Bastida cerró sus puertas y arrojó calzado a la basura

PIQUENSES SACAN CALZADO VIEJO DE UN CONTENEDOR

Un comercio que por décadas vendió calzado en esta ciudad cerró sus puertas en forma definitiva este mes. En el día de ayer una gran cantidad de gente revolvió un contenedor donde algunos obreros iban tirando el calzado viejo como si fuera basura.
El lamentable cierre de una tradicional zapatería de la localidad, que hace más de un año venía anunciando su cese comercial, concluyó esta semana con la limpieza del local y muchas cajas con calzado viejo que fueron depositadas en un contenedor. En la calle 18 entre 13 y 15 muchos transeúntes se llevaron el calzado descartado y vecinos que se enteraron por los medios fueron hasta el local hasta después del mediodía.
Hace un año que la vidriera ya comenzaba a mostrar menos mercadería en exhibición y solo permanecía un empleado en el local. El cierre se produjo en parte porque los herederos de la propietaria ya no residen en esta localidad, señaló una fuente confiable.
Desde principios de mes el comercio permaneció con sus persianas cerradas, pero esta semana ya se vio movimiento para desocupar el local. El jueves pasado varias estanterías fueron cargadas en una camioneta. Y ayer cerca de las 9 unos hombres con carretillas comenzaron a sacar del lugar cajas con pantuflas, zapatos y zapatillas de lona, pero sobre todo calzado destinado a los adultos mayores que era una de las líneas de productos más característicos.
Las cajas eran tiradas dentro de un contenedor que fue ubicado en una zona destinada a la carga y descarga de mercadería sobre la calle 18. Cuando la gente pasaba por el lugar comenzó a preguntar si podían llevarse el calzado y empezaron a revolver dentro del contenedor. Cuando la noticia se replicó en los medios locales la cantidad de gente comenzó a aumentar.
La situación fue advertida por la policía que dejó a dos efectivos frente al comercio para evitar inconvenientes con el tránsito en esa calle.
Para algunos fue cuestión de oportunidad y para otros fue la posibilidad de resolver una necesidad. Entre los presentes había gente que aprovechó el calzado gratis, otros que retiraron zapatos para un hogar de ancianos y algunas madres que fueron por necesidad.

Sin declaraciones.
La decisión de la zapatería fue cuestionada por quienes vieron la incomodidad de tener que revolver en un contenedor o incluso meterse adentro. Gustavo Diván, un conocido vecino de esta ciudad, al enterarse lo que ocurría en la zona céntrica llegó hasta el lugar con su camioneta para llevar parte del calzado a Cáritas. Diván dijo que dentro del local estaba una mujer, que no es la propietaria del comercio y que ella lo autorizó a realizar esa donación.
La persona a cargo de vaciar el local se negó a hablar con la prensa, mientras seguían saliendo las carretillas cargadas con cajas del local, pero fue imposible saber la cantidad exacta de calzado descartado.
Algunos cuestionaron si la situación tuvo algún simbolismo político, fue una protesta por la situación económica, o solo se trató del desatino del comercio que dio por basura algo que podría haber sido regalado o donado de otra forma. En la tarde de ayer el contenedor ya no estaba, mientras que una camioneta seguía cargando partes del mobiliario que sacaron del local.