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«Si no puede hacer nada, ¿por qué no renuncia?»

BRONCA EN AGRICULTURA

Momentos de mucha tensión se vivieron en la mañana de ayer cuando un grupo de trabajadores despedidos de la Subsecretaría de Agricultura Familiar se cruzaron con la coordinadora provincial de la repartición. María Laura Trapaglia, en la sede del organismo. «Gestione para que las familias no queden en la calle», le pidieron los empleados cesanteados.
Como parte de las medidas de lucha que adoptaron los trabajadores para pedir la reincorporación de los 20 compañeros despedidos desde el inicio de la gestión de Cambiemos, y denunciar también el plan de vaciamiento de la Subsecretaría, realizaron ayer por la mañana un «escrache» en las puertas de la sede del organismo para, posteriormente, entrevistarse con Trapaglia.
El encuentro, lejos de llevarse con tranquilidad, estuvo dominado por un clima constante de tensión. Hubo llantos, gritos y acusaciones de todo tipo durante los casi 10 minutos que duró la reunión. ¿Cuál fue la respuesta que la coordinadora regional brindó a sus ex empleados? En pocas palabras, aseguró que iniciará de manera urgente las gestiones pertinentes para despejar dudas sobre la situación laboral de los desafectados.
Obviamente, esa afirmación no convenció para nada a los trabajadores, quienes plantearon la necesidad de continuar el plan de lucha a través de diferentes actividades para mantener visible el reclamo.

«Renuncia».
En la mayor parte del encuentro, la coordinadora -evidentemente sobrepasada por la situación- se mantuvo en silencio escuchando los reclamos que, en algunos momentos, fueron subidos de tono. El principal pedido recayó en que la funcionaria fije una posición ante Nación y apoye a los cesanteados para que recuperen sus puestos. «Voy a defender el trabajo de los técnicos como pueda», prometió Trapaglia en varias oportunidades.
«Acá no sobra nadie, falta gestión. Esperemos que lleves a los hechos lo que decís, que vayas y hagas algo por la gente que despidieron. Gestione para que esas familias no queden en la calle», retrucó una de las trabajadoras.
En uno de los puntos más calientes de la reunión, varios de los desafectados solicitaron la dimisión de Trapaglia. «Si decís que no podes hacer nada, que no tenés decisión, entonces renunciá», exclamaron luego de que la coordinadora alegara que, desde su lugar, ella no tenía ningún «poder de decisión».

¿Espías?
Luego de haberse consumado la reunión, los trabajadores desarrollaron una Asamblea frente a las puertas de la Subsecretaría, donde discutieron y consensuaron sobre lo siguientes pasos a seguir. El encuentro se desarrolló con total normalidad a pesar del tenso cruce que habían vivido minutos antes.
Sin embargo, un hecho no pasó para nada desapercibido -por lo menos para este diario- fue cuando desde el primer piso de la repartición uno de los empleados en su interior utilizó su teléfono celular para registrar fotográficamente, o tal vez un breve video, de la reunión de los trabajadores despedidos.
Dicha secuencia se observó claramente desde el exterior del edificio aunque, aparentemente, los empleados cesanteados que realizaban la asamblea no se percataron del hecho. Minutos después, varios trabajadores se asomaban a observar a sus ex compañeros desde el interior del edificio.

Lista.
Los trabajadores aseguraron que si bien los 468 trabajadores de la Subsecretaría tienen nombre y apellido, aún se encuentran a la espera de que les llegue la notificación de los despidos. Ellos acusan a la coordinadora provincial de la repartición de haber elaborado la lista de cesanteados y que, como representante provincial de la entidad, «no hizo nada para defenderlos».
Es más, van más allá y aseguran que la repartición va en camino a desaparecer. «Esto lo hacemos por ustedes también porque en diciembre esto cierra», advirtió uno de los despedidos a los trabajadores que se encontraban en la sede y que aún cumplen funciones en el organismo.
Hace dos años y medio habían 31 personas trabajando para Agricultura Familiar en la provincia, y actualmente quedan 11. Los cinco recientes cesanteados, que recibirán la noticia oficial en los próximos días, son técnicos de terreno de entre 15 y 20 años. Ahora sólo quedan dos técnicos con experiencia, y otros dos que son relativamente nuevos. El resto realiza tareas administrativas.