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Los hermanos cripto

Redacción 21/08/2026 - 00.35.hs

Analistas se preguntan si este esquema de enriquecimiento, paralelo al ejercicio de la presidencia, no constituirá una violación a la cláusula constitucional que prohíbe a los funcionarios públicos recibir dádivas o regalos de cualquier tipo mientras ejercen sus cargos.

 

JOSE ALBARRACIN

 

Según un reciente informe del New York Times, la operación de múltiples criptomonedas y "meme-coins" lanzada a comienzos de su segunda mandato presidencial, le ha permitido a Donald Trump -y a toda su familia- hacerse de una ganancia de algo así como mil cuatrocientos millones de dólares. Paralelamente, los "inversores" que compraron estos instrumentos -que por definición permanecen en el anonimato en su gran mayoría- han experimentado pérdidas por alrededor de cuatro mil millones.

 

Sea cual fuere el mecanismo, dentro de la oscuridad que reina en estas transacciones, se ha operado una fabulosa transferencia de recursos, que ha coincidido temporalmente con un festival de indultos, investigaciones canceladas, y decretos presidenciales muy favorables para algunos sectores.

 

Inédito.

 

Para darse una idea de la magnitud de esta acumulación de capital, basta con acudir a los datos de ganancias producidas por las otras empresas del grupo Trump, que han sido prolijamente reseñadas en un informe de Reuters de octubre pasado. Todo su negocio de clubes de golf y hoteles produce anualmente unos treinta y tres millones de dólares. El contrato por el que licenció su nombre a desarrolladores urbanos fuera de EEUU le representó un ingreso de veintitrés millones. Mientras tanto, más de la mitad de los ingresos de Trump (463 millones) provinieron de la venta de su criptomoneda "World Liberty".

 

Eso, sin contar los ingresos provenientes de su meme-coin $TRUMP, que le reportaron 336 millones de dólares, con la particularidad de que estos productos ni siquiera sirven como moneda: son algo así como souvenires coleccionables, cuyo valor refleja la popularidad de la personalidad o el meme asociado con ellos.

 

Desde el comienzo de su segundo mandato el presidente norteamericano ha venido sosteniendo reuniones con grupos anónimos de sus "inversionistas" en este área, cuyo temario y contenido no han sido hechos públicos, pero que bien podrían tener relación con una "devolución de favores", a juzgar por lo que ocurrió en algunos casos puntuales.

 

Por ejemplo está Guren “Bobby” Zhou, un empresario asiático con actuación en varios campos -que fue arrestado e investigado en Inglaterra por lavado de dinero- quien se reunió el año pasado en Dubai con los hijos de Trump encargados de este negocio, Eric y Donald Jr. A través de una oscura organización con base en Emiratos Unidos, en junio de 2025 anunció la adquisición de cien millones de dólares en "productos" de World Liberty.

 

También de origen chino y con base en Dubai, Justin Sun, fundador de la empresa cripto TRON, estaba siendo investigado durante la administración Biden por venta de activos no autorizados y lavado de dinero, y tras su "inversión" de setenta y cinco millones de dólares en World Liberty, esos cargos fueron rápidamente dejados de lado al mes de asumir Trump la presidencia.

 

Turbio.

 

Algunos analistas se preguntan si este esquema de enriquecimiento, paralelo al ejercicio de la presidencia, no constituirá de parte de Trump una violación a la cláusula constitucional que prohíbe a los funcionarios públicos recibir dádivas o regalos de cualquier tipo mientras ejercen sus cargos.

 

Pero en realidad este es un "modus operandi" del primer mandatario: está el caso flagrante del avión que le regaló Catar, que estuvo empleando en reemplazo del Air Force 1, hasta que se descubrió que no estaba dotado de los suficientes requisitos de seguridad, y durante una reunión de la OTAN en Estambul, alertado de una amenaza contra su vida, se escapó en un container de comida y volvió a EEUU en otro avión.

 

Esta evidente y costosa dádiva ni siquiera se disimula como si se tratara de un bien que va a ingresar al patrimonio público norteamericano: el destino anunciado para este avión, cuando Trump salga del poder, será un emplazamiento en la "biblioteca" que tradicionalmente los presidentes mandan construir para preservar su legado -y sus egos- y que se abren a visitas del público.

 

Burbuja.

 

Prácticamente desde su invención, las criptomonedas han sido objeto de todo tipo de críticas, incluso desde el también turbio mundo de las finanzas tradicionales. Se las acusa de ser una ficción, ya que carecen de todo tipo de respaldo, sea en oro, o en el aval de un banco central nacional. Se ha dicho también que constituyen "la madre de todas las burbujas" financieras, o que semejan "un esquema Ponzi descentralizado". Nadie puede explicar cómo un "bitcoin" -la más popular de estas "monedas"- empezó costando un dólar y hoy cotiza en cerca de setenta y tres mil dólares.

 

Pero acaso el mayor problema es que el viene alertando el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, para quien la única utilidad práctica de estas seudomonedas es facilitar los movimientos "en negro" de grandes sumas de dinero, sea para evasión impositiva, fuga de capitales, o directamente para lavado de dinero proveniente de actividades ilícitas, con el narcotráfico a la cabeza.

 

Entre nosotros, sería imposible creer que el lanzamiento de la criptomoneda $Libra, promocionada por el presidente argentino a un mes de la asunción de Trump, sea una casualidad. Se recordará que uno de los principales asesores locales del presidente, en su defensa de este sistema financiero alternativo, aseguró que las "cripto" servirían para financiar las campañas políticas a través de aportes privados, y de ese modo permitirían impedir que se usen fondos públicos a esos fines.

 

Como se menciona más arriba, hay quien cree que estos esquemas esconden dádivas ilegales. Otros hablan de "conflictos de intereses". Pero si por un lado hay quien aporta millones de dólares en una empresa particular de un presidente, y al poco tiempo recibe un indulto (frustrando extensas y costosísimas investigaciones judiciales) debería sospecharse la existencia de corrupción, y encender algunas alarmas en lo que queda del sistema republicano.

 

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