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Sergio García se pone de pie

EL MECÁNICO QUE SUFRIÓ EL GRAVE ACCIDENTE ESPERA QUE "SEA UN BUEN AÑO"

Varias veces por día intenta ponerse de pie con la ayuda de un andador y de órtesis. Son los ejercicios de rehabilitación previos al anunciado viaje a Cuba para tratar su dolencia.
A una semana de haber dejado el acampe en la Ciudad Judicial, el mecánico Sergio García volvió a pasar unas fiestas «normales» con algunos de sus familiares, en tanto prepara todo para comenzar el año de su recuperación.
«Espero que sea un buen año… comienza otra lucha para tratar de recuperar mi movilidad. Lo empiezo con muchas ganas, contento porque he recibido muchísimas llamadas y mensajes, de todos lados. Me brindan muchísimo cariño», le contó a LA ARENA.

Tareas de rehabilitación.
«Tuve incluso alguna llamada de España, y de algunos lugares si se quiere extraños, y realmente consiguen que me sienta bien. Pasé Navidad y Fin de Año con mis hijos, y con la gente que me quiere, y ahora me estoy preparando para ir algunos días a Carlos Casares, donde viven mis padres que me están esperando», contó.
En el departamento que ocupa en la avenida Roque Sáenz Peña, Sergio pone de manifiesto sus deseos de volver a caminar, y hace tareas de rehabilitación, paso previo a un anunciado viaje a Cuba, para realizar un tratamiento que pueda recuperarlo. «Intento pararme con la ayuda del andador y colocándome ‘ortesis», que son una suerte de prótesis que se ponen en las piernas… hago ese ejercicio varias veces por día», asegura.

Las peripecias.
Como se sabe Sergio García sufrió un accidente la noche del 1 de abril de 2011. Aquel día, entre las 21.30 y las 22, viajaba en una moto por la calle Arriaga y al llegar a la calle Ferreira se topó con una zanja. La caída le provocó la paraplejia.
El pozo y el montículo de tierra a su lado correspondían a los trabajos que la empresa Ilka Construcciones realizaba en el lugar. Una obra pública que no estaba señalizada.
Después de eso perdió todos sus bienes -casa, auto y taller-, y comenzó su lucha judicial para conseguir ser indemnizado. Se armó una «casa» con maderas, nylon y cartón en la Ciudad Judicial y allí estuvo viviendo durante dos años.
El 8 de mayo de 2017, la Justicia Civil, en primera instancia, hizo lugar a la demanda por daños y perjuicios promovida por él y condenó a las partes a indemnizarlo en 2.648.000 pesos, más intereses. A fines de agosto pasado, el fallo fue confirmado por la Cámara de Apelaciones y quedó firme por la decisión de las partes demandadas de no apelar a una instancia superior.
Así, al cabo de más de 8 años de peripecias judiciales, la Justicia concluyó dándole la razón y, en los primeros días de diciembre de 2018, la Provincia, el municipio local y la constructora, se vieron obligadas a pagar en forma conjunta alrededor de 14 millones de pesos.

Cuba, la esperanza.
Después que se formalizó el depósito judicial García abandonó la Ciudad Judicial y desarmó la carpa que estuvo allí durante dos años y dos meses.
Más allá que el dinero no le devolverá su vida anterior, al menos le servirá para tratar de mejorar su condición física en Cuba -lugar al que viajará en los próximos meses-, y para ayudar a sus hijos.
«Voy a hacer el intento… claro que sí», dice mientras se para sobre sus dos piernas, aunque naturalmente asistido ortopédicamente. «Espero que sea un buen año… que lo peor haya pasado», dijo en el final.