Actos multitudinarios en todo el país

Por tercer año consecutivo mujeres, lesbianas, travestis y trans de todo el mundo volvieron a organizarse y movilizarse en un nuevo Paro General Internacional y Plurinacional. La capital pampeana no fue la excepción y por eso ayer una multitud se aunó y copó las calles céntricas para hacer oír sus reclamos y visibilizar la lucha contra todos los sistemas de opresión. En esta edición, al igual que el año anterior, además de la histórica exigencia de políticas públicas para prevenir la violencia de género -en lo que va de 2019 se registraron 45 femicidios en el país, según la ONG Mumala-, siguió firme el reclamo que, a través de los pañuelos de la Campaña por el Derecho al Aborto, tiñó de verde las últimas protestas feministas.
El #8M, que coincide con el Día Internacional de la Mujer (y de ahí la elección del hashtag) no sólo reitera el reclamo contra la violencia de género, sino que también es una manifestación contra las desigualdades económicas que se dan entre hombres y mujeres, y que brega por la implementación efectiva de la Ley de Educación Sexual Integral en todo el país, la reivindicación del colectivo LGBTI y la eliminación de todas las formas de violencia heteropatriarcal, y suma la demanda por la inmediata separación de la Iglesia y el Estado (simbolizado por los ya populares pañuelos naranjas).
En ese contexto, y encabezadas por la agrupación PIM La Pampa; sumadas a ellas tantísimas organizaciones no gubernamentales feministas, movimientos sociales y sindicales, y personas sin bandería política, miles de mujeres marcharon por Santa Rosa. La concentración tuvo epicentro en la plaza San Martín, donde a partir de las 18 horas del viernes comenzaron a reunirse las manifestantes con pancartas, banderas, bombos y altavoces. Desde allí, y luego de que se leyeran documentos alusivos y repletos de reclamos y exigencias, las manifestantes marcharon en una enorme columna que inició frente al edificio de la UNLPam, en calle Coronel Gil; continuó por avenida San Martín hacia Avellaneda y se dirigió (previo a pasar frente a las puertas de la Catedral) hacia Hilario Lagos; retomando nuevamente por Gil en sentido a la avenida. Una vez allí, la congregación caminó -siempre en forma pasiva- con dirección a Casa de Gobierno, donde concluyeron con un abrazo simbólico a la rotonda del Centro Cívico; para luego retornar al centro local.

Exigencias.
Previo a la marcha, fue la glorieta de la plaza el sitio elegido para que las representantes de cada agrupación alzara su voz en contra de la violencia de género, las desigualdades en el ámbito laboral y con la demanda máxima de “ser libres y poder movilizarnos sin miedo”. En ese lugar, una de las personas que se creció frente a la multitud fue Nicole, una joven travesti de 23 años que con palabras concisas dejó en claro el reclamo popular y más aún el de su colectivo (el Colectivo Trans): “queremos que nos acepten, que no nos discriminen”, expresó. Así también reclamó por el cumplimiento en el ámbito municipal del cupo laboral trans, aprobado en mayo del año 2017 en un proyecto de ordenanza; pero que hasta la fecha no se cumple. “Pedimos por el proyecto laboral para no correr riesgo de que nos maten, para no seguir en la esquina (sic)”, dijo en referencia de otras travestis que se prostituyen ante la falta de posibilidades para trabajar.
A ella se sumaron trabajadoras del Centro de Empleados de Comercio; representantes de la Biblioteca Popular Jorge Etchnenique, de la Escuela Nº 25, y las mujeres de la Corriente Clasista Combativa, que exigieron por la declaración nacional de emergencia de violencia de género. Para que quede claro que la movilización y el reclamo no hace diferencia, unas niñas de la Biblioteca Popular “Grito Poderoso”, del barrio Río Atuel también sumaron su voz ante las exigencias.

Documento.
Para finalizar con la “ronda” de manifestaciones, la agrupación PIM La Pampa dio a conocer un documento que engloba los reclamos por los cuales se llevó a cabo el paro internacional: “otro 8 de marzo y otro paro nos encuentra juntas, vivas, disidentes y en las calles. Se siente la potencia de esta lucha que no busca otra cosa que la liberación. Nos hacemos sentir y por eso atacan con más saña. Cada 28 horas una vida, una de las nuestras siempre. Esta es una lucha que nos hermana, pero que sobre todo nos interpela: ¿contra qué estamos batallando? ¿Quiénes son los que nos matan? ¿Quiénes los que nos explotan y nos roban?. Esta lucha es contra todos los sistemas de opresión. Es contra el patriarcado, contra el neoliberalismo, contra el colonialismo. Es contra el racismo y el biologicismo. Contra toda hegemonía, contra toda norma que nos violente. Esta lucha es por las niñas obligadas a parir, por las mujeres y varones trans. Es por una Salud Pública que nos respete y nos garantice calidad. Exigimos aborto legal. Luchamos por una salud integral. Exigimos al gobierno provincial que adhiera urgente a la ley nacional de salud mental”. “Luchamos porque mujer no significa madre, porque mujer no significa esclava, porque mujer no significa presa, porque mujer no significa heterosexual. Porque Mujer, lesbiana, Trava, Trans son identidades políticas que van a tener que respetar. Luchamos todos los días, despatriarcalizamos, ganamos autonomía, nos autogestionamos. Damos cátedra, aún en las diferencias, logramos unidad. Hoy nuestra herramienta de lucha es el paro. Paramos porque a este sistema no lo bancamos más. Porque nos queremos vivas, libres y gobernando”.