Franca González consideró maquiavélicas las acusaciones contra el funcionamiento del Incaa

Luego de que el presidente del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), Alejandro Cacetta, fuera desplazado de ese puesto, denunciado por irregularidades en el manejo de fondos públicos en la entidad; cientos de cineastas realizaron asambleas en Buenos Aires. Entre ellos se encuentra la directora piquense Franca González, quien dialogó con LA ARENA sobre el conflicto y el trasfondo de las decisiones que ha tomado en los últimos días el ministro de Cultura, Pablo Avelluto. “Toda la comunidad cinematográfica se sintió súper sorprendida con los anuncios de la semana pasada, y la verdad que fue de una indignación muy grande, sobre todo por el método que se utilizó”, expresó la artista. “Las acusaciones que se vieron en el programa de Fantino en principio no tienen mucho fundamento y lo cierto es que el mismo informe presentaba un montón de inconsistencias, de mentiras, todo muy confuso y muy maquiavélico. Es muy fácil hoy en día acusar a alguien de corrupto para de ese modo cortarle la cabeza a un organismo que es autárquico como el Incaa y acusar a las personas sin dar espacio a que se defiendan”.
González explicó que la conmoción vino además porque Cacetta fue elegido por consenso de la comunidad cinematográfica. Sin embargo, aclaró que en su caso particular, como directora de cine documental, no aprobaba totalmente la gestión de Cacetta. “Muy lejano a eso, estábamos reclamando durante todos estos meses porque el plan de fomento había dejado bastante afuera del panorama al cine documental, privilegiando enormemente a la ficción”.

Autárquico.
La cineasta aclaró que no defienden la gestión del ex presidente del Incaa, sino el modo en que se tomaron las decisiones. “El Incaa es un instituto que se autofinancia, no depende de las arcas del Estado para hacer películas ni para organizar festivales en el interior del país, ni para bancar a la Escuela de Cine y las sedes que tiene en el interior, sino que es un organismo autárquico que depende en gran medida de un porcentaje de las entradas de cine y otro porcentaje de lo que viene del Enacom”, aseguró. “Lo que despertó la inquietud de todos nosotros es que la acusación contra Cacetta y contra el ex director del Enerc, Pablo Rovito (que presentó la renuncia el lunes), era como una nube de polvo para esconder otros intereses más oscuros como podrían llegar a ser tocar ese fondo cinematográfico que hasta ahora todas las gestiones han respetado”.

Movilizaciones.
La primera gran asamblea se realizó el jueves pasado en el Cine Gaumont, donde se reunieron unos mil trabajadores de la industria cinematográfica. “Un poco el slogan es ‘el cine argentino no tiene grietas’, porque los realizadores desde los más amplios sectores, alumnos de la Escuela de Cine, todos los que están en la industria del cine, desde los que hacen música para películas hasta técnicos, están movilizados bajo un mismo reclamo”, contó Franca, que participó de las asambleas.
Por otra parte, el lunes se llevó a cabo otra movilización en la puerta del Instituto de Cine, que reunió a unas 700 personas, siendo un día hábil y a las 12 del mediodía. “Gente conocida tomó el micrófono y se visibilizó mucho más y hoy (por ayer) se inaugura el Bafici en el Cine Gaumont, entonces se va a hacer una gran asamblea de nuevo, cosa que no le va a gustar mucho a Avelluto”, anticipó. González expresó que estas movilizaciones se seguirán llevando adelante para que las autoridades “salgan a responder cuáles son las verdaderas intenciones atrás de esto; se espera que por lo menos el ministro de Cultura reciba a parte de la comunidad audiovisual, sobre todo para hablar sobre bases más claras, cosa que hasta ahora no ha sucedido”.

Autarquía, “con uñas y dientes”
Franca González se encargó de aclarar que ella no defiende al ex presidente del Incaa, Alejandro Caseta, y que no pone las manos en el fuego por nadie. “Lo que defiendo con uñas y dientes es la autarquía del Instituto y que no toquen el fondo de fomento”, aseguró.
Además, la realizadora opinó que la decisión del ministro de Cultura Avelluto fue muy fuerte, ya que el Incaa depende directamente del presidente de la Nación, justamente por ser autárquico; formalmente tiene una relación con el Ministerio de Cultura pero no depende de sus fondos.
“Ellos dicen que no van a tocar la Ley de Cine, pero hay otros modos menos claros y transparentes de poder llegar a eso, a través de por ejemplo, lo que apareció en el Boletín Oficial que todo lo que tiene que ver con la Televisión Digital Abierta deje de estar en el sistema que estaba para pasar a depender de la Jefatura de Gabinete de Marcos Peña. Son cosas un poquito más ocultas pero que en el fondo tememos que el real interés sea interferir en el manejo de esos fondos que fomentan el cine argentino y que son un ejemplo maravilloso y que pocos países tienen”.

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