Sobre precursores y orígenes
Esa organización fue decana de las comunidades ranquelinas y de la que derivan todas las que surgieron más tarde en todo el territorio provincial desde entonces.
JOSE DEPETRIS*
…recuerdo claramente la Carta al Lector que publicó LA ARENA en su edición del 12 de noviembre del año 1989. La busqué en mis archivos. Aquella nota llevaba la firma de –en ese lejano entonces para mí- un ignoto Germán Canhué-, que la escribía desde Victorica. Y relataba la desesperante situación que atravesaban los ranqueles de la Colonia Emilio Mitre en los años ‘80. Y encontré su referencia en la nota periodística posterior que va en el posteo en fotos sepias como muestra, recuerdo y conocimiento .
También recuerdo que en lo personal me impactó porque ya hacía casi una década que venía escribiendo en la revista Caldenia de ese diario historias y fascetas relacionadas a la etnia, pero esto se me presentaba distinto…. se palpaba mucha resolución en su contenido porque fue todo un llamado público.
Motivado, me contacte rápidamente con Canhué y desde entonces comenzamos a reunirnos cada vez que podíamos en Victorica, o en Colonia Mitre con Adolfo Rosas o acá mismo en Santa Rosa con ambos.
En poco más de tres meses de aquella Carta al Lector se dieron las posibilidades de iniciar contactos con personas e instituciones y surgió rápidamente la idea de formar una entidad de bien público para comenzar a solucionar los problemas culturales, económicos, sociales e históricos en forma global: fue la “Organización Aborigen Mariano Rosas”, decana de las comunidades ranquelinas y de la que derivan todas las que surgieron más tarde en todo el territorio provincial desde entonces.
Finalmente llegó el día en que confluyeron aquellas pocas voluntades en una reunión en Casa de Gobierno (foto) con los entonces diputado provincial y jefe de bloque Heriberto Mediza, y con el Ministro de Cultura y Educación, Luis Roldán, que recibieron a Germán Canhué, Adolfo Rosas y solicitaron mi presencia como colaborador invitado. Al día siguiente fuimos invitados al diario LA ARENA donde realizaron una extensa entrevista que publicaron seguidamente en la edición del día. Fue en 1990. Aquel día y de esta forma nacía formalmente la primera agrupación comunitaria ranquelina en La Pampa.
Muchas de las propuestas y trabajos emprendidos pudieron concretarse a partir de aquello. Básicamente que los descendientes de ranqueles dejaron de enmascarar su identidades y reconocerse a sí mismos basados en su propia memoria ancestral. Abandonando su postura vergonzante.
Otro hecho importante fue la repatriación de los restos del gran paisano ranquel Mariano Rosas a su tierra natal en el año 2000 como fruto de la memoria exumada y la organización social de la comunidad pampeana en general. También ayudó el hecho concreto de haberse habilitado espontáneamente una legión de investigadores, estudiosos, historiadores, plásticos, artistas, poetas y músicos, instituciones no indígenas, que generaron durante años el auge de los estudios y conocimientos ranquelinos generando mucha bibliografía y la decidida presencia y cobertura del periodismo lugareño.
Sin lugar a dudas aquellos logros de empatía y reconocimiento a pampeanos de pueblos originarios, dio sus frutos según nos la muestra la proyección que da el tiempo. Por eso hoy es de reflexión obligada en esta actualidad tan vapuleada de dispersión de ideas, pensamientos turbados por teorías foráneas y pérdidas de solidaridad social espontáneas que creíamos acendrados definitivamente entre nosotros. Tal vez, recordar este pequeño pasaje de un hecho terruñero de hace 36 años atrás protagonizado por dos humildes paisanos tomar como ejemplo este pasaje de nuestra historia provincial para sortear acechanzas actuales y desmemoria que podría ser fatal en aras de jactarnos de la ignorancia que campea cada vez más cerca. Porque tenemos temas para abordar y defender: ley de glaciares, nuestros ríos, defensa del trabajo popular, de la producción, de la salud, de la sepsis y de la asepcia en el campo de la política y tanta cosa mas que forman nuestra identidad.
Sin ella, nada seremos. (* Historiador y escritor)
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