El flamante ascendido Agropecuario y su historia de sacrificio y humildad

El meteórico crecimiento de Agropecuario Argentino, que este domingo logró el ascenso a la Primera B Nacional en apenas seis años de vida, tiene un puñado de historias que reflejan la idiosincrasia del club de Carlos Casares: se entrenaba en una plaza, copió un modelo empresario en la institución y sueña con recibir a Racing de Avellaneda.
Es que para Bernardo Grobocopatel, presidente-fundador el 23 de agosto de 2011 del club de la familia dueña del pool de siembra más importante de Latinoamérica, Agropecuario es un estilo de vida.
Pero para hoy llegar a este presente de gloria deportiva, que revolucionó a Carlos Casares, un pequeño pueblo de unos 20 mil habitantes a 50 kilómetros al Oeste de Capital Federal, hubo que transitar un camino de dificultades.
Grobocopatel, el goleador del equipo Gonzalo Urquijo y el actual entrenador José María “Chaucha” Bianco revelaron a la agencia NA su historia de identificación con el club y el arraigo que generó en la gente de Casares, donde tiene su estadio para tres mil personas.
Grobocopatel, fundador y presidente de Agropecuario, sostuvo que uno de los secretos del club que él preside es haber llevado la experiencia personal en su empresa a la institución. En ese sentido, relató un ejemplo que le ocurrió cuando este año se acercó en persona a la AFA para llevar los pases de los futbolistas de las seis divisiones que iban a competir por primera vez en el torneo de Inferiores.
En el plantel, remozado en varios pasajes desde su fundación, hay un jugador que sobrevivió a cada uno de los procesos: el delantero Gonzalo Urquijo. Nacido en Bellocq, uno de los pueblos más importantes del partido de Carlos Casares, Urquijo desembarcó de entrada en Agropecuario, en la temporada 2012.
“Me venía los fines de semana a jugar acá desde chico, pero a los 15 años ya me quedé acá a jugar y cuando Bernardo armó esto me llamó. Lo principal que pasó en todo esto fue haber armado un grupo bueno de personas que trabajaron día a día y se rompieron el lomo creyendo que podían dar más. Hay que sacarse el sombrero”, le contó Urquijo a NA, todavía con la voz cortada de la emoción del ascenso.
Bianco, que llegó a Agropecuario a principios de este año, opinó que el objetivo cuando lo contrataron era hacer un trabajo a largo plazo. “Como se retrasó el inicio del torneo (por las deudas con los planteles del fútbol argentino), pudimos laburar más tiempo y eso nos llevó a un entendimiento con un grupo muy humilde. Los resultados se fueron dando solos y así llegamos al ascenso”, cerró.