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Elogios que no son casualidad

Redacción 16/10/2022 - 11.30.hs

Dos elogios a "modelos pampeanos", cosechados en los últimos días desde ámbitos bien distintos, marcaron la semana a nivel provincial.

 

Primero fue el secretario de Derechos Humanos de la Nación, Horacio Pietragalla, quien vino de visita a Santa Rosa y no dudó en señalar a la nueva Ley de Seguridad Ciudadana como una normativa que debería ser copiada por otras provincias.

 

Y luego fue un medio como "La Nación" el que elogió al modelo de inclusión educativa trazado por La Pampa, que hasta mereció el reconocimiento de un programa europeo dedicado a estudiar y analizar a nivel global la forma de integración de niños con discapacidad a los procesos de aprendizaje.

 

A esta altura, comienza a dejar de sorprender que desde sectores tan variados se posen los ojos para destacar las experiencias que se desarrollan en la provincia.

 

Por citar algunos casos del último tiempo, solo basta recordar que desde siempre se ha puesto como ejemplo al movimiento cooperativo, pero se ha sumado recientemente el elogio a la integración con el Estado provincial para avanzar en forma articulada sobre la soberanía energética.

 

Tampoco se puede dejar de mencionar el rol destacado del manejo sanitario de la pandemia, con los mejores porcentajes de vacunación y con estudios pioneros, como por ejemplo el del uso de la ivermectina para mejorar la condición de pacientes con Covid.

 

A nivel alimenticio, la fabricación de lácteos Mamuu también ha sido puesta como ejemplo hasta por el presidente Alberto Fernández, como modelo a copiar por otras provincias.

 

Lo que queda por hacer.

 

Obviamente, más allá de los elogios a los ejemplos pampeanos, quedan aspectos por mejorar.

 

Por ejemplo, en esta misma semana, un dirigente opositor como Hugo Pérez, integrante del directorio de Pampetrol -dicho sea de paso, otra empresa destacada como modelo- señaló cuáles deberían ser las obras que se tendrían que hacer prioritariamente en la provincia. Lo bueno es que lo hizo sin estar parado a un lado de esa grieta que algunos alientan en La Pampa, sino desde una visión amplia, sin tono de crítica sino más bien de aporte constructivo.

 

Tras un sesudo análisis de la situación provincial, Pérez sostuvo que hay que pensar seriamente en construir lo más rápido posible mejores vías de comunicación terrestre, como rutas y autopistas, que mejoren la circulación para favorecer el desarrollo productivo provincial. Seguramente, más de una autoridad habrá tomado nota, teniendo en cuenta además que la mayoría de la dirigencia opositora -salvo honrosas excepciones- se dedica más a poner palos en la rueda o a dejar sillas vacías que a tomarse el trabajo de estudiar y pensar soluciones para una provincia mejor.

 

Y también quedan algunos problemas que no se pueden esconder debajo de la alfombra y para los que habrá que encontrar soluciones que terminen mostrando también a La Pampa como modelo.

 

Una cuestión tiene que ver con los siniestros viales, tanto en las rutas como en los cascos urbanos de las grandes ciudades. Probablemente la Ley del Alcohol Cero y la restricción de la velocidad máxima a 30 kilómetros ayuden en reducir los casos. Y el mejoramiento de las rutas, con mejor señalización e iluminación en cruces y accesos, también puede sumar a disminuir la cantidad de víctimas.

 

Otra cuestión tiene que ver con la violencia en espectáculos deportivos, donde se registran hechos como el de la hinchada de Santa Rosa provocando desmanes y obligando a la suspensión de un partido en Toay, como "efecto contagio" de lo que se ve por televisión a nivel nacional. Pueda ser que los castigos hagan reflexionar a los protagonistas, que no hacen más que perjudicar a su propio club y abochornar a la sociedad toda.

 

Un poco de ayuda.

 

La pregunta que queda rondando es cuánto mejor podría ser aún nuestra vida provinciana si el contexto nacional e internacional ayudara al menos un poco.

 

Si se controlara la inflación y aumentara el poder adquisitivo, se podrían destinar más energías a pensar mejores modelos aún para favorecer el bienestar de todos. Y quedarían fondos para destinar al fomento de ideas creativas y proyectos que diversifiquen aún más la matriz productiva.

 

Si con casi todo ese contexto exterior en contra nos las ingeniamos para erigirnos en modelo, solo quedaría la esperanza de que quienes ven a La Pampa como ejemplo decidan copiar todo lo bueno y ayudar aún a ser mejores. La esperanza, ya se sabe, es lo último que se pierde.

 

DANIEL ESPOSITO

 

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