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Samuel Orellano fue condenado por otro robo de caja fuerte

INTEGRABA LA BANDA QUE PERPETRO UN HURTO EN QUEMU

Samuel «Chasquita» Orellano (37) fue condenado a tres años de prisión efectiva por haber sido parte de una banda delictiva, que a principios de año robó una caja fuerte en una vivienda de la vecina localidad de Quemú. La sentencia la dictó el juez de audiencia de General Pico, Carlos Federico Pellegrino, quien lo sentenció por la figura de Robo en poblado y en banda. Además le revocó la libertad condicional que gozaba, y le unificó la condena con una pena impuesta con anterioridad, componiendo la pena única de seis años de prisión efectiva. En mayo de 2016 había sido condenado por un Tribunal piquense, a la pena de cinco años de prisión, por el robo de dos cajas fuertes de la Cooperativa Regional de Electricidad (Corpico).
En el marco de esta misma causa, el magistrado condenó a Rafael Alejandro Miranda (26) y a Marcos Jonatan Quiroga (26), por la misma figura, a tres años de prisión de efectivo cumplimiento. También condenó a un remisero, identificado como José Luis Britos (42), por el delito de «Robo en lugar poblado y en banda», a la pena de tres años de prisión de ejecución condicional. En este caso, le impuso reglas de conducta por el término de dos años.
La causa judicial se resolvió a través del procedimiento de juicio abreviado, que fue firmado por
el fiscal Damián Campos, los defensores oficiales Alejandro Piñeiro y Walter Vaccaro, y los defensores privados, Oscar Ortiz Zamora y María Laura Vaquero.

Caja fuerte.
El magistrado acreditó que entre la noche de sábado 26 de enero pasado y la madrugada siguiente, Miranda, Quiroga y Orellano, viajaron hacia Quemú, a bordo del remis que conducía Britos. Cuando llegaron a la vecina localidad, se dirigieron hacia el domicilio de Ruben Cuadrado, quien esa noche había asistido a un compromiso familiar. Tras ingresar a la vivienda sustrajeron una caja fuerte que tenía entre 25 mil y 30 mil dólares, 7.000 pesos, como así también un reloj antiguo, el título del campo, la escritura de la casa, de otros terrenos, el título de su camioneta y de los vehículos de sus hijos. Luego, a bordo del mismo remis que los había llevado, regresaron a Pico con la caja cargada. Tras violentarla, extrajeron el dinero y los documentos de su interior, se repartieron el botín y la desecharon.
En los días posteriores al hecho, personal policial de Quemú, en conjunto con la Brigada de Investigaciones, realizó múltiples allanamientos en los barrios Rucci, Molino y Frank Allan de General Pico, tras los cuales dio con tres de los sospechosos. Además, en el domicilio de uno de los imputados, se encontraron restos de la caja fuerte sustraída, y en otra vivienda, una importante cantidad de dólares y alhajas. También se secuestró un calzado que sería coincidente con una de las huellas encontradas en el lugar, y en un camino vecinal cerca a la planta de reciclados, fue hallada la caja fuerte.

Banda delictiva.
Además de la confesión de todos los imputados, las pruebas recolectadas permitieron al juez dar por probado que el 26 de enero de este año «surge el acuerdo de voluntades entre Quiroga, Orellano y Miranda para la comisión del ilícito y la colaboración de Britos, para su consumación. La participación de cuatro personas en acuerdo de voluntades, ejerciendo fuerza en las cosas, resulta tipificado en el delito de robo en poblado y el banda», indicó el magistrado.
Respecto a la participación que tuvo Britos, se determinó que participó en el traslado de las tres personas hacia Quemú, y si bien en un primer momento quiso desligarse del hecho al aducir que los había llevado a buscar una caja de herramientas, luego confesó su papel en el ilícito.
En cuanto a Miranda, conocía la casa del damnificado por haber realizado algunos trabajos de albañilería en el lugar, y también sabía de la existencia de la caja fuerte y su ubicación. También había trabajado para la hermana del damnificado, y en una conversación ocasional, le mujer le dijo que esa noche tenían un evento familiar importante en Quemú. Ello le sirvió a Miranda, para tener certeza de que Cuadrado no estaría en su domicilio.