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Una postura necia

Redacción 13/08/2026 - 00.24.hs

El diario mendocino San Rafael no ha dejado dudas en su información: “Los ríos Atuel y Diamante registran caudales superiores a sus medias históricas y también por encima de los valores que se habían pronosticado para esta época del año”. La noticia, que podría alegrar a los pampeanos, dando sustento efectivo a la posibilidad evidente de escurrimientos hacia nuestra provincia, se ve frenada por la realidad: la provincia de Mendoza a través de sus poderes constituidos no tiene ninguna intención de entregar agua a La Pampa.

 

Los pretendidos justificativos para esa actitud sobran y abarcan desde la negación a todas las evidencias y pruebas, geográficas, históricas, documentales, humanas y legislativas y se enmarcan abarcan hasta el simple capricho político, detrás del que sería arriesgado pensar otras motivaciones, aunque sospechables. Todo, en definitiva dentro de una postura necia.

 

Quizás no haría falta considerar los argumentos señalados con solamente tomar el cuenta el fallo de la Corte Suprema de Justicia de entregar a La Pampa algo más de 3m3/s. Ese fallo, abiertamente desobedecido por Mendoza desde hace más de seis años y en un proceder acaso sin parangón en el mundo, permite la duda sobre la estructura del sistema judicial argentino cuando evidencia que una provincia confederada se permite ignorar lo resuelto por el más alto tribunal de la república.

 

Otra circunstancia curiosa –y esperanzadora— la constituye el hecho que dentro de la misma provincia cuyana desde hace ya unos años, han surgido movimientos populares que asumen como justa la causa pampeana y así lo han manifestado y concretado; quizás porque las actitudes gubernamentales en cuanto a los recursos hídricos provinciales para con los pequeños y medianos regantes no están demasiado lejos de las asumidas para con La Pampa.

 

Ese proceder ante abundancia de agua reconoce antecedentes (entre ellos el de haber desviado caudales sobrantes hacia cauces abandonados para que el agua no llegara a La Pampa) por más que la realidad física de la cuenca la desmintiera. Con los embalses del Atuel colmados, aún cumpliendo el fallo de la Corte, el caudal asignado a La Pampa insumiría menos de 100 hm3 en un año, una cifra muy lejana de los aproximadamente 1.100 hm3 anuales estimados para el río. Además se debe considerar que el año hidrológico que nutre las estadísticas no ha terminado y las grandes nevadas siguen en gran parte de la cordillera de los Andes, Mendoza entre ellas.

 

Ante la presencia de algunos escurrimientos en territorio pampeano, que provienen de excesos de riego y tienen un inadecuado índice salino, el secretario de Recursos Hídricos ha sido definitivo: "El agua que escurre por el cauce del Atuel no es la que reclama La Pampa en cumplimiento del fallo. Este escenario refleja la ineficiencia de la provincia vecina en la materia. Es riego por manto, total y absolutamente ineficiente. Una vez que se satura el suelo, hay exceso".

 

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