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Se aceleran los cambios en el tablero mundial

Redacción 22/04/2022 - 00.52.hs

No son pocos los investigadores que ya hablan de una "globalización fragmentada", el propio FMI manifestó preocupación por "el riesgo de fragmentación económica en bloques geopolíticos".

 

EDUARDO LUCITA*

 

Un nuevo escenario global se está prefigurando. Si la arquitectura del poder mundial pos Guerra Fría ya estaba siendo sometido a fuertes tensiones y cambios, el conflicto bélico en Ucrania le ha asestado un duro golpe a ese tablero inestable.

 

La guerra se prolonga más de lo pensado. Si fue vista como un movimiento de despliegue rápido, de tipo defensivo por parte de Rusia ante el avance de la OTAN ahora, con la invasión, se está transformando en una guerra más convencional y muy probablemente de largo plazo, que es vista como un intento de recomposición bajo el régimen del capital de lo que fuera primero en tiempo de los zares y luego bajo el régimen estalinista el espacio Gran Ruso.

 

Impacto multidimensional.

 

El golpe de esta mutación a la arquitectura del poder construido en el período pos Guerra Fría es equivalente a un jaque mate. Conviene precisar que es el último eslabón de una larga cadena de acontecimientos que lo vienen desarticulando. Comenzó con el descalabro financiero mundial en 2008/09; siguió con las reivindicaciones democráticas de la Primavera Arabe en 2010/12; luego el Bréxit, la desconexión del Reino Unido de la Unión Europea, iniciado en 2017 y culminado en 2020; finalmente el Covid 19 en 2020/21 y ahora la guerra en Ucrania. El telón de fondo de estos acontecimientos es la disputa EEUU / China. Las dos grandes potencias que hasta ahora garantizaban la gobernanza mundial.

 

Todo aquel orden se está resquebrajando. Atrás han quedado los objetivos neoliberales que primaban en los años noventa del siglo pasado: que EEUU armaba sin mucho esfuerzo coaliciones globales para intervenir militarmente en Irak o en Afganistán; que podría imponer en todo en todo el mundo el régimen de la democracia liberal, también los acuerdos multilaterales y el libre comercio.

 

Hay ya demasiados indicios de que esa dinámica internacional que ordenaba las relaciones tanto geopolíticas como económicas estaba cambiando. Cambio que la guerra ha acelerado. Las formas del régimen demo-liberal están en crisis (el asalto al Capitolio en 2019 y el ascenso de las derechas más extremas que dejan de lado reivindicaciones democráticas (frente a un autoritarismo creciente), sociales (frente a las desigualdades que se expanden como una mancha de aceite) y ecológicas (frente al calentamiento global y el cambio climático). El estancamiento en Irak y el fracaso en Afganistán cuestionan seriamente las políticas intervencionistas de EEUU. Mientras que la pandemia primero y ahora la guerra han puesto en evidencia que la interdependencia que promueve el multilateralismo hace vulnerables a los Estados lo que los lleva ahora a buscar mayores grado de autonomía y seguridad en cuanto a la producción/provisión de vacunas y equipamientos para la sanidad, productos energéticos (gas y petróleo), alimentos.

 

¿Fin de la globalización?

 

¿Esos cambios económicos y políticos significan el fin de la globalización? Tanto la pandemia como ahora la guerra impactaron fuerte en las cadenas de valor y alteraron los flujos comerciales, la Organización Mundial de Comercio está estancada hace tiempo y el multilateralismo está muy condicionado. Al mismo tiempo la interconexión financiera, en investigación y flujo de datos, en los servicios digitalizados, en las plataformas, no solo se mantienen sino que han crecido y se han extendido a escala mundial. ¿Será entonces que la mundialización ha ingresado en un período de transición?

 

No son pocos los investigadores que ya hablan de una "globalización fragmentada", el propio FMI manifestó preocupación por "el riesgo de fragmentación económica en bloques geopolíticos". Hay ya quienes piensan en tres grandes áreas: una conformada por EEUU, Reino Unido y la UE; una segunda en torno a China y el sudeste asiático y la tercera teniendo como eje a Rusia y el suroeste asiático. Queda por saber qué pasará con la India, que tiene múltiples relaciones con China, con EEUU y con Rusia.

 

Tendencias contradictorias.

 

En todo el período pos Guerra Fría lo que dominó la transición del poder mundial fue el ascenso de China y el eje Asia-Pacífico, como núcleo desde donde se impulsaba la reconfiguración mundial. La declinación de los EEUU y la dialéctica disputa/cooperación entre las dos grandes potencias fue su contrapartida objetiva.

 

Sin embargo la ofensiva rusa, que sigue manteniendo la iniciativa y es muy probable logre sus objetivos, ha terminado impulsando acciones que no solo van en contra de sus intereses inmediatos sino que también impulsa una tendencia contradictoria a la dominante. Es que EEUU se ha visto obligado a reconsiderar su perspectiva estratégica. Si estaba dejando atrás la "centralidad atlántica", que articulara desde la salida de la Segunda Guerra Mundial, para reemplazarla por la nueva "centralidad Asia-Pacífico", ahora la disputa, y posible guerra, con Rusia se convierte en su perspectiva estratégica.

 

A pesar de su declinación EEUU ha regresado a ocupar un lugar central en la dinámica mundial, ha subordinado a su política a los países europeos, que han reforzado sus presupuestos militares, especialmente Alemania que ha superado el 2 por ciento del PBI como exigiera en su momento Donald Trump, mientras que la obsoleta OTAN se ha reconstituido. La noción de "estabilidad estratégica", eufemismo usual en los ambientes diplomáticos para describir el control de armas, que estaban acordando la República Popular China y EEUU, esto es las "líneas rojas" que deben respetarse para que la competencia no terminara en un conflicto armado, queda ahora en suspenso.

 

Es que la guerra despliega un fuerte poder desestructurante. Si se extiende en el tiempo el impacto puede ser aún mayor. Aumentará entonces la incertidumbre sobre qué nuevo orden se está construyendo.

 

*Integrante del colectivo EDI (Economistas de Izquierda).

 

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