El deporte como bandera para ayudar

LA FUNDACION ENQUI PUSO EN MARCHA SUS ACTIVIDADES CON UN ENCUENTRO NAUTICO

La organización tiene como objetivo convocar a chicos de bajos recursos para insertarlos en el mundo del canotaje y otorgarles una posible salida laboral de cara al futuro. La Biblioteca Malvinas Argentinas fue la invitada de honor a las primeras remadas.
Damián tiene 14 años y ya es casi un especialista. Llegó junto a siete de los compañeros con los que comparte muchas tardes de su vida en la Biblioteca Malvinas Argentinas del barrio homónimo, y en pocos minutos tomó la posta. Un paseo en canoa como para arrancar, otro en un kayak individual para demostrar que nada es imposible y enseguida uno más en una embarcación aún más complicada de llevar.
Un pequeño descanso y otra vez al agua. “Quiero otro barco, está buenísimo; pensé que iba a ser más difícil”, le dice Damián -ya casi cancherando- a una de las organizadoras del encuentro, mientras el resto de los chicos escucha las indicaciones de los especialistas y reman de un lado hacia otro.
La escena, en el cuenco ubicado en el extremo noroeste de la Laguna Don Tomás, la completan algunos voluntarios y colaboradores que, con reposeras, mate y galletitas, no paran de sonreír de felicidad al ver las caras de un grupo de pequeños que por primera vez experimenta el placer de remar.
“La verdad es que el lugar está muy bueno y la iniciativa es excelente”, comenta Raúl Camerlinckx, uno de los responsables de la Biblioteca del Malvinas Argentinas, mientras observa a “sus” chicos moverse con soltura en una especie de playita muy bien presentada y decorada con algunas sombrillas, a la que se llega por la calle Duval.
Ellos son los invitados especiales a esta primera movida de la Fundación Enqui, que los recibe en su predio con la satisfacción de saber que se está haciendo algo por los demás. Tricia Escuer, Pablo Garro y Romina Monasterolo son los responsables de este proyecto ambicioso, en el que se mezclan el deporte, la educación, el trabajo y las ganas de ayudar.

El proyecto.
La Fundación Enqui tiene como objetivo principal la inserción de niños, jóvenes y adultos a los deportes acuáticos, además de generar un espacio para el desarrollo de actividades alternativas que en el futuro pueden servirle como una fuente de ingresos a personas que buscan una salida laboral.
Encabezada por Escuer (contadora de profesión), Garro (profesor de educación física) y Monasterolo (licenciada en Ciencias Políticas), la fundación comenzó a trabajar en su formación el año pasado y, con este encuentro, puso en marcha sus actividades propiamente dichas, buscando una continuidad en el tiempo y presentándose como una extensión deportiva de aquellas organizaciones (como merenderos o comisiones vecinales) que cada semana contienen a chicos de bajos recursos.
“Nuestro proyecto busca que los chicos tengan un incentivo deportivo y que vayan a jugar y a aprender”, revela Escuer, con un pasado en el canotaje local al igual que Garro.
Pero esa es solamente la punta de iceberg, porque bajo el agua el plan es mucho más amplio. “Queremos colaborar desde nuestro lado. Que en invierno, cuando no se hacen actividades acuáticas, los chicos puedan aprender a construir su propia embarcación en madera, y que ese trabajo se pueda ampliar para que en el futuro las puedan vender y sea una alternativa laboral”, agrega Escuer.
“O que los adultos también tengan un espacio para formar su propia cooperativa de trabajo”, continúa a modo de ejemplo, remarcando la existencia de una huerta que estará a disposición de los que quieran aprender el oficio y cosechen sus propios frutos, para consumo familiar o para vender.
“La intención es formar un grupo que quiera pertenecer, que se sienta parte de la Fundación y que no sólo sea un merendero, sino que los ayude en su vida de todos los días a aquellos que quizás no tienen tantas oportunidades para estudiar o trabajar”, insiste Escuer.

Kayak polo.
Uno de los objetivos de la Fundación, además de la contención, es abrir el abanico a deportes alternativos como el kayak polo, que no tienen desarrollo en nuestra ciudad, y siempre apuntando a chicos de zonas vulnerables que habitualmente no tienen acceso a ese tipo de actividades.
¿Qué es el kayak polo? Una especie de waterpolo, jugado sobre kayak, en el que dos equipos de cinco jugadores se enfrentan golpeando una pelota con la pala (remo) para introducirla en el arco contrario. Así de simple y así de complicada es esta novedosa disciplina, con mucho desarrollo a nivel mundial y que ayer ya dio sus primeros pasos en Santa Rosa, con una cancha delimitada con arcos incluidos en una parte del espejo de agua.
Las travesías en canoas para los más grandes que se vayan sumando o los paseos en embarcaciones del tipo Optimist también forman parte del proyecto de Enqui, que además de sus fundadores cuenta con el apoyo de varios voluntarios, entre ellos una socia del Club Náutico y una alumna de la Escuela Municipal de Canotaje.
“Tenemos muchas cosas en mente y muchas ganas, pero recién estamos empezando”, dice Escuer, al tiempo que se lamenta porque hace poco les robaron en el predio (se llevaron algunas embarcaciones) y rompieron parte de la huerta. “Ahora tenemos que ir y volver (de la ciudad) con los botes porque ya no los podemos dejar acá; pero vamos a seguir adelante”, dice sin vacilar la vocera de la Fundación, que aspira a tener un transporte propio para poder ir a buscar a la gente de menos recursos a los diferentes barrios.
Detrás suyo, los chicos no paran de remar. Los más osados ya se animan a internarse unos cuantos metros en la laguna y otros apenas se alejan de la costa. Damián agarra otro bote y se mete al agua, y así durante toda la tarde. Hasta que la merienda le da el cierre ideal a una jornada que será inolvidable para él y sus amigos del barrio, pero que con el correr de los meses se hará extensiva a otros jóvenes de la ciudad. La Fundación Enqui está en marcha.