáculo decadente y grotesco, sin antecedentes por la magnitud y gravedad que conllevan. El Estado está convertido en un “negocio” privado de la “nueva casta libertaria” y la gente en una variable de ajuste perversa y constante.

 

Aún con todos sus cuestionamientos –lógicos y necesarios-, el justicialismo siempre ha sido garante de justicia social, dignidad, desarrollo humano, industria nacional, representación sindical, consumo interno, orgullo identitario y soberanía política; arrasadas hoy por las “motosierras liberales”.

 

Buenos Aires, al igual que La Pampa, son un emblema de resistencia alternativa a la destrucción anarcoliberal, un faro de certezas (salud, viviendas, rutas, educación, obra pública, protección de sectores vulnerables, responsabilidad estatal) que desmantelan con su existencia la mentira del “derrame”, la “libertad” y el “no hay plata”; sobre la constitución misma del sector asalariado y su historia genuina de conquistas legitimadas desde el Estado de derecho.

 

El escenario de posguerra que dejará el actual gobierno una vez finalizado su período (si llega), supondrá una reconstrucción estructural y superestructural del Estado en todos sus frentes, una tarea multinivel sin precedentes en la Argentina, que requerirá de la inteligencia y humildad de quienes pueden aportar a la defensa misma de su integridad y destino. Por ello, el justicialismo necesita reproducirse en aportes y visiones que reconstruyan esa Argentina para todos, justa, libre y soberana por la cual luchamos desde el 17 de octubre de 1946. Si sobrevivimos a la injerencia de potencias extranjeras contra nuestro proyecto nacional, a los “vendepatrias locales”, a los fusilamientos, desapariciones, proscripción y odio clasista de los “mismos de siempre”, podremos unirnos una vez más, dejando de lado mezquindades inconducentes con esa herencia popular, superior a cualquier apetencia personalista y retrógrada.

 

Seamos inteligentes, Axel tiene el 40% del electorado nacional en su territorio, y CFK (que no es sus acólitos) una trayectoria innegable (con votos) que debe ser capitalizada para consolidar una estrategia potente que venza al liberalismo en 2027. Néstor y Cristina se “liberaron” de Duhalde cuando creyeron que era oportuno construir “autonomía política” y no les fue mal. Además, hoy el bolsillo será el gran elector (sin poder adquisitivo ni consumo), sumado al desprestigio creciente sobre la moral política que exponen los hijos de Conan y el ataque frontal al sistema federal, desfinanciando a las provincias. Ante el fracaso del experimento liberal, el triunfo justicialista está servido. Sepamos aprovechar la oportunidad de volver mejores, de cara a una sociedad doliente y esperanzada, una vez más.

 

Por Prof. Silvio Arias – Afiliado PJ - La Pampa.

 

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