Los tramposos
La frustración de Luis Juez por haber quedado fuera de la Magistratura cuando ya se creía dentro lo llevó a calificar de "trampa" la división del bloque de senadores del Frente de Todos que lo hizo perder ese lugar. La palabra "trampa" define mejor a toda la política que tuvieron el PRO, los radicales macristas y la Coalición Cívica con relación al Poder Judicial.
El simpatizante de Elisa Carrió, Pepín Rodríguez Simón, está prófugo en Uruguay y será expulsado del Parlasur. El señor Pepín está prófugo porque no quiere responder la imputación de haber hecho trampa en el Poder Judicial. Parte de esa trampa fue justamente aconsejar el nombramiento por decreto de dos de los cuatro jueces que integran actualmente la Corte. Y de haber recomendado al titular de la Corte, Horacio Rosatti, el magistrado que ahora dio el golpe en la Magistratura para favorecer al macrismo.
El macrismo expulsó de la manera más repugnante a la Procuradora Alejandra Gils Carbó, con chantaje y aprietes. Un periodista de Clarín llegó a publicar el teléfono de una de sus hijas para atemorizarla. Consiguieron hacerle el juicio político al juez Eduardo Freiler con la complicidad de la Corte, que demoró en un trámite al legislador del Frente de Todos, mientras en la Magistratura, el macrismo aprovechaba su mayoría circunstancial y se apuraba a expulsar al juez. Otro periodista de Canal 13 hizo pública la escuela adonde asistían los hijos de Freiler y convocó a los padres de sus compañeritos a repudiarlos.
Pablo Tonelli, el representante del macrismo que presentó la denuncia contra Freiler, había entrado a la Magistratura también haciendo trampa, porque Anabel Fernández Sagasti había renunciado para asumir como senadora y debía reemplazarla alguien de su misma corriente política. No hay duda posible. Pero con manganetas sobre mayorías y minorías, o sea "trampa", el macrismo metió a Tonelli.
Y junto con Freiler, hicieron saltar a los otros dos integrantes de la sala 1 de la Cámara Federal, Jorge Ballestero y Eduardo Farah porque rechazaron fallar en contra del empresario Cristóbal López, propietario de C5N. Para coronar la corrupción macrista, ahora se demostró que López era inocente. No les interesaba si era inocente o no. Lo que querían era que la Justicia lo apretara para que vendiera el canal y cerrara uno de los pocos medios audiovisuales crítico del macrismo.
Se cargaron a una sala completa de la Cámara Federal, y la reemplazaron con dos jueces afines designados a dedo, Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, dos jueces de tribunales orales que no estaban en posición de saltar a la Cámara Federal y que ahora deberán ser reemplazados por jueces que tengan los antecedentes necesarios, aprueben los exámenes y luego sean designados por la Magistratura.
Al macrismo, -el PRO, los radicales macristas y la Coalición de Carrió- nunca le interesó la independencia del Poder Judicial, porque la derecha necesita el control del Poder Judicial como parte de su mecanismo de justificación y creación de sentido común.
De esta forma, el macrismo busca utilizar al Poder Judicial como la validación de una figura simbólica en la que distribución de la riqueza es igual a corrupción. Y lograr que cada vez que se hable de distribución, surja la sombra ominosa de la corrupción. Y al revés: que la sociedad crea que todos los que están contra la distribución de la riqueza están en contra de la corrupción. Un triste lugar para los funcionarios judiciales que aceptan jugar ese papel. (Por Luis Bruschtein, extractado de Página 12)
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