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La Pampa crece de otra manera

Redacción 31/08/2026 - 00.19.hs

Hace poco más de tres meses publiqué en este diario que La Pampa crece con más oriundos que se quedan y más que retornan, donde analicé las migraciones entre La Pampa y las demás provincias y observé un arraigo creciente de la población pampeana.

 

Los pampeanos residentes en otras provincias pasaron de 97 mil en 1991 a 67 mil en 2022, mientras La Pampa continuó recibiendo habitantes nacidos en otras provincias.

 

Ahora cambio la escala y analizo los movimientos entre los 80 gobiernos locales pampeanos, incorporando nacimientos, defunciones y crecimiento vegetativo. La pregunta es: ¿por qué algunos crecen, otros permanecen estables y otros pierden población?

 

La reducción de los nacimientos no es exclusivamente pampeana. En Argentina se registraron alrededor de 778 mil nacimientos en 2014 y 414 mil en 2024, una caída cercana al 47%.

 

Entre 2001 y 2024 la tasa de natalidad bajó en La Pampa de 17,2 a 8,1 por mil (-52,9%), mientras en Argentina pasó de 18,2 a 8,9 (-51,1%). Con distintas intensidades, la tendencia se repite en otras provincias y países.

 

Una caída de los nacimientos, sin embargo, no equivale necesariamente a una caída de la población. Lo que cambia es la forma en que una población crece.

 

Cambio.

 

En La Pampa los nacimientos pasaron de 5.546 en 2001 a 2.812 en 2024, prácticamente a la mitad. Más significativa es la evolución del crecimiento vegetativo -nacimientos menos defunciones-: pasó de +3.487 personas en 2001 a apenas +214 en 2024, una reducción cercana al 94%. Sin embargo, entre los dos últimos censos la población pampeana creció alrededor del 13%.

 

Los nacidos en La Pampa representaban 77,2% de los residentes en 2010 y 78,1% en 2022. Alrededor del 21% había nacido en otra provincia. Más arraigo no significa una provincia cerrada a las migraciones.

 

Entre 2001 y 2010, 33 de los 79 gobiernos locales comparables aumentaron su población y 46 la redujeron. Entre 2010 y 2022 la relación prácticamente se invirtió: 61 de los 80 aumentaron, 18 disminuyeron y uno prácticamente no varió.

 

Tres de cada cuatro crecieron precisamente cuando el crecimiento vegetativo provincial se reducía con rapidez.

 

Esto obliga a abandonar una asociación demasiado simple: menos nacimientos no significa automáticamente menos habitantes. La evolución territorial combina nacimientos, defunciones, permanencia y migraciones.

 

En 2022, entre las 337.934 personas que ya habían nacido cinco años antes, el 90,6% residía en el mismo gobierno local; el 5,2% había residido en otro gobierno local pampeano; alrededor del 4% en otra provincia y apenas el 0,2% en otro país.

 

Existe una elevada permanencia territorial, pero arraigo no significa inmovilidad.

 

Las diferencias aparecen incluso entre gobiernos locales pequeños. Entre 2010 y 2022, Speluzzi creció 74,9% y Dorila 44,7%. Entre quienes ya residían en La Pampa cinco años antes, en 2022 provenía de otro gobierno local pampeano el 22,1% en Speluzzi y el 16,7% en Dorila.

 

El pequeño tamaño, por lo tanto, no determina necesariamente pérdida de población.

 

Urbanización no es necesariamente vaciamiento

 

Toay.

 

Santa Rosa y General Pico continúan siendo los mayores centros de atracción, pero el crecimiento provincial no se concentra exclusivamente en ellos. Toay pasó de 11.899 habitantes en 2010 a 17.807 en 2022, mientras numerosos gobiernos locales medianos y pequeños también crecieron.

 

La urbanización es indiscutible: hoy la población rural representa sólo alrededor del 8%. Pero urbanización y despoblamiento generalizado del interior no son necesariamente la misma cosa. Que 61 de los 80 gobiernos locales hayan aumentado su población obliga a matizar esa interpretación.

 

Los datos muestran algo más complejo: La Pampa continúa creciendo, pero está cambiando la forma en que crece.

 

La caída de los nacimientos reduce aceleradamente el aporte vegetativo, mientras migraciones y capacidad de retención adquieren una importancia creciente.

 

La Pampa podrá continuar creciendo, pero dependerá cada vez menos de la diferencia entre nacimientos y defunciones y más de su capacidad de retener, recuperar y atraer población.

 

El desafío demográfico ya no consiste solamente en preguntarse cuántos habitantes tiene La Pampa, sino dónde viven, qué edades tienen, cuánto permanecen en cada territorio y qué capacidad tienen la provincia y sus gobiernos locales para sostener esa dinámica.

 

Dejo pendiente para otra oportunidad caracterizar la migración joven de 23 a 39 años.

 

Fuentes: Elaboración propia en base a datos del Indec. Censos Nacionales de Población, Hogares y Viviendas procesados con Redatam 7; Dirección General de Estadística y Censos de La Pampa; Banco Mundial.

 

Los datos de gobiernos locales corresponden a la definición cartográfica de ejido/municipio, incluyendo área urbana y rural. (Por ing. Roberto Daniel RodríguezDirector general de Estadística y Censos 2005-2015).

 

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