Enojo en el PRO con Gerardo Morales

Entre la dirigencia del PRO persistía ayer el enojo con el presidente del bloque de la UCR en el Senado, Gerardo Morales, por su embestida contra su par Gabriela Michetti en la sesión del miércoles último, al acusarla de ser parte de un presunto acuerdo oculto con el kirchnerismo, y lo calificaron como un “ataque mezquino” y “oportunista”.
“Es un ataque mezquino que busca algo subalterno, que es atacar a otra fuerza política con el afán de que la UCR siga siendo el segundo partido y tratar que otros no avancen. Morales inventó cosas ridículas, no resiste análisis pensar que Michetti es instrumento de un acuerdo secreto con el kirchnerismo, es un absurdo”, opinó en diálogo con Télam el diputado Federico Pinedo.
Además, el presidente del bloque macrista en la Cámara baja defendió a su amiga personal y consideró que “ella es una persona con respeto ganado y algunos creen que insultándola le van a dañar su prestigio pero no será así”.

Bullrich.
Por su parte, la diputada del interbloque (aliada al PRO), Patricia Bullrich, afirmó que Morales “es un tipo complicado, está siempre a la búsqueda de un momento en el que pueda hacer un golpe mediático, algo oportunista, y prioriza eso a relaciones más estables. Tal vez buscó torpedear acercamientos entre los partidos, pero son golpes de corto aliento”.
Otros dirigentes del PRO que pidieron reserva consideraron que “no hay que salirle a responder (a Morales) porque es levantarle el precio”, y creen que el senador radical buscó “aprovechar que en el Senado Michetti está más sola, con solo tres legisladores y muchos más de la UCR, en cambio en Diputados el bloque PRO es mucho más grande”.
Desde el entorno de la senadora dejaron trascender que el jefe del partido, Mauricio Macri, le expresó su solidaridad y “orgullo” por la defensa vehemente que hizo de sí misma y señalaron que también la llamó el presidente del bloque oficialista, Miguel Pichetto.
En el michettismo creen que Morales le “pasó una factura a Gabriela por su relación personal con Ernesto Sanz y Oscar Aguad”. (Télam)