La fiscal pidió ocho años de prisión para Yésica Pérez

La fiscal Cecilia Martiní solicitó ayer una pena de 8 años de prisión para Yésica Vanesa Pérez, la joven acusada del asesinato de su ex pareja, Juan Emilio Cisneros, a quien le propinó una puñalada durante un hecho ocurrido en el año 2012 en el barrio Matadero. Es la pena mínima por el delito de homicidio simple, del que ya fue hallada culpable.
Durante la audiencia de imposición de la pena, la defensora Cristina Albornoz solicitó 4 años de prisión, por debajo de la mínima para el delito, entendiendo que “solamente ese mínimo es un aspecto indicativo”, aunque si el tribunal no la considera pidió subsidiariamente, manteniendo el arresto domiciliario, también 8 años como la fiscalía.
“Yésica tuvo una vida signada por el abandono familiar y del Estado, y formó parte de una relación violenta con la víctima, donde ella fue la proveedora del hogar, mientras Emilio se limitaba a disfrutar de los bienes materiales que ella conseguía a través de la prostitución y subsidios, y luego por su trabajo”, argumentó la defensa.
El 11 de junio pasado, Pérez fue hallada culpable por el tribunal por el delito de homicidio simple y ahora queda pendiente establecer la pena. Los jueces Carlos Mattei, Carlos Besi y Florencia Maza darán a conocer la sentencia el 19 de agosto a las 12.30 en una nueva audiencia. La acusada no quiso declarar en el final.
Ayer, en la audiencia de imposición de pruebas y penas, declararon siete testigos y luego se dio paso a los alegatos, donde la fiscalía solicitó una pena de 8 años, lo mínimo para el homicidio simple. La defensa pidió 4 años y, si el tribunal no lo considera suficiente, lo mismo que Martiní, teniendo en cuenta el tiempo que Pérez lleva de arresto domiciliario.
La defensora argumentó que Pérez no planificó el crimen, que se originó a plena luz del día y delante de otras personas. En la sentencia, según explicó, debe tenerse en cuenta los fines resocializadores de la Justicia, ya que “la pena no es un mero castigo, sino que tiene una finalidad más allá de eso”.
Albornoz destacó que Pérez es una buena madre, a pesar de sus carencias, y que el tribunal debe considerar particularmente la injerencia directa “que tendrá esto en los hijos” de la imputada. En este sentido, varios de los testigos remarcaron que “Yésica es una madraza y se preocupa por sus hijos”.

Prostitución.
El testimonio más contundente de la jornada de ayer fue el de Pilar Talmón, la asistente social que atendió a Pérez a quien definió como “una chica vulnerable, atravesada por muchas problemáticas sociales”. Dijo que la acusada se prostituía y que Cisneros “ocupaba el rol de proxeneta” en la relación.
“Ella tenía una lógica subsidiaria, la rutina era ir a las instituciones del Estado a demandar beneficios sociales; nunca supe de ningún trabajo de Emilio, el sustento de la pareja salía de la explotación sexual de Yesi. El la intimidaba”, agregó la profesional ante el tribunal.
“Ella vivía continuamente amenazada, porque más allá de la violencia física que ejercía, Emilio le decía que le iba a sacar a uno de sus hijos. Siempre interrumpía nuestros talleres, lo invitamos a participar pero se quedaba afuera y dejaba en claro quién tenía el poder en la relación”.
El resto de los testigos definieron a la acusada como una mujer que se preocupa por sus hijos y remarcaron que en este tiempo, Pérez terminó el colegio primario y ahora el proyecto es finalizar el secundario. Fueron importantes los testimonios de dos docentes, de la escuela a donde van los hijos de Pérez.

8 años.
La fiscalía, en tanto, también argumentó el pedido de 8 años de prisión a Pérez. En su alegato, Martiní afirmó que los testimonios no modificaron la situación, desde que se dictó la culpabilidad de la imputada, aunque remarcó el complejo escenario que le tocó atravesar en su vida, “de abandono y vulnerabilidad”.
“El grado de reproche que se le puede hacer no es el mismo que a una persona con otra historia de vida actual y contemporánea, por la situación de vulnerabilidad y sus carencias”, comentó la fiscal, indicando además el desarrollo actual de cómo lleva adelante Pérez, como explicaron los testigos, la crianza de sus hijos.
El hecho sucedió el 11 de marzo de 2012 por la mañana cuando Pérez fue en bicicleta a buscar a Cisneros y como no lo encontró en la casa de la madre, fue hacia lo de una hermana. Tras golpear la puerta insistentemente, el hombre salió y discusión mediante, Pérez le clavó una puñalada causándole heridas en el corazón que determinaron su muerte. La acusada dijo que fue a reclamarle un televisor que supuestamente le había robado.