China, punto de referencia del tablero mundial
Xi Jinping recibió en visitas de Estado en Pekín a Donald Trump y a Vladimir Putin. Un triángulo geopolítico que mueve sus fichas en el tablero mundial, donde el presidente chino aparece como el “vértice emergente”.
Por Eduardo Lucita*
El tablero internacional está sometido a fuertes tensiones geopolíticas. Las guerras de Ucrania y Medio Oriente, el avance de Israel en Cisjordania y en el Líbano. La debilidad del gobierno Trump y su contrapartida, China, que se propone como un factor de estabilidad mundial.
Un imperio declinante, los EEUU, que en su declinación se vuelve más agresivo y rapiñero y una potencia emergente, la República Popular, que le disputa la hegemonía en el tablero global, en el que también pesan otros jugadores, Rusia, Corea del Sur, la India, Brasil.
Todo se mueve teniendo como telón de fondo una crisis mundial sin resolverse desde el 2008 y en el marco de una contradicción que recorre todo el tablero: la acumulación mundializada y su territorialización estatal.
Cumbres.
En este marco y poco menos de una semana Xi Jinping recibió en visitas de Estado en Pekín a Donald Trump y a Vladimir Putin. Un triángulo geopolítico que mueve sus fichas en el tablero mundial, donde el presidente chino aparece como el “vértice emergente” de ese triángulo geopolítico. Un par de semanas después Xi viajo a Piongyang para reunirse con el líder norcoreano Kim Jong-u. Así frente a un Trump tan errático como imprevisible, que se dejó arrastrar por Israel a la guerra y ahora no encuentra una salida honorable, y un Putin involucrado en una guerra de la que tampoco encuentra la salida, Xi Jinping aparece como el mayor defensor del multilateralismo y el garante de la estabilidad mundial. Es el “punto de referencia del tablero”, como lo caracteriza el periodista internacional Guillermo Abril en El País de España.
La dimensión tecnológica.
La tecnología de avanzada esta en el centro de las disputas entre las dos principales potencias. Estados Unidos conserva ventajas en la fase inicial de la innovación de punta (investigación y desarrollo), mientras que China está a la vanguardia en la implementación de esas innovaciones (robótica, internet de las cosas). Necesita insumos y equipamientos mientras que su competidor necesita de las tierras raras. En síntesis que habrían llegado a un preacuerdo por el que EEUU abriría su mercado a las inversiones chinas y flexibilizaría las restricciones para exportarle semiconductores avanzados, chips de memoria y equipos para fabricarlos. Mientras que la República Popular facilitaría el ingreso a su mercado a las empresas de alta tecnología y garantizaría el suministro de tierras raras.
El plano geopolítico.
Es evidente que en lo tecnológico ambas potencias son interdependientes, pero en lo geopolítico todo es más complejo, lo que se traduce en una dinámica de presión-negociación permanente. En la reunión con Putin los dos líderes reafirmaron su alianza estratégica “inquebrantable”, mientras criticaron fuertemente el hegemonismo unilateral de EEUU. Con Trump, como también con el líder ruso, firmaron acuerdos comerciales y de inversión de largo aliento. Sin embargo Xi Jinping le dio a entender a Putin que necesita el petróleo ruso pero que China es más importante para Rusia que Rusia para China, y a Trump que es imprescindible recuperar la libre navegación por el Estrecho de Ormuz y poner fin a la guerra que de prolongarse puede llevar a una recesión mundial, y al mismo tiempo lo hizo retroceder en la venta de armas a Taiwán.
Dos modelos.
Estas cumbres dejaron en claro que el período de la unipolaridad bajo la hegemonía estadounidense había terminado. Nada de esto es nuevo, pero en Pekín quedó patentado. Marcos Rubio así lo expresó: “No es normal que el mundo tenga solo una potencia unipolar. Eso fue una anomalía del fin de la Guerra Fría, pero era evidente que se volvería a un mundo multipolar, con varias grandes potencias en varias partes del planeta. Nos enfrentamos a eso ahora con China, y también con Rusia”.
Asistimos entonces a dos concepciones de multipolaridad. Por un lado la que proponen China y los Brics que en principio no implicaría un reparto del mundo sino un orden internacional más plural con diversidad de modelos políticos y que no dependa de la influencia de occidente, en el que China ocuparía un lugar central. Por el otro un reparto del mundo según zonas de poder e influencia (económica, política, tecnológica y hasta cultural) con China y Rusia y en la que EEUU se reserva para sí el hemisferio occidental.
Claro que la contrapartida en cualquier propuesta es una inestabilidad geopolítica permanente, que se expresa en las disputas entre potencias, por zonas de influencia, por los flujos comerciales, por los recursos naturales comunes, por el control de la tecnología de punta, por los territorios, y las guerras que hoy se muestran dramáticamente en Medio Oriente y en Ucrania, pero hay también múltiples conflictos localizados.
Es un orden mundial que está cambiando, las opciones tal vez puedan estabilizar la situación por un período pero luego pueden volver las tensiones sobre todo si tenemos en cuenta que lo que hay detrás de todo es la crisis no resuelta del sistema capitalista mundial.
* Integrante del colectivo Economistas de Izquierda (EDI)
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