Elecciones en EEUU: algo más que el control del Congreso
El resultado de las elecciones de medio término se lee como un duro golpe para Trump, no solo por estas votaciones sino también porque las derrotas de candidatos aliados en Brasil, Hungría e Israel y la crisis política en Paraguay.
Eduardo Lucita*
No fue inesperado. Sin embargo, por su extensión y profundidad, el triunfo demócrata en las legislativas fue más allá de lo esperado. Tendrá consecuencias geopolíticas tanto a nivel global como regional, mientras que los resultados están modificando el mapa político interno de la potencia imperial.
¿Hasta qué punto la victoria demócrata en las elecciones de medio término en EEUU pueden considerarse como el principio del ocaso de Donald Trump y su movimiento MAGA? ¿Está anunciando el fin del ciclo político iniciado en 2016?
Así como el ascenso del trumpismo no se procesó de un día para otro la actual situación política es producto de un proceso acumulado en los últimos dos años, que llevó a estas elecciones, en las que se suponía se redefiniría el control del Congreso, a transformarse en un verdadero plebiscito sobre la gestión del gobierno Trump y su proyecto MAGA (Hagamos América Grande Otra Vez).
La oleada demócrata.
Falta aún concluir el recuento de votos pero al momento de redactar esta nota los demócratas controlarían a partir de enero próximo las dos cámaras. En diputados obtuvieron 228 bancas y en senadores 54, logrando triunfos inesperados en bastiones republicanos (Texas, Kansas, Carolina del Sur) a lo que hay que agregar primera gobernadora negra (Georgia), primer senador musulmán y que ocho diputados se referencian en la tendencia socialista del partido demócrata. Así las alas de centro e izquierda están en ascenso dentro del partido y ya se proyectan para las elecciones de 2028.
Las promesas incumplidas están en la base de esta fuerte derrota. “Esta será la era dorada de los EEUU”, que su gobierno pondría fin a la guerra de Ucrania en 24 horas, que bajaría rápidamente los precios… estas promesas mutaron al cabo de dos años en una controvertida política arancelaria que, destinada a recrear la industria nacional, terminó incrementando los precios internos, que junto con el precio de la gasolina hicieron que la carestía de la vida fuera uno de los principales puntos del descontento ciudadano. La guerra de Ucrania no solo no terminó sino que aún no se le ve el final, mientras que la irresponsable guerra con Irán llevó al aumento del precio del petróleo y a aumentar el gasto fiscal, y nadie sabe cómo y cuándo puede concluir esta guerra que ya está perdida.
Se sabe al pueblo norteamericano no le gustan las guerras, pero mucho menos les gusta perderlas.
Reconocimiento express.
La nueva relación de fuerzas tenderá a redefinir las relaciones entre el Congreso y el gobierno. Con la mayoría demócrata alcanzada sus legisladores podrán controlar la agenda legislativa, trabar o demorar proyectos y nombramientos, y sobre todo iniciar investigaciones sobre acusaciones de corrupción, sobre la política migratoria incluso sobre cómo se decidió la guerra con irán.
Trump ha demostrado tener clara conciencia de esos peligros y a pesar de haber adelantado que había fraude reconoció rápidamente el triunfo demócrata y manifestó estar “dispuesto a dialogar con ellos”.
Impacto global.
El resultado de estas elecciones de medio término tiene un fuerte impacto global. La figura omnipotente de Donald Trump aparece ahora como un gran derrotado, y no solo por estas elecciones, sino porque fue derrotado en Brasil (Bolsonaro), como antes lo fue en Hungría (Orban) y en Israel (Netanyahu y sus dificultades para formar nuevo gobierno). Por otra parte estas derrotas ponen en cuestión todo el universo de ideas del trumpismo y su relación con los grandes magnates del tecnofeudalismo (rechazo a la instalación de data centers). Por cierto ideas seguidas a pie juntillas por el presidente Milei.
Con el triunfo de Lula en Brasil no solo se pone un límite al ascenso de las ultraderechas en la región sino que el repliegue sobre el hemisferio occidental (su “Doctrina Donroe”) queda debilitado porque no controla los tres grandes países de la región (Brasil, México y Canadá). La actual crisis económico-política en Paraguay suma mayor incertidumbre. En medio Oriente la relación de fuerzas también está procesándose.
Todo apunta a que el proyecto geopolítico de Trump está a mitad de camino y no con buen pronóstico. EEUU un imperio ya en declinación sale de estas elecciones de mitad de mandato más débil y deja espacios para que China consolide los lazos con Rusia, Irán y Brasil.
Todavía todo son especulaciones pero crecen las visiones de que podríamos estar en los prolegómenos de una nueva etapa a nivel mundial.
*integrante de EDI –Economistas de Izquierda
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