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Viernes 05 de junio 2026

¿Por qué el modelo de salud pampeano es un dolor de cabeza para el relato libertario?

Por Redacción 05/06/2026 - 08.00.hs

Por Héctor J. Pampa

 

La Pampa es una de las provincias menos caudalosas en términos electorales. Sin embargo, su realidad adquiere una enorme relevancia simbólica en la agenda de debates que atraviesa la Argentina actual. La salud, una de las víctimas predilectas de los dientes de la motosierra de Javier Milei, es un ejemplo evidente de esto. Como pocas veces, hoy es posible observar y contrastar dos modelos de gestión antagónicos.

 

De un lado, un sistema construido a lo largo de más de cuatro décadas de continuidad institucional, que sigue modernizándose sin abandonar la misma escala de valores. Un modelo consolidado como política pública desde una perspectiva que entiende a la salud como bienestar integral. Una red sanitaria que articula al sector privado y al público bajo parámetros de eficiencia y calidad y que, fundamentalmente, excede a los gobiernos de turno para convertirse en patrimonio de toda la comunidad pampeana y de las miles de personas de provincias vecinas que encuentran respuestas y acceso.

 

Del otro, el modelo liberal libertario que se impone desde Nación, bajo una mirada que concibe a la salud como una responsabilidad individual antes que como un derecho garantizado, como un negocio antes que como una política pública esencial. Lo que en 2023 sonaba novedoso, hoy se traduce en un combo letal de ajuste presupuestario, subejecución de partidas y desregulación presentada bajo el discurso de la inevitabilidad libremercadista. Lo saben el diputado nacional Adrián Ravier, los referentes del PRO y los aliados provinciales del gobierno anarco-capitalista, que más temprano que tarde deberán explicitar su posición frente a este tema.

 

Nación: el sistema de salud en terapia intensiva

 

Vamos a los números. Según los anexos de la Decisión Administrativa 20/2026 publicados en el Boletín Oficial, el Gobierno nacional recortó más de 63 mil millones de pesos de áreas estratégicas del sistema sanitario.

 

Entre las principales reducciones presupuestarias se destacan:

 

• $25.000 millones menos para el Fortalecimiento de los Sistemas Provinciales de Salud.

 

• $20.000 millones menos para el programa de Acceso a Medicamentos, Insumos y Tecnología Médica.

 

• $5.000 millones menos para la Prevención y Tratamiento del Cáncer.

 

• $5.000 millones menos para la Cobertura Sanitaria Compensatoria.

 

• $1.500 millones menos para el Control de Enfermedades Endémicas.

 

• $900 millones menos para Salud Sexual y Procreación Responsable.

 

• $800 millones menos para la respuesta al VIH, ITS, Hepatitis Virales y Tuberculosis.

 

• Además de faltantes en insumos para vacunas que debe garantizar Nación.

 

Plan Remediar: un golpe directo a los sectores más vulnerables.

 

Antes de este nuevo desfinanciamiento, el Gobierno nacional ya había desmantelado el Programa Remediar reduciendo la entrega de medicamentos de 76 a apenas 4. Una decisión que golpea de manera directa a los sectores más vulnerables, restringiendo el acceso a tratamientos esenciales y trasladando mayores costos a las familias y a los sistemas de salud provinciales.

 

Ciencia y prevención bajo ataque.

 

La motosierra también alcanzó a organismos estratégicos para la investigación, el control epidemiológico y la producción científica. El Instituto Malbrán sufrió una reducción de $1.162 millones; el INCUCAI perdió casi $1.000 millones; la ANMAT vio recortados $344 millones destinados a tareas de fiscalización; la Superintendencia de Servicios de Salud sufrió una quita de $1.743 millones; y la Administración Nacional de Establecimientos de Salud registró una reducción de $3.196 millones.

 

Desregulación, caída de las transferencias y más presión sobre  las provincias.

 

Los recortes presupuestarios encuentran correlato en la ejecución de los recursos nacionales. De acuerdo con datos de la Asociación Argentina de Presupuesto y Administración Financiera Pública (ASAP), las transferencias corrientes a provincias y municipios destinadas a la función Salud se desplomaron un 98,8% interanual en términos reales durante abril.

 

Mientras disminuyen los recursos transferidos desde la Nación y aumentan las desregulaciones, son las provincias las que deben absorber crecientemente los costos de sostener hospitales, programas de atención, medicamentos y estrategias de prevención. Esta tendencia también fue advertida por la Fundación Soberanía Sanitaria en un informe que analizó los dos primeros años de gestión de Javier Milei. Según el estudio, la ejecución presupuestaria del Ministerio de Salud acumula una caída del 34% respecto de 2023. 

 

"Estas decisiones se inscriben en un proceso más amplio de desarticulación de políticas sanitarias nacionales, que incluye el cierre o debilitamiento de programas orientados al trabajo territorial, la producción de conocimiento y la prevención, trasladando crecientemente la responsabilidad de sostener estas acciones a las provincias y profundizando las desigualdades entre jurisdicciones", destacaron desde la Fundación.

 

Un ajuste brutal disfrazado de inevitabilidad.

 

Además de la magnitud, hay un dato novedoso en el ajuste que se está llevando adelante en este proceso histórico. Milei ni siquiera apela a eufemismos o al uso de palabras con el prefijo "re", más al estilo PRO, cómo reestructuración, reordenamiento o readecuación. Ahora es un directo y despiadado "es lo que hay que hacer", sin explicar absolutamente nada, sólo intentando imponer una narrativa de la inevitabilidad.

