El cooperativismo que entrelaza sueños

“Entrelazando Sueños” es un taller textil que comenzó con un anhelo. Un grupo mujeres fabrica prendas de trabajo y vende sus productos a gran parte de la región pampeana. Cuando el trabajo se mancomuna mediante valores por el bien social.
Seis mujeres transgredieron las barreras, liberaron sus ataduras sociales, y optaron por una salida tangible para mejorar su calidad de vida. Seis mujeres encontraron en el cooperativismo una alternativa para entrelazar el compañerismo, crear en conjunto y romper con todos los estereotipos moldeados ante la falta de posibilidades de trabajo. Fueron, en su mayoría, amas de casa, sin empleo, y con una dura realidad a cuestas. Pero la dificultad no las obnubiló. Todo lo contrario. Las motivó para fabricar ropa a bajo costo y destinar su producción al sector trabajador.
La cooperativa “Entrelazando Sueños”, ubicada frente a la plaza de Anguil, fue inaugurada el 25 de octubre del año pasado. Y con gran expectativa política, social, y cultural, la entidad abrió sus puertas para no cerrar nunca más. Sus integrantes empezaron a fabricar prendas a pequeña escala y, con el correr de los meses, expandieron su círculo de ventas de manera inusitada.
Miércoles a la tarde. Cuatro de las seis mujeres trabajan, en forma casi taciturna, al ritmo de las canciones emitidas por una radio local.
Silvia Albornoz, Nancy Diharce, Elizabeth Lucero y Pamela Christman sonríen con timidez. Tienen la piel curtida y la mirada a veces dispersa. Sienten el deseo de contar el crecimiento de la cooperativa y de ahondar en el proceso de trabajo que las llevó a ser reconocidas en la zona.
Albornoz relata que la entidad nació a raíz de la idea del concejal Walter Fuentes y tras un proceso selectivo que desembocó en un año y medio de capacitación especializada. El emprendimiento fue posible además con fondos municipales y créditos recuperados. Se involucraron herreros, carpinteros y pintores del pueblo para dejar el local, perteneciente al club Anguilense, en condiciones.

Con máquinas y telas.
“Entrelazando Sueños” es un camino que se bifurcó para mujeres que perdieron esperanzas de conseguir empleo. Hoy en su interior se observan máquinas de corte y de costura, una mesa grande con telas esparcidas, cientos de bobinas de hilo y varios moldes de prendas de vestir.
Cuentan además con máquinas de cerrado, de pegar botones, para cuero y para hacer remeras y buzos. Todas son proveídas por el municipio.
“El club no nos cobra alquiler y nos ayuda, sobre todo, para poder solventar los gastos”, sintetizó Albornoz. Afirmó que en sus comienzos vendían pantalones de gabardina y camisas solo para trabajadores del pueblo.
“Hoy, tenemos la suerte de poder fabricar bombachas de campo, chalecos, pecheras y delantales para luego vender en Lonquimay, General Pico y Santa Rosa”, sostuvo al agregar que incorporaron ropa para alumnos en edad escolar y delantales de niños que concurren al jardín de infantes.
Diharce recordó que los primeros meses fue críticos. Dijo que en la actualidad la entidad está consolidada aunque no tiene la documentación necesaria para anotarse en licitaciones.
“Recuerdo que fue difícil, pasaron un montón de chicas, nos capacitamos y quedamos seis”, señaló la entrevistada.

Todas hacen todo.
Diharce explicó que para fabricar, por ejemplo, una camisa en primer lugar se estira la tela, se coloca el molde, se marca pasando por la recta armando los bolsillos para luego coser y pegar los botones.
Cada una de las mujeres tiene una función diferente. De esta forma lo dispusieron. Y todas entienden. Fueron ellas quienes lograron acrecentar la producción y la venta. “La decisiones las tomamos entre todas, todo lo hacemos entre todas, conociendo las funciones, y vendiendo a buen precio y a una buena calidad”, expresó.
Trabajadores rurales, de otras cooperativas regionales, operarios que trabajan en el Parque Industrial como así también particulares que viven en pueblos y en los campos son los principales clientes. Reconoció que en todo momento reciben ayuda del municipio de Anguil y del legislador frepamista Luis Solana.
“Era ama de casa, me dedicaba el ciento por ciento de mi vida a mi familia hasta que encontré esta posibilidad de crecer”, reconoció Lucero. Y amplió: “Nosotras no somos amigas, somos muy buenas compañeras, que privilegiamos sobre todo el trabajo y estamos intentando armar el circuito comercial ya que las ventas empezaron a crecer”.
Lucero dijo que desde hace dos meses empezaron a comprar las telas porque sienten que es una posibilidad de invertir y capitalizar.
“Dividimos los ingresos, hacemos números, entre todas, y dejamos un fondo que utilizamos para seguir comprando más material”, afirmó al ejemplificar que si necesitan comprar un botón usan el dinero de ese fondo común armando una cadena que crece con el tiempo.

