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Un panteón en el clasificado

SE OFRECE A LA VENTA A TRAVES DE UN AVISO

«Panteón en cementerio de la ciudad, muy buen estado», reza un aviso clasificado aparecido en estas páginas por estos días. Una frase que además entrega un número de celular como contacto al que se puede acudir por más datos. La comunicación resulta al menos curiosa, y no deja de llamar la atención del lector que acostumbra a rastrear alguna oportunidad en el sector de clasificados de LA ARENA.
En esa sección del diario se podrá advertir que se incluyen distintos rubros, que van desde el anuncio de compra o venta de automotores, servicios varios, ofertas de casas o departamentos; o el anuncio de alguien que expresa estar dispuesto para cualquier trabajo. Casi podría decirse «la Biblia junto al calefón», donde todo se puede comprar o alquilar, o todo se puede ofrecer y vender.

Tarotistas, y hasta viagra.
Es verdad que también llama la atención que haya tarotistas que dicen ser especialistas «en atraer al ser amado por más difícil, rebelde, o alejado que esté. Casos imposibles». Si hasta se puede ver que en los clasificados se ofrece el «Nuevo viagra ‘Li chang’, 100% natural» que dicen resulta «muy efectivo». Sí, de todo.
Lo cierto es que esta misma semana aparece el ofrecimiento de… un panteón, en el cementerio tradicional de la ciudad. Y se aclara -tal vez por si se necesitara más o menos de manera urgente-, «en buenas condiciones».

Panteón «en buenas condiciones».
Efectivamente, un llamado telefónico al número consignado en el clasificado permitió saber que el ofrecimiento es real. Hay un panteón «en buenas condiciones» que podría ser una oportunidad. ¿O no?
Desde el otro lado de la línea el oferente explicó que en su momento -hace varios años atrás- lo adquirieron de la misma forma, a través de un aviso, y fue desde ese momento utilizado como el lugar de descanso eterno para los familiares. Ahora las costumbres han cambiado, y se vio que ya no era necesario mantenerlo, por lo que se resolvió ponerlo a la venta.
Una explicación sencilla y fácil de entender, sin dudas.

Todo cambia.
Yendo un poquito más allá cabe observar que las costumbres funerarias han ido cambiando a través de los años. Cómo no recordar, por ejemplo, que antaño los velorios se realizaban en los mismos domicilios de las personas fallecidas.
Vinieron luego las salas de sepelios al principio privadas, y en ese sentido se puede recordar las de Arballo los primeros tiempos, y las de Sagrado casi contemporáneamente. Luego se instrumentaría el servicio que comenzó a prestar la Cooperativa Popular de Electricidad de Santa Rosa, que indudablemente resultó de gran alivio para las economías familiares
Pero no solo eso. Las prácticas fueron cambiando, porque los tiempos cambiaron.

De ayer a hoy.
Cómo no tener presente que antaño los días de los Muertos -1 y 2 de noviembre-convocaban verdaderas multitudes a los cementerios, y más o menos parecido sucedía el Día de la Madre, o el Día del Padre. Pero esto también cambió: aún en esos días ya no es tanta la gente que acude a honrar a sus muertos en esas ocasiones especiales, y no es extraño que los familiares dejen de concurrir con habitualidad al cementerio. Porque la familia se olvida, o porque hay que admitir que se produjeron cambios culturales respecto de la muerte.

Ahora, cremaciones.
Porque los tiempos cambian para todo. Por ejemplo antes en Santa Rosa no había cremaciones porque no se contaba con dispositivos para hacerlo, pero ahora son más comunes que décadas atrás. Y así cambian los tiempos y se modifican las tradiciones y los hábitos. También, como puede verse, las costumbres funerarias.