El último viaje de Fidel

LA URNA CON LAS CENIZAS PARTIO A SANTIAGO DE CUBA

La urna con las cenizas de Fidel Castro inició ayer un largo viaje de 1.000 kilómetros a bordo de un vehículo sin techo y protegida por una caja de cristal, desde La Habana hasta Santiago de Cuba, en el este de la isla, donde el histórico líder nació, combatió y será sepultado.
Castro fue despedido el martes a la noche en la plaza de la Revolución, con un discurso en el que su hermano y actual presidente de Cuba, Raúl Castro, repasó muchos de los sucesos que compartieron a lo largo de más de seis décadas de actividad guerrillera y gubernamental.
“Precisamente aquí donde conmemoramos nuestras victorias, te decimos junto a nuestro abnegado, combativo y heroico pueblo ¡Hasta la victoria siempre!” proclamó Raúl, quien cerró una ceremonia que duró más de seis horas, en la que intervinieron los presidentes de México, Enrique Peña Nieto; de Ecuador, Rafael Correa, y de Sudáfrica Jacob Zuma, entre otros.
“Sus vibrantes palabras resuenan en esta plaza”, prosiguió Raúl antes de evocar algunos de los principales acontecimientos ocurridos en ese mismo escenario, entre ellos el anuncio de la reforma agraria, la muerte de Ernesto “Che” Guevara, o el inicio del “período especial” tras la caída de la Unión Soviética.
“Él se convirtió en un símbolo de la lucha anticolonialista, anti-apartheid y antiimperialista, por la emancipación y la dignidad de los pueblos”, resaltó.

Caravana.
El martes a la mañana la urna fue llevada desde el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, a unos pasos de la Plaza de la Revolución, por soldados, en una ceremonia militar de honor.
La caravana que acompañará a Castro en su último viaje recorrerá todas las localidades del país por las que pasó cuando vino desde Santiago de Cuba hacia La Habana, tras librar una guerra victoriosa contra el régimen del dictador Fulgencio Batista.
Será un viaje de tres días, en una caravana que terminará el domingo, cuando los restos del comandante serán sepultados en el cementerio de Santa Ifigenia, el más antiguo del país.
Envuelta en un bandera de Cuba y de madera de cedro, la urna con las cenizas salió del edificio a manos de dos soldados quienes, con una breve ceremonia militar, la colocaron en el remolque decorado con flores blancas.
Fue un acto solemne al que asistió Raúl Castro, miembros de la alta dirección del gobierno y del Partido Comunista, y donde también se pudo ver a la esposa del fallecido líder cubano, Dalia del Soto y algunos de sus hijos, Alex y Tony.

Escolta.
La urna que llevan los restos del “Comandante en Jefe” es de cedro porque, según una de sus biógrafas, esos árboles daban un olor permanente a esa madera en Birán, la localidad en la que nació Castro.
La urna viaja a la vista en un vehículo sin techo, y escoltada por oficiales, entre ellos uno que arribó con él a La Habana el 8 de enero de 1959, triunfantes ante el régimen de Batista el 1 de enero de aquel año.
El comandante falleció, a los 90 años, el pasado 25 de noviembre, 60 años después de que el yate Granma partiera de México hacia Cuba, con el embrión de lo que sería el Ejército Rebelde que luchó bajo su mando en la Sierra Maestra hasta derrocar al régimen de Batista. (Télam)

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