Cooperativismo mancomunado.
El relato de Christman fue profundo. En cada momento remarcó que en la entidad vive la experiencia del cooperativismo desde adentro, desde su esencia. “Todos los días descubrimos muchos valores como el trabajo realizado por el grupo humano”, sintetizó.
La mujer dijo que llegó a la cooperativa por la posibilidad de crecer. “Hoy aprendí lo que significa llevar adelante una empresa y poder ver que todos tus compañeros tienen el mismo objetivo que vos, que estamos mancomunados”, indicó.
Para la mujer, “todo el mundo habla del cooperativismo, pero acá dentro, en estas cuatro paredes, se vive el cooperativismo en cada minuto, en cada hora y en cada día”.
Ejemplificó que, el día de la entrevista, una de las mujeres se descompuso y sus propias compañeras la llevaron al hospital para que sea atendida.
“Por supuesto que trabajamos para obtener nuestra ganancia pero es mucho más: sin publicidad y por medio del boca a boca comenzamos a vender cada vez más”, graficó.
Es que la gente habla. Y habla de este emprendimiento que le permite al trabajador comprar su ropa a precios más bajo que en las grandes firmas. Y, no solo eso, sino que los productos son fabricados por mujeres del pueblo que solo quieren vivir con dignidad.
“La ganancia se divide, la cooperativa es una persona más, entra el dinero y la repartimos entre nosotras que por suerte hoy estamos muy felices”, completó.

“Se animaron y fueron más allá”.
La puesta en marcha de la cooperativa textil de Anguil costó 250 mil pesos de inversión de maquinaria y todos los insumos. Una importante cantidad de personas concurrieron a la inauguración de la entidad que fue encabezada por el intendente municipal Héctor Delahaye. El funcionario estuvo acompañado por funcionarios de su gabinete y concejales de distintas fuerzas políticas. Asistieron además los diputados nacionales Francisco Torroba y Daniel Kroneberger, el diputado provincial del Frepam Luis Solana, representantes de la Universidad Nacional de La Pampa, la intendenta de Winifreda Marta Berg, integrantes del INTA Anguil, de la Fundación Grameen y un delegado del Instituto Nacional de Economía Social (Inaes).
“El sistema cooperativo no es fruto de una casualidad y en ese sentido el Estado nacional y el intendente de Anguil tienen la misma visión”, dijo el representante del Inaes. Y amplió que todos deben pensar en una economía social y distinta de décadas anteriores.
En diálogo con LA ARENA, Solana definió que la cooperativa textil de Anguil es la experiencia más concreta de cooperativismo. “Acá sucede todo lo que los socialistas leemos y mamamos desde los primeros pasos, un caso muy concreto, donde se organizan a través de un sistema solidario de producción que se transforma en autosustentable”, afirmó.
Ponderó en los lazos solidarios creados y en las relaciones humanas generadas entre las mujeres que forman parte de la entidad. “Esto elimina la cuota de explotación que tiene el sistema capitalista actual y lo podemos comprobar cuando vemos que estas organizaciones son posibles y concretas”, afirmó.

“Fueron más allá”.
Para el legislador, las seis mujeres, que conforman la entidad, estaban destinadas a ser amas de casa toda su vida y atender al hombre y a sus hijos para paliar la crisis de la pobreza de sus hogares. “Se animaron y fueron más allá, el cooperativismo es posible y este es un ejemplo cabal”, dijo. Y recordó: “Existen cooperativas con grandes dimensiones, desde lo administrativo, que tomaron una gran magnitud, y que hasta compiten con empresas privadas, pero hacía mucho tiempo que no observaba este tipo de organizaciones que no se resignaron y avanzaron”.
Por último, el diputado opinó que este tipo de iniciativa económica pone en tela de juicio el rol del Estado. “Entre la ineficiencia del Estado, que no genera empleo productivo sino estatal, y el sistema capitalista, se encuentra la economía solidaria”, completó.