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Le carnearon la potranca pero la Policía no respondió

La Cooperativa La Comunitaria Rivadavia-General Pico dio a conocer este fin de semana pormenores de un episodio que tuvo lugar en la localidad oesteña de Santa Isabel, donde la familia Castro Moran fue víctima del mal accionar de desconocidos que les carnearon una potranca.
A raíz del hecho los damnificados realizaron la denuncia ante la Policía y habrían recibido como respuesta que no se podía hacer nada porque la fiscal Alejandra Moyano se encontraba ausente.
De acuerdo a la denuncia pública de La Comunitaria el episodio se registró en el transcurso del viernes 26, cuando la familia Castro Morán, humildes y conocidos campesinos de Santa Isabel, encontraron una imagen que nunca hubieran querido ver: solo huesos y cuero de su potranca. Un golpe no solo al bolsillo sino al alma porque era la potranquita regalona de sus nietos y amiguitos que frecuentan las 5 hectáreas de la chacra ubicada a orillas del pueblo, relataron.
Al parecer las víctimas dieron con los rastros de los presuntos autores del lamentable hecho y radicaron la denuncia. Pero todo fue en vano -sostuvieron- ya que habrían recibido como respuesta que «no se puede hacer nada hasta el martes o miércoles porque no está la Fiscal Moyano en Victorica».
«Los chiveros del oeste estamos cansados de este desprecio por parte de los poderosos de turno que nunca dan respuesta a nuestras demandas», manifestaron sus compañeros del MTE rural-La Comunitaria. «La ley en estas cuestiones no existe y si esta familia encuentra a los responsables y por bronca reacciona, entonces ahí aparece la Ley y le caen con todo, sin fijarse en la impotencia acumulada que siente un trabajador al que siempre le roban».

Acto de maldad.
«Se aprovechan de las buenas personas, Juan y su familia no le hacen mal a nadie. Viven de sus chivitas, de sus gallinas y sus quesos caseros. Con estas acciones los arruinan. Estamos seguros que si a estas personas les hiciera falta algo y hubiesen hablado con Juan, él sería el primero en tender una mano y ayudar sin dudar. Por eso decimos que es un acto de terrible maldad», continuaron.
Por otro lado argumentaron que «no es la primera y tampoco será la última vez que suceda esto. Antes no eran tan frecuentes estos comportamientos en el oeste pampeano, pero quizás por la crisis o la maldad están ocurriendo cada vez más».