Adiós a una luchadora

ADRIANA COLOMBATTO

El domingo pasado, en la ciudad de Buenos Aires, Adriana Colombatto Prieto partió de la vida terrenal. Su deceso conmovió a una amplia franja de la sociedad santarroseña y de Villa Maza, provincia de Buenos Aires, de donde era oriunda.
Adriana era hija de Iris Prieto y Héctor “Tata” Colombatto, una familia de mucho arraigo en Maza. Infancia pueblerina fue la suya, con mucho aire campestre, familia numerosa, amistades, escuela, juegos, que disfrutó a pleno. Luego llegó la adolescencia, y la primavera de la vida plasmó en ella una bella mujer, tan apreciable estéticamente como en su esencia interior. Pero también la vida le forjó un carácter irreductible que le permitió afrontar con decisión etapas difíciles en su camino.
Adriana llegó a Santa Rosa en los ’80 para cursar sus estudios secundarios en el Colegio María Auxiliadora y adoptó a esta ciudad. Aquí se casó con Rubén Cantero y concibió a sus dos hijos: Federico y Sofía. Larga fue su tarea docente en varias escuelas, y también en la organización de eventos gastronómicos.
En todo este tiempo cultivó una amplia vida social que, como premio, la colmó de amigas y amigos. No fue alguien que pasó desapercibida, siempre fue referencia.
Lamentablemente, hace poco de más de una década, la vida le puso como escollo una enfermedad complicada. Y allí estuvo ella para oponer su lucha con valentía, con coraje, con esperanza y fe. Con enorme amor por sus hijos y familia, a quienes quiso y quiere felices.
Aún así, era imposible verla sin su sonrisa dibujada y con su habitual glamour. Todo un ejemplo de fuerza de voluntad para enfrentar las dudas y los miedos, tratando de no trasladarlos a sus seres queridos en un acto de protección.
Adriana vivió, dio amor, puso coraje, dio ejemplo, dio todo, no se guardó nada. El inmenso dolor de su familia, y de sus amigas y amigos, no es ni será fácil de mitigar, porque ella se ocupó de dejar una huella profunda e indeleble en nuestras vidas. (D.P.)