Pablo Echarri: basta para mí

¿Qué pasa con los galanes, que desaparecen de las tiras por períodos extensos? El
actor de Montecristi terminó mal con Telefé y siente que los canales copian la fórmula de su tira. Y ahora Mariano Martínez también se suma a la tendencia que siempre utiliza Facundo Arana.

Son los dos galanes más buscados de la televisión, pero hoy por hoy reniegan de la pantalla chica. Pablo Echarri y Mariano Martínez decidieron hacer un impasse. En realidad, para el más maduro podría considerarse que es una de sus típicas jugadas descansar unos dos años y después volver. Pero parece que esta vez el descanso sería más largo porque el actor estaría muy a disgusto de cómo hoy se arman las ficciones, casi siempre a base de fórmulas repetidas. En cambio, el más joven por primera vez puso un brusco freno con toda la intención de dar un gran giro en su carrera. Quiere menos exposición y bajar el perfil mediático. Ambos coincidieron que era necesario evitar por tiempo la gran exposición mediática que da la televisión. Por eso la elección de los dos pasa por el teatro, el lugar menos experimentado de ambos y donde se privilegia más el concepto artístico que el de la convocatoria por sí misma. Echarri ya comenzó con los ensayos de la obra de teatro Pillowman, cuyo estreno será en junio en la sala Lola Membrives y durará apenas un suspiro en la cartelera de Buenos Aires porque estaría pensada sólo para diez funciones. En tanto, Martínez fue tentado para protagonizar uno de los clásicos modernos, Closer, y como golpe de efecto actuará con quien fuera una de sus tantas ex novias, Marcela Kloosterboer. El debut de Echarri será en el teatro comercial para una sala con una capacidad de 800 butacas por función y la producción será de uno de los poderosos del medio, Daniel Grinbank, el responsable de las puestas de las comedias musicales como Sweet Charity, Chicago y Los Miserables. Mientras que Martínez estrenará de la mano de su amigo y director Marcelo Cosentino, quien en la actualidad tiene en cartel la obra Codicia en el Liceo (no más de cuatrocientos asientos), cuyas primeras quince funciones encabezó el elenco Facundo Arana. Habían pactado con anticipación que cuando comenzara de lleno con las grabaciones de Vidas Robadas el galán se bajaba de la pieza.

El teatro, la prioridad.
Ambos ídolos de la televisión (en la pantalla grande protagonizaron el film de suspenso y acción Peligrosa Obsesión) manifiestan el mismo miedo a las tablas. “Estoy con pánico. Esta es una obra muy compleja y yo hace casi diez años que no hago teatro. Pero estoy contento porque, más allá de los resultados, tenía la necesidad de desestructurarme y de ponerme nuevas metas”, contó Echarri apenas se supo de la confirmación de su trabajo en teatro. Martínez a toda costa quería salir del primerísimo primer plano que da una cámara de televisión e incluso el cine comercial. “Me ofrecieron protagonizar La Leyenda, una película de acción centrada en el mundo de la alta competencia del TC 2000. Finalmente la hacen Pablo Rago, Benjamín Rojas y Leonor Balcarce. La verdad decidí no participar por una cuestión de probar otras cosas. No digo que no va a estar bueno el proyecto, va a estar genial, pero sentí que es un poco más de lo mismo para mí y me incliné más por hacer otra peli con Leo Sbaraglia y Carolina Peleritti. El teatro sigue siendo una materia pendiente para mí y sería bueno ir perdiéndole el miedo”, confesó el carilindo. El único antecedente de teatro de Echarri fue Sueño de una Noche de Verano con Paola Krum. Por su parte, Martínez llegó al teatro cuando la telecomedia Son Amores se trasladó al teatro Opera durante las vacaciones de invierno. Pero fue una temporada corta, algo que estaba planteado desde el principio.

Hartos de la tele.
Martínez viene de un año muy difícil en televisión. Son de Fierro terminó en enero pasado en lo alto del rating. Sin embargo, su personaje: Juan, un profesor de historia ciego, muere días antes del final de la historia. Esa salida anticipada se interpretó como que el galán estaba a disgusto con el papel porque su protagonismo quedó eclipsado por el elenco maduro de la tira: María Valenzuela, Andrea Pietra y Osvaldo Laport. Mientras estaba en la cima del rating aprovechó para lanzar su nuevo emprendimiento comercial, una marca de calzado sport. Por si fuera poco, tuvo un serio enredo con la pulposa Rocío Guirao Díaz, que en aquel entonces brillaba con su performance en Bailando por un Sueño. Con ella, Martínez posó para unos fotos de promoción de la marca y trascartón se ligó un juicio porque la publicación de dichas fotos no estaba autorizada. Las imágenes salieron en una revista que hablaba de una presunta relación sentimental entre ambos. Según la modelo top, todavía ella no había firmado contrato. El galán prefirió no hablar del tema con la prensa. La frutillita del postre fue cuando Guirao cuestionó la sexualidad del galán y a ella se habría sumado una de sus ex novias, Luisana Lopilato. Desde entonces, Martínez juega a escabullirse de la prensa cuando sale. En el último verano, los paparazzis lo siguieron hasta la provincia de Córdoba donde el actor había llegado ahí en busca de un amor. Se trataría de la modelo llamada Juliana, sobrina del ex VideoMatch Yayo Guridi. Pero todavía no lo pudieron pescar in fraganti. Este año sin televisión y sin posar su rostro para la campaña de publicidad de su línea de calzado, el galán cuida celosamente de su intimidad. 2007 fue un año bueno en materia de rating, pero terminó con cierto disgusto con la tele: “Me hubiera encantado el papel de ciego en un unitario, para desarrollar más el personaje”. En 2006, Martínez se bajó del protagónico de la tira Alma Pirata por un intempestivo cambio de horario, aunque es muy normal en la tele. Echarri también había terminado en lo alto con Montecristo en 2006. Aunque no trascendieron los detalles, los últimos dos meses del culebrón habrían sido a pura pelea entre él y Telefé. En aquel entonces, dicen que la relación habría quedado muy desgastada. Hoy ni siquiera Echarri se encuentra en el banco de suplentes de la emisora como sí lo estuvo en el interín entre Resistiré (2003) y Montecristo. Es más, un mes atrás Echarri criticó a la emisora por repetir la fórmula de las tiras, como actualmente lo hace con Vidas Robadas. El culebrón de Arana refleja el flagelo de la trata de blancas como Montecristo trató el tema de los hijos de los desaparecidos que les quitaron su identidad para entregarlos a otras familias. Dicen que dicen que Echarri estaría muy molesto por la clonación de la fórmula, pero no sólo respecto de Montecristo sino en general. Por lo bajo, el galán comenta esta decepción y entre los íntimos estaría repitiendo la típica frase: “En la televisión de hoy no se cae una sola idea”.

Luly Vitcop