Un oscuro horizonte
Ya es innegable el desplome de la economía argentina, tenaz y neciamente negado por el gobierno nacional que se apoya en la macroeconomía y la estadística, falsas y discutibles ambas, y ya definitivamente divorciado del interés por la economía popular, que se deteriora a ojos vistas en todo el país. Con un desplome del consumo en relación al gobierno anterior y un bajísimo índice de recuperación (alimentos y salud) que no ha hecho sino empeorar. A pesar de las promociones de empresas, autoservicios y entidades financieras, las compras de productos básicos continúan cayendo. Además, frente a una relativa disminución en el precio de algunos elementos importados, la política no proteccionista del gobierno nacional hace que ese consumo conlleve, en definitiva, a la pérdida de empleos en el país.
En lo que hace específicamente a La Pampa, la reciente reunión de autoridades del Poder Ejecutivo con representantes de la Cámara de Comercio, Industria y Producción de la provincia puede sintetizarse en un concepto: “Exponer la profunda preocupación que tienen los camaristas y la necesidad de intervención oficial urgente para evitar el colapso”. La reunión y el pedido también pusieron en evidencia que las circunstancias hacen que La Pampa abandone su condición de "isla" dentro del caótico panorama económico que vive el país y apelan a la sensibilidad del Estado provincial para evitar la amenaza de una nueva exacción nacional a través de retenciones bancarias que castigan a los comerciantes endeudados. El pedido de la Cámara es muy profundo -y fundado- ya que expone un endeudamiento masivo del sector del pequeño y mediano comercio, Pymes incluidas, cada vez más evidenciado en la falta de circulante en el nivel popular debido a los bajos sueldos. El horizonte es tan oscuro que se mencionó la posibilidad –necesidad acaso- de que el Banco de La Pampa refinancie con urgencia las deudas, con tasas y plazos de gracia razonables para que el sector pueda mantener sus puertas abiertas. Una recorrida por las principales poblaciones de la provincia corrobora los temores expuestos a las autoridades: son muchos los locales que han optado por un cierre para no trabajar a pérdida.
Los integrantes de la Cámara fueron coincidentes en que hay que cambiar el modelo económico y, no sin ironía, expresaron que los tan mentados próximos dieciocho meses de reactivación que promociona el gobierno nacional no son más que una falacia. Además y a través de la palabra de algún diputado pampeano, se ha vuelto a reivindicar el verso de la reconversión, como si -palabra de los comerciantes- fuera tan fácil cambiar de rubro, máxime que se debe reconocer que la raíz del serio problema que está atravesando la República está en los bajísimos sueldos. También hay que destacar, lamentablemente, que aunque con disidencias, el justicialista es el único partido que comparte esta visión del problema, ni siquiera advertida -o ignorada- por algunos de los legisladores que representan a la provincia. En palabras de la presidenta de la cámara pampeana: “La verdad es que, sinceramente, no sé si se dan cuenta de la realidad que estamos viviendo los pampeanos”.
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