Inicio La Pampa "Maxi" juega fútbol y estudia en EE.UU.

«Maxi» juega fútbol y estudia en EE.UU.

UN PIBE SANTARROSEÑO QUE LLEVA ADELANTE UNA PARTICULAR EXPERIENCIA EN EL EXTERIOR

Debe haber muchos jóvenes pampeanos estudiando o trabajando por el mundo. El caso de Maxi sería uno más, pero tiene la particularidad que resultó elegido en un «scouteo» de universidades estadounidenses.
En las últimas épocas estas historias -pequeñas historias si se quiere- se van tornando más habituales. Aunque igual no dejan de llamar la atención las circunstancias, cómo se dan las situaciones, y cómo las afrontan los que las protagonizan.
Desde que hace algún tiempo se vienen publicando en estas columnas notas a jóvenes argentinos que por alguna causa desarrollan sus actividades en el exterior -en tierras lejanas-, aparecen amigos o conocidos que refieren saber de otras personas que también pasan por sucesos parecidos. Y por suerte se puede señalar, con satisfacción, que a muchos de ellos les va realmente bien.
Pero también hay muchos que no tienen la pretensión de que sus andanzas por el mundo sean más o menos promocionadas. Que se van, hacen lo suyo, van buscando su futuro y no les interesa si la comunidad que un día dejaron -en estas tierras- conocen o no lo que están haciendo en otros lugares del mundo.

¿Where are you from?
Este sería un caso, Máximo Paz (19) es un chico de Santa Rosa que -calladamente, en silencio- un día decidió que quería probar suerte en otro lado, aunque esto no signifique lisa y llanamente quedarse definitivamente en otro país.
«¿Where are you from?», escuchó apenas ingresó al hall del campus donde desde ese día iba a vivir. «Argentina», contestó, y no pudo evitar que una amplia sonrisa se le dibujara en el rostro cuando del grupo surgió otra voz que le decía en claro castellano: «¡Qué bueno, yo también!».
El alma le volvió al cuerpo a Maxi. Los días anteriores, parando en una casa donde iba a permanecer hasta llegar al Central Christian College of Kansas, se había dado cuenta que sus conocimientos básicos de inglés no le alcanzaban para comunicarse: «Los demás hablaban en la casa y yo no ‘cazaba’ una… Así que me dije bueno… aquí voy a estar un par de semanas y me vuelvo», reflexionó entonces.

La familia.
Hijo del matrimonio que conforman Javier Paz (abogado, ex concejal) y Betina Carnovale (abogada del STJ), Maxi tiene dos hermanos: Olivia (25) que estudia diseño y Manuel (26) que está haciendo un master de cine en España.
Hizo la primaria en la Escuela 143, y el secundario en el Santo Tomás; en tanto jugó al fútbol primero en el Deportivo Mac Allister -inferiores y quinta división-, y luego en General Belgrano -quinta y reserva-. Apenas terminado el secundario comenzó la carrera que le gusta desde siempre: Educación Física. Así fue a estudiar a La Plata, de dónde es oriunda su mamá y vive su abuela Beatriz y otros familiares.

El fútbol siempre presente.
Maxi cuenta que le gusta «mucho el fútbol, soy hincha de Estudiantes de La Plata, y aquí jugué y estaba en la reserva, pero me daba cuenta que me iba a costar hacerlo en primera división porque se privilegian chicos de cuerpos más grandes, más robustos… pero siempre tenía la esperanza», agrega.
Lo que no pensaba es que el destino lo iba a llevar nada menos que a Estados Unidos. ¿Cómo fue eso? «Ya estudiando en La Plata me enteré que venían de diez universidades a captar estudiantes-jugadores de fútbol, y que los iban a probar en un complejo en Benavídez (provincia de Buenos Aires)».
Sin pensarlo demasiado, resuelto -aunque tiene apariencia de tímido-, Maxi decidió que probaría suerte. «La verdad es que es un viaje bastante largo desde La Plata… micro, subte y otra vez micro: son casi cuatro horas, pero fui».