 

Y vale el disclaimer: que no utilice eufemismos no significa que sea honesto. Durante la campaña dijo una y mil veces que iba a ser "la casta" quién pagaría los costos. Sin embargo, los datos muestran otra cosa: jubilados, trabajadores, universidades, programas sociales y el sistema de salud aparecen entre los principales afectados por la motosierra. No es honestidad. Es brutalidad. Es cinismo. 

 

El modelo de salud pampeano: una evidencia difícil de refutar.

 

Mucho se ha escrito sobre el sistema de salud pampeano. Más de cuatro décadas de desarrollo sostenido avalan lo que hoy constituye una política pública consolidada en las entrañas de la sociedad pampeana y la región.

 

La huella del actual sistema de salud puede rastrearse incluso antes del retorno de la democracia. Durante el gobierno de José Aquiles Regazzoli (1973-1976) comenzó a gestarse un modelo de salud pública popular inspirado en los principios de Ramón Carrillo, con una fuerte presencia estatal y una concepción de la salud como derecho y bienestar integrando dimensiones sociales, culturales y territoriales además de económicas.

 

Con el regreso democrático, esa línea no sólo se mantuvo sino que se profundizó. Los gobiernos de Rubén Hugo Marín y el interregno de Néstor Ahuad impulsaron obras de infraestructura sanitaria y fortalecieron una mirada centrada en pilares de acceso e integración con equidad. Posteriormente, las gestiones de Óscar Mario Jorge y Carlos Verna continuaron consolidando ese camino, ampliando capacidades y fortaleciendo la red pública de atención.

Gestión Ziliotto: un antes y un después para la salud pampeana.

 

A pocos meses de haber iniciado su primer mandato, el gobernador Sergio Ziliotto debió afrontar la irrupción de la pandemia de COVID-19. Frente a ese acontecimiento extraordinario que puso en jaque a sistemas sanitarios de todo el mundo, La Pampa demostró una capacidad de respuesta que le permitió atravesar la crisis sosteniendo los pilares de su red de salud. El dato no es menor ni debería ser olvidado rápidamente. Fue la fortaleza de un sistema público-privado construido durante décadas y una decisión política clara de poner la salud de la población en el centro de las prioridades lo que hizo posible ese resultado.

 

La capacidad de respuesta de la Red Provincial de Salud durante la pandemia puede medirse objetivamente a través del indicador de exceso de mortalidad, que surge de comparar el número de fallecimientos observados con las muertes esperadas para un determinado período. Los datos consolidados de la Dirección de Estadísticas e Información de Salud (DEIS) para el período 2020-2022 y los análisis publicados en la revista Medicina (Buenos Aires) muestran que La Pampa se ubicó de manera consistente entre las jurisdicciones con menor exceso de mortalidad relativa del país, evidenciando la solidez de su sistema sanitario frente a una emergencia sin precedentes.

 

Telemedicina y obras de infraestructura.

 

Uno de los hitos más importantes de la aún vigente gestión de Sergio Ziliotto fue la inauguración del Hospital de Alta Complejidad René Favaloro, una obra estratégica iniciada durante el gobierno de Óscar Mario Jorge en 2013. Sin embargo, el fortalecimiento del sistema sanitario pampeano no se explica únicamente por esa obra emblemática. También se sustenta en la consolidación de una red provincial de salud articulada mediante telemedicina, la ampliación y modernización de la infraestructura hospitalaria, el desarrollo de prestaciones de mayor complejidad, la producción propia de oxígeno medicinal y la incorporación de herramientas de digitalización como la historia clínica electrónica y el Sistema Informático de Salud (SIS).

 

La Telemedicina, impulsada como política pública durante la gestión de Sergio Ziliotto, adquirió un fuerte impulso a partir de un activo estratégico para la provincia como es el avance de la red de fibra óptica en todo el territorio pampeano. Esa infraestructura de conectividad permitió enlazar a los distintos Centros Asistenciales, eliminando las barreras geográficas y el “código postal” como condicionante del acceso a la atención, para brindar respuestas oportunas y adecuadas ante urgencias y emergencias en salud.

 

La consolidación de un modelo que incomoda al discurso libertario.

 

Ziliotto es continuidad y profundización con visión de futuro. Si bien el actual mandatario forma parte de un engranaje sostenido por los distintos gobernadores peronistas de La Pampa y sus equipos de trabajo, los hitos de la actual gestión lo consolidan como uno de los principales transformadores de la salud pública provincial.

 

Además de lo ya realizado, actualmente se encuentran en ejecución obras hospitalarias en La Adela, Santa Isabel, Eduardo Castex, Trenel y General Pico, junto con decenas de refacciones integrales en establecimientos sanitarios de toda la provincia. Se trata de una política sostenida que no piensa únicamente en las necesidades del presente, sino también en las generaciones futuras.

 

Lo incómodo para el relato libertario es que La Pampa constituye una demostración tangible de que es posible sostener el equilibrio de las cuentas públicas sin descartar ni dejar a nadie afuera. Más de cuarenta años de equilibrio fiscal y de inversión sostenida en salud, educación e infraestructura dan cuenta de ello. Allí donde algunos plantean una falsa dicotomía entre orden fiscal y derechos, la experiencia pampeana muestra que ambas cosas pueden convivir garantizando calidad de vida a toda la población.

 

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