“La exclusión es la causa”

HISTORIA DEL DIA. EL PSICOLOGO CARLOS MARTINEZ LLEGA HOY PARA ACTUALIZAR A LOS OPERADORES DE LA LINEA 136

El especialista y fundador de la Línea de Atención a Personas en Crisis regresa a La Pampa para capacitar a los operadores. Serán dos días de análisis y trabajo sobre la actualidad provincial.
“Antes se buscaban riesgos en los adolescentes y mayores de 60 años, donde había el mayor índice de intentos y hechos consumados, pero los márgenes se fueron ampliando. Hoy diría que, y en esto estamos de acuerdo con otros países, la exclusión es determinante en el riesgo. A la persona que no está inserta en algún vínculo afectivo, laboral, organizacional se le hace muy difícil encontrarle sentido a la vida. En Latinoamérica la exclusión es el denominador común. Eso quiere decir falta de acceso al trabajo, a la salud, a vivir en condiciones sociosanitarias adecuadas”, dice el reconocido psicólogo especializado en el estudio del suicidio, Carlos Martínez, que regresará hoy a Santa Rosa para dictar un curso de actualización a los trabajadores de la Línea 136 (de Atención a Personas en Crisis), servicio que él mismo fundó hace 20 años en nuestra provincia.
“Después de estudiar durante años a las poblaciones más vulnerables, en distintos momentos históricos y diferentes lugares geográficos, se logró determinar que la principal causa del suicidio es, aunque suene simplista, la exclusión”, agregó.

Sobre la línea 136.
“No hay muchos servicios en el país que tengan esa vigencia. Cuando se fundó la línea, la Asociación Argentina de Prevención de Suicidio, de la que fui presidente, colaboró en el armado. La idea del curso que voy a dar ahora es actualizarla. Tengo guardado en la computadora el documento que hicimos cuando se cumplieron diez años. Seguramente habrá que analizar qué cosas cambiaron. La idea es generar un nuevo documento para la próxima década. En 20 años la sociedad cambió muchísimo, las manifestaciones también, trataremos de analizar comportamientos autodestructivos en poblaciones vulnerables y también ver nuevas intervenciones en situaciones de crisis”, dijo Martínez a LA ARENA.
Martínez es licenciado en Psicología por la Universidad de Buenos Aires, docente de la UP, fundador y ex presidente de la Asociación Argentina de Prevención del Suicidio. Desde hace años trabaja como asesor y capacitador de organismos gubernamentales y no gubernamentales y se ha ganado el reconocimiento en distintas universidades de América Latina. Es autor del libro “Introducción a la Suicidología” y redactor de la “Guía del Intento Suicida Adolescente”. En el año 2012 recibió un reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud y la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio por su trayectoria y, un año después, por haber creado el Centro de Intervención en Crisis y Rehabilitación Psicosocial en Santa Cruz, el primer centro público integral de Argentina en prevención del suicidio.
-¿Qué propuesta de trabajo va a traer a Santa Rosa para las dos jornadas de actualización?
-Quizás estoy un poco alejado de la situación particular de La Pampa, por eso quiero ver lo que ellos ven. Después haremos análisis de casos, recurrencias, trabajaremos sobre esos emergentes con los lineamientos académicos que existen y armar un mapa de riesgo.

Nuevo libro.
Martínez está a punto de publicar su último libro, “Suicidología comunitaria para América Latina”. Hace cinco años que está radicado en Río Gallegos, ciudad que tiene una de las tasas más altas del país en términos de suicidio pero que no dista de la realidad pampeana: asciende a casi 10 casos por cada 100.000 habitantes.
Para atender la problemática, en Santa Cruz funciona un servicio hospitalario para tratar a personas en riesgo que trabaja articuladamente con organismos de justicia, educación, hogares, conflicto penal.
“Hacemos abordajes grupales con adolescentes, adultos, familias a través de entrevistas vinculares. Trabajamos con personas en riesgo, porque si vas a esperar que se produzca un intento estás llegando tarde, si haces un sistema de abordaje comunitario podés comenzar a trabajar”, dijo Martínez, y añadió que una de las herramientas que utilizan para medir el riego en las poblaciones es el que realizó la Facultad de Psicología de la UBA.

Las Heras.
A fines del milenio pasado, una periodista argentina llamada Leila Guerriero puso el ojo en una pequeña localidad de Santa Cruz: en Las Heras adonde una ola de suicidios se había llevado puesto a más de una docena de jóvenes entre 1997 y 1999. La crónica sobre el tema se convirtió en un libro que se llamó “Los suicidas del fin del mundo” que le valió a Guerriero un reconocimiento por su pluma y su trabajo de campo. Después de terminar el libro, la periodista mantuvo más de una conversación con Martínez sobre el tema.
“El libro de Leila es interesante porque marca que el suicidio no es una enfermedad, es una cuestión de vínculos, relaciones y hasta el momento no sabemos si existe una cuestión genética. Es una crisis que hunde sus raíces en el vínculo. Las Heras es uno de los lugares que hay más yacimientos petrolíferos y por ende también hay desarraigo. Hombres solos y familias del norte del país se radican en Santa Cruz, se alejan a miles de kilómetros sus lugares de origen, para trabajar bajo un régimen que atenta contra la funcionalidad de cualquier familia: 15 días a la mina o el pozo petrolero y 15 días a la casa”, detalló.
-Se dice que el suicidio es contagioso y que por eso hay tanto tabú a la hora de hablar del tema o tratarlo en los medios ¿Es así?
-Yo diría que es un evento indeterminado que no se puede pensar de una sola realidad. Se ha dicho también que la geografía es determinante. Pero ¿cómo se explica entonces que la tasa de suicidios se haya modificado y los lugares siguen siendo los mismos? Eso es más complejo.