Sueldos que no alcanzan
En las negociaciones paritarias del presente año, la mayoría de los sindicatos han acordado aumentos salariales que no compensan la inflación prevista para 2022.
IRINA SANTESTEBAN
La Asociación Bancaria está pidiendo un incremento del 60 por ciento, y ante la negativa de los bancos a aceptar esa petición, ha convocado a un paro para el jueves 28 de abril. No es un reclamo exagerado, ya que la inflación de marzo fue del 6,7%, la más alta de los últimos 20 años, alcanzando en el primer trimestre un 16%. La previsión para este año se ubica cerca del 60%, el mismo porcentaje de aumento que pretende el gremio bancario.
Los trabajadores perdieron un 20 por ciento de poder adquisitivo salarial en el cuatrienio macrista, más lo que se perdió en 2020, por la pandemia. El gobierno de Alberto Fernández prometió que en 2021 los salarios iban a ganarle "por unos puntos" a la inflación, pero eso sucedió en contados casos, no así en los no registrados y ni unos ni otros recuperaron lo perdido con Macri. Eso no parece que vaya a revertirse este año, sobre todo por los condicionamientos del acuerdo con el FMI aprobado en marzo en el Congreso.
Pobres.
El gobierno nacional viene fracasando en frenar al aumento descontrolado de los precios, no sólo de los alimentos, sino también en rubros como higiene, vestimenta, calzado, alquileres, educación, etcétera.
El valor de la Canasta Básica Total, que marca el límite de la pobreza para una familia de cuatro personas, es de 89.890 pesos. Según el Indec, entre los habitantes con empleo, sea formal o no registrado, el ingreso promedio fue de 55.823 pesos, en los 31 principales aglomerados urbanos del país, muy por debajo de aquel valor. Y siempre de acuerdo a los datos oficiales de la entidad que dirige Marco Lavagna, un trabajador o una trabajadora que perciba un salario de 130.000 pesos se ubica entre el 20% de "los más ricos", dentro del universo laboral. ¿Puede considerarse "rico" alguien que perciba esa suma? Obvio que no. Tiene un nivel de vida digno, aspiración más que legítima.
En subida.
Para el ministro de Economía, Martín Guzmán, la inflación es un fenómeno "multicausal", provocado por causas monetarias, fiscales y cambiarias, coincidiendo con la visión que tienen el empresariado y los economistas neoliberales. Se equivoca Guzmán, ya que la causa de la inflación en nuestro país está directamente relacionada con la concentración monopólica en la cadena de formación de precios. En particular, en el rubro alimentos se trata de un puñado de empresas que controlan la mayor parte del mercado: La Serenísima, Ledesma, Molinos Río de La Plata, Arcor, Molinos Cañuelas, Danone, Nestlé, Aceitera General Deheza, Coca Cola, entre otras. Cada una en su rubro (harinas, lácteos, aceites, gaseosas, etc.) tienen el poder suficiente para imponer los precios que llegan a los comercios minoristas y consumidores. A esas empresas se suman también los grandes hipermercados como Carrefour, La Anónima, Wal Mart, Coto, etc., que tienen también eslabones en esa cadena de precios, pues no sólo poseen góndolas sino que producen lácteos, granos y frigoríficos.
Pan para pocos.
En el país del trigo, comer pan se ha convertido casi en un lujo. Según el profesor Horacio Rovelli, en su columna de El Cohete a la Luna (24/04/2022), la Argentina produjo este año 22,1 millones de toneladas, de las cuales se exportaron 14 millones. Luego de estallada la guerra en Ucrania, el precio de la bolsa de 25 kilos se duplicó, de 1.350 pesos pasó a costar arriba de 2.600 pesos. Pero ese incremento no se originó en mayores costos sino que fue por un factor externo (el conflicto bélico). Eso se sumó a lo que el gobierno califica como "renta inesperada" y que pretende ahora gravar con un impuesto. Según Guzmán se trata de un número pequeño de empresas las que serían alcanzadas por ese tributo.
Rovelli critica al presidente de la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) Gustavo Idígoras, quien se quejó porque el precio de la tonelada de aceite de girasol en el mundo es de 2.200 dólares y en la Argentina se está vendiendo a 900. Pero en esa comparación no incluyó los salarios, y el periodista cita el ejemplo de Holanda, que importa aceite argentino, donde el promedio salarial es de 3.500 euros mensuales, mientras que en nuestro país es de 830 dólares (al precio oficial). Aún así, los empresarios argentinos siguen agitando el fantasma del "elevado costo laboral" para resistir el impuesto a la renta extraordinaria.
Paritarias.
En las negociaciones salariales, los gremios incluyeron cláusulas de revisión para los últimos meses del año, para resguardarse de la inflación. Algunos han optado por cerrar acuerdos por períodos más cortos, como el Smata, que negocia de manera trimestral y obtiene así mejores aumentos. Los ladrilleros acordaron una suba del 45% y los trabajadores de frigoríficos un 55% a partir de abril y hasta marzo de 2023.
El podio de los pedidos de aumento se lo lleva Camioneros, que ha pedido un 85%, mientras que el sindicato de la Alimentación, que había cerrado un acuerdo anual por el 52,7% ahora pretende un 60%. En esa paritaria se sienta por el lado patronal el presidente de la Cámara del sector (Copal) y de la Unión Industrial Argentina, Daniel Funes de Rioja.
La paritaria docente cerró con un acuerdo del 45,45%, partiendo de salarios muy bajos, lo que está siendo denunciado por las listas opositoras en la campaña electoral del Suteba, el sindicato que dirige Roberto Baradel en la provincia de Buenos Aires.
Bonos.
En esa puja distributiva, mientras los gremios pugnan por empardar o superar la inflación, los trabajadores no registrados son los que peor la pasan, con ingresos muy inferiores y sin aportes jubilatorios. Para ellos, así como para los monotributistas categorías A y B el gobierno aprobó un "refuerzo de ingresos" de 18.000 pesos a pagar en dos cuotas (mayo y junio). Para los jubilados que perciben hasta dos haberes mínimos, el bono será por única vez y de 12.000 pesos.
Si no hay cambios de fondo, que modifiquen la enorme desigualdad que existe en nuestro país, donde una pequeña minoría se enriquece y una enorme mayoría cada día se empobrece más, estos aumentos y bonos serán pan para hoy y hambre para mañana.
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