Malvinas en clave electoral
El presidente Milei pasó de admirar a Margaret Thatcher y conceder que los habitantes de la isla eran quiénes tenían derecho a decidir su futuro, a revestirse de un oportuno nacionalismo y llamar a la unidad nacional para defender la soberanía.
Eduardo Lucita*
Presionado por el declive de su imagen y gestión de gobierno, Milei dio una voltereta en el aire desempolvando la “causa nacional” por Malvinas. Trata así de recuperar iniciativa, junto con otra serie de medidas, luego de la fuerte derrota política del 6 de agosto pasado. Todo en clave electoral.
“Malvinas. La verdad o la mística nacional” es el título de un texto anónimo, que escribiera en junio de 1982 el sociólogo Carlos Alberto Brocato, y que quienes nos oponíamos a la aventura militar de la dictadura genocida del 76, ayudamos a distribuir. El texto desnudaba la maniobra de un régimen dictatorial que trataba de alargar su dominio cuando ya era evidente que llegaba a su fin dejando miles de muertos y desaparecidos, cientos de niños secuestrados y un país extenuado. En paralelo, el texto, un verdadero manifiesto filosófico-político, cuestionaba el chauvinismo de buena parte de la sociedad, que ingenuamente caía en la trampa nacionalista.
En un giro copernicano el presidente Milei pasó de admirar a Margaret Thatcher y conceder que los habitantes de la isla eran quiénes tenían derecho a decidir su futuro, a revestirse de un oportuno nacionalismo y llamar a la unidad nacional para defender la soberanía. No son pocos los que hablan de una “galtierización” del presidente, equiparando las maniobras políticas de dos regímenes, de naturaleza diferente, que coincidían en manipular el sentimiento popular por un causa justa, creyendo contar con el apoyo de EE.UU.
Atendiendo la emergencia.
“Nacionalismo de emergencia”, bautizó el periodista Eduardo Van der Kooy (Clarín 6/9) a la movida malvinera del presidente Milei, complementaria una serie de medidas económico-políticas por las que busca volver a ocupar el centro de la escena política. Tanto frente a la sociedad como dentro de su propio gobierno.
Es que la economía no crece como se esperaba (el crecimiento del PBI se estima ahora en 2.1, cuando se proyectaba un 3.5); el endeudamiento y morosidad de las familias semejó a un baldazo de agua helada, mientras que la política antiinflacionaria tardó más de lo pensado en bajar de 2% y está lejos de empezar con cero como prometiera el presidente, mientras que las causas por corrupción escalaron con el caso Adorni y ahora con el del agente internacional Cerimedo. Todo aporta a la tendencial caída de la imagen presidencial y de la gestión de su gobierno, más allá de recuperaciones momentáneas. Se encendieron las alarmas y ya nadie puede asegurar su reelección. Las posibilidades de un mileismo sin Milei comenzaron entonces a cobrar fuerza.
Oportunismo político.
Este es el contexto general en el cual debe inscribirse la voltereta presidencial con el cual quiere aprovechar los dichos del presidente Donald Trump, que cuestionó la falta de colaboración de Gran Bretaña en su intento de recuperar la libre navegación en el estrecho de Ormuz y su negativa a aumentar el gasto militar para financiar a la OTAN, y amenazó con abandonar la tradicional neutralidad de EE.UU. y quitarle el apoyo en el caso Malvinas.
Milei intenta con esta maniobra subirse al sentimiento nacionalista que despertó el épico triunfo futbolero frente a los ingleses y el letrero que levantaron los jugadores al finalizar el partido. Estos son los antecedentes inmediatos que despertaron un sentimiento nacional como hace tiempo no se veía. El sustento de lo que pasó el 6 de agosto con la fuerte derrota política, dentro y fuera del Congreso, por la Ley de inviolabilidad de la propiedad privada. Un reverdecer de la conciencia colectiva, un acto de dignidad nacional, de carácter defensivo frente a la idea de que con la Ley de Tierras “La patria estaba en peligro”.
Según la consultora Aresco la maniobra se apoya en datos concretos: el 83.6% de los consultados cree que se debe sostener con firmeza el reclamo de soberanía (estos datos llegan al 81 entre los votantes de LLA y al 92.1 entre los del peronismo) y apenas un 10.3% coincide con los dichos de Milei del año pasado. Claro que otras encuestas muestran que más del 60% de los entrevistados caracterizan esta mutación presidencial como simple especulación política.
Es que la soberanía, un concepto totalmente político, tiene que ver con la autodeterminación del país, que es lo que está en juego con la alineación internacional del gobierno Milei.
Anunciando lo que estaba vigente.
Con lo expuesto en cadena nacional del jueves 3 el presidente Milei retoma la posición clásica de la cancillería nacional: desconocer el derecho de los ocupantes de las islas a decidir sobre el destino de las mismas. En correspondencia anunció reforzar medidas y acciones que ya estaban establecidas por la llamada Ley Solanas de 2011, que impone sanciones (algunas ya aplicadas) a las empresas que tengan actividad en las islas y en nuestro territorio continental, y que el gobierno ignoró durante estos casi tres años. Que bien podrían aplicarse a otras empresas que operan en el Atlántico Sur, como las que están depredando nuestra riqueza ictícola.
Asimismo afirmó que asignara recursos para construir una base naval integrada en Tierra del Fuego. Este proyecto se inició en 2022, el gobierno actual lo paralizó y ahora lo reactivaría. Conviene recordar que el proyecto alcanzó una dimensión geopolítica cuando en 2024 el presidente Milei viajó sorpresivamente a Ushuaia para entrevistarse a la medianoche con la Jefa del Comando Sur de EE.UU. No hay que descartar que este cambio relativo en la posición de EE.UU. tenga que ver con lograr una presencia militar permanente en la zona. Pasaría así a utilizar la base militar y desde allí controlar el paso bioceánico del estrecho de Magallanes, uno de los tres del continente. No es ocioso pesar que Trump estaría utilizando a su amigo Milei para su estrategia geopolítica de recostarse sobre el hemisferio occidental.
Por último anunció la creación del Consejo Nacional de Seguridad (a imagen y semejanza del de EE.UU.) para actuar contra actores (nacionales o extranjeros) que amenacen la seguridad nacional, de paso aprovechó para girarle fondos a la SIDE (los que les niega a la universidad y a los discapacitados).
En los próximos días deben ingresar a las cámaras el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía (hay incertidumbre por el real alcance de las medidas anunciadas), la Reforma Electoral (eliminación de las PASO, Ficha Limpia y cambios en el financiamiento de los partidos) y el Presupuesto 2027 (¿qué crecimiento cuanta inflación? Mientras el oficialismo busca vaciar el tratamiento del debate sobre endeudados y discapacitados.
El presidente logró recuperar centralidad y dominar la agenda parlamentaria pero esto no implica la consolidación política de su gobierno. Por el contrario pareciera sostenerse en una estabilidad muy inestable, que no se resuelve con la burda utilización de los sentimientos populares por la causa nacional de Malvinas.
*Integrante del colectivo EDI –Economistas de Izquierda-.
Artículos relacionados
