Dilma pidió tolerancia

La presidenta suspendida Dilma Rousseff afirmó que Brasil no debe convertirse en un país de “odio e intolerancia”, al condenar la violencia racista y xenófoba contra un estudiante haitiano en Foz do Iguazú, en la frontera con Argentina y Paraguay.
“Presto mi solidaridad con el estudiante haitiano Getho Mondesir, cobardemente agredido en Foz do Iguazú. Llamado de mono, fue acusado de estar en Brasil por causa de los gobiernos del Partido de los Trabajadores”, dijo Rousseff en sus perfiles de las redes sociales.
La mandataria suspendida el jueves de sus funciones por el Senado, que denunció un golpe encabezado por su vicepresidente, Michel Temer, mandatario interino, dijo que el estudiante agredido -que fue acogido en Brasil durante su Gobierno- “es una víctima más del
racismo, la xenofobia y la intolerancia política”.
“No podemos permitir que el país se convierta en un país de odio e intolerancia. Espero que se investigue y que los culpables sean sancionados”, dijo Rousseff en alusión a un episodio callejero ocurrido el último sábado.
El estudiante haitiano vive con su familia en Cascavel, interior del estado sureño de Paraná, y cursa el tercer año en el curso de Administración y Gestión Pública de la Universidad Federal de la Integración Latinoamericana (Unila), creada por el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva en 2010.
Esta fue la única declaración de la mandataria desde el discurso que dio al dejar el Palacio del Planalto el jueves, en el que denunció ser víctima de “un golpe parlamentario”.