Prueba exitosa.
¿Qué pasó en Benavídez? Que le fue muy bien, porque nada menos que cinco universidades lo eligieron para que pudiera continuar sus estudios en tierras estadounidenses. Y también jugar al fútbol.
«Mi mamá me preguntó si quería hacerlo, dije que sí, y me decidí por el Central Christian College of Kansas, porque tiene la carrera de educación física», cuenta.
Haber sido elegido en el «coucheo» le significó una suerte de beca, y que el arancel que se debe pagar en la universidad sea un poco más accesible para los padres, que «igual hacen un sacrificio para que pueda hacer la carrera allá», precisa Maxi.

Viviendo en McPherson.
Después señala que vive en McPherson, una ciudad ubicada en el estado de Kansas, que Central Christian College es una universidad cristiana evangélica que ofrece títulos universitarios.
El equipo en que se desempeña Maxi lo hace en la Liga Cristiana y la N.A.I.A (National Association of Intercollegiate Athletics, que primero fue creada en torno al básquet, pero desde hace años se expandió a muchos otros deportes, obviamente entre ellos al fútbol.
«¿Cómo es el fútbol allí? Está bueno, porque va gente a verte, jugamos en una cancha de césped excelente, aunque en algunos otros lugares tienen sintético, y estoy contento porque me está yendo bien».

Lo que llevó de aquí.
Admite que le sirvió «mucho lo que aprendí en Mac Allister, con Hugo Tuffoni y Pachi Laborde, porque me dieron conocimientos técnicos y de táctica», reconoce. «Ahí nos enseñaban la rutina del día, cosas que a lo mejor tienen que ver con el profesional, entrenar bien, descansar… y en Belgrano (destaca a Juan Zubeldía entre los directores técnicos que lo ayudaron) se exaltan las cuestiones de la convivencia, y se enseña a ser humildes y solidarios», completa.
Maxi juega de marcador de punta (de «4») o de volante por derecha: «Sí, ahora estoy jugando más de ‘8’, y lo que me gusta es correr con la pelota y tirar el centro, y a veces si puedo llegar a definir. La verdad es que estoy muy cómodo, muy contento, y obviamente mi deseo es crecer en el fútbol y por qué no soñar con jugar allá alguna liga más importante, más cercana al profesionalismo», se ilusiona.

Estudios e inglés.
En los estudios todo marcha de maravillas, «metí todas las materias, estoy muy bien con el inglés… porque ahora veo que casi sin darme cuenta lo adquirí y lo puedo hablar muy bien, y eso sí está muy bueno», amplía.
«Me encanta el fútbol y ojalá se me dé algo mejor… y si no me toca estudiar y volver con el título a Argentina y entonces sí, regresar a jugar en Belgrano… Eso también estaría muy bueno», completa con sencillez.

Lo que viene.
El próximo 10 de enero Maxi estará volando nuevamente hacia Estados Unidos, y naturalmente volverá a extrañar la familia, los asados, los amigos… «Cuesta, claro que cuesta, pero quiero volver a ir porque sé que es para bien. Es lo que quiero: terminar la carrera, seguir y ser profesor de Educación Física, y si me toca regresar a Santa Rosa volver a jugar en Belgrano», concluye.
Otro pibe que superó naturales temores, algunos miedos, el no conocer suficientemente el idioma, e igual se animó. Estudia y juega en Estados Unidos, y obviamente falta para saber qué le deparará finalmente la vida… Tiene capacidad y convicción, elementos imprescindibles cuando se va hacia la concreción de un sueño… Cuando alguien se esfuerza de esa manera, aunque los afectos queden lejos, aunque se sienta la distancia, el deseo de todos debe ser que le vaya bien, muy bien. Ojalá así sea, claro que sí (M.V.).