Destacable inversión
La realidad impone una afirmación tremenda: en Argentina las rutas nacionales son desastrosas e implican un peligro cierto para quienes las transitan. No se trata de una apreciación repentina; desde hace varios meses distintos medios -entre ellos este diario- vienen advirtiendo de una situación de empeoramiento paulatino y que se mantiene todavía. Los oídos sordos del gobierno mileísta ignoran las consecuencias económicas, sociales y hasta geopolíticas de esa política vial, que no solamente implica la desaparición del organismo encargado de ese rubro, Vialidad Nacional, sino que afecta a otras actividades importantes, caso del turismo nacional, y también internacional, donde sucesos repetidos y graves (entre los que ha llegado a haber muertos) enfrían el interés extranjero por visitar y conocer los atractivos turísticos del país. Las cifras respectivas son elocuentes.
Por lo anterior, es bienvenida la noticia de que el gobierno de la provincia invertirá una suma muy considerable -casi 120 mil millones de pesos- en obras camineras sobre rutas provinciales que incluyen repavimentación, conservación, señalamiento horizontal y mejoras estructurales en gran parte de la red vial provincial. En “un contexto de retirada del Estado nacional” las obras se concretarán sin recurrir al endeudamiento.
Los trabajos a realizarse hacen fundamentalmente a la reparación y mantenimiento de los caminos más importantes dentro de los límites provinciales; indirectamente hacen también a la circulación de orden nacional ya que La Pampa, en su condición de centro del país, es paso obligado hacia los emprendimientos patagónicos, muy especialmente (y eso se ve a diario) para los trabajos relacionados con el yacimiento de Vaca Muerta.
Los refuerzos del pavimento y la atención para con las banquinas y la señalización debida hacen al mantenimiento de un nivel de seguridad cada vez más necesario: las estadísticas de accidentes, muchos de ellos graves, como se ha señalado, así lo exigen y evidencian en el descuido de los caminos nacionales que se menciona al comienzo de este artículo.
El plan de la provincia contempla también un aspecto que impone la circunstancia de un país que reclama desde hace años que el incremento de las autopistas sea paralelo al crecimiento del tránsito vehicular, una exigencia que hasta hoy solamente parece haber cosechado promesas y sospechosas adjudicaciones. Ese aspecto consiste en la construcción de tramos de sobrepaso -una tercera mano- que eviten las largas demoras y le dé fluidez al tránsito, una situación que suelen imponer los grandes camiones a los automóviles menores. Precisamente, las nuevas obras apuntan a un mantenimiento caminero con “la instalación de un moderno sistema de pesaje dinámico que permitirá controlar las cargas y preservar la infraestructura”.
Las rutas, según expresa la comunicación del Poder Ejecutivo, “son mucho más que infraestructura: constituyen el soporte del sistema productivo, contribuyen a la seguridad de quienes las transitan y mantienen unidas a todas las comunidades pampeanas". Un concepto mucho más destacable en un escenario nacional que optó por la desaparición de la obra pública, a la que parece considerar apenas un gasto superfluo.
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