La fiesta del Albo no fue completa

Racing Club era goleado 4-1 por Ferro de Pico y perdía el invicto en la última fecha del Torneo Apertura de la Liga Pampeana de Pampeana, que ya tenía como ganador al Albo castense. Sin embargo, el partido no concluyó por “faltas de garantías” cuando los hinchas piquenses provocaron varios daños y disturbios en el estadio “La Fortaleza Alba” de Eduardo Castex.
Los goles del Verde fueron anotados por Federico Valsichik -en dos oportunidades-, Nicolás Hernández y Matías Narvallo; mientras que el empate transitorio lo marcó Fernando “Nani” Muñoz.
El árbitro, Marcelo Aredondo, suspendió el partido a los 36 minutos del complemento por “falta de garantías”, dado que un reducido grupo de hinchas visitantes siguió rompiendo el alambrado, pese a las advertencias del colegiado cuando finalizó el primer tiempo porque ya habían empezado a provocar daños en el tejido olímpico.
Fue extremada la displicencia racinguista en el último partido del Torneo Apertura y los desubicados simpatizantes piquenses fueron un cóctel letal para el espectáculo.
A los 24 minutos ya se puso en ventaja Ferro de Pico. Quiroz ejecutó un centro que cruzó todo el área racinguista, y Valsichik ingresando por el sector izquierdo, solo tuvo que empujar el balón para establecer la apertura del tanteador.
A los pocos minutos llegó el empate racinguista. Un tiro de esquina de Cobos que cayó en el área visitante, la peinó Gridín en el primer palo y “Nani” Muñoz la empujó para festejar el tanto Albo.
El primer tiempo terminó con el Verde arriba en el tanteador. A los 38 minutos concretó Nicolás Hernández, tras aprovechar un centro de Rivero que Aymú intentó despejar, pero la pelota quedó en el centro del área, con un Morán impotente que no pudo evitar la caída de su valla.

Goleada, sin final.
En el segundo tiempo, Racing insinuó alguna mejora en los primeros minutos, pero quedó solamente en eso: una tibia y displicente insinuación.
Los piquenses fueron superiores. Tuvieron un buen planteo, tomando las marcas de los jugadores desequilibrantes de Racing Club, y “Ricky” Pérez no tuvo capacidad de conductor y pasó totalmente desapercibido. Los Albos no tuvieron variantes y mostraron una extrema relajación después de obtener el Torneo Apertura.
A los 7 minutos, un centro cayó en el área racinguista, Morán quedó a mitad de camino, Narvallo la peinó y Valsichik la empujo para fijar el 3 a 1.
Y a los 17 minutos, Ferro de Pico definió el pleito. Un tiro de esquina cerrado nuevamente encontró mal ubicado a Morán, la pelota quedó en el área racinguista y Narvallo la empujó para establecer el 4 a 1.
El árbitro Marcelo Aredondo a los 36 minutos suspendió el partido. Ya había dado una advertencia en la finalización del primer tiempo, porque un grupo reducido de simpatizantes piquenses rompió el alambrado. Los colaboradores los persuadieron y el partido continuó. Pero, en el segundo episodio Aredondo consideró que “no contaba con las garantías” para completar los últimos diez minutos del partido y tomó la decisión de suspenderlo. Ahora, el Tribunal de Disciplinas será el que decida que pasará con este encuentro.

“Importantes daños” en el estadio.
El reducido grupo de simpatizantes de Ferro de General Pico provocó “importantes daños” en el estadio “La Fortaleza Alba” de Eduardo Castex y protagonizó incidentes, con algunos jóvenes que se encontraban en la cantina ubicada en el cruce de diagonal 9 de Julio y Estrada.
Los piquenses inicialmente rompieron el tejido olímpico del estadio racinguista. Esto finalmente desencadenó en la suspensión del partido. Pero además protagonizaron “importantes daños” en los baños del sector visitante.
Apenas terminó el partido, los dirigentes de Racing fotografiaron y labraron un acta con la presencia de un escribano, y radicaron la denuncia en la comisaría local y, en las próximas horas, harán una presentación en la Liga Pampeana de Fútbol.
Algunas fuentes consultadas por esta corresponsalía indicaron que también “causaron algunos daños en -al menos- dos vehículos” que se encontraban estacionados en inmediaciones del estadio castense.
Los jugadores del Verde mantuvieron algunos altercados con la policía castense, cuando se retiraban del campo de deportes. Y los seguidores verdolagas tuvieron peleas con algunos jóvenes que se encontraban en la cantina alba. Ahí se produjeron forcejeos, intervino la policía y hubo tensión durante algunos minutos.
Realmente inexplicable la actitud de los hinchas piquenses, porque su equipo ganaba el partido cómodamente, y no tenían más motivos que festejar la goleada y regresar a sus hogares.