“Me mantiene ligado a la música”

(General Pico / Agencia) Nicolás Allier se formó en luthería en la provincia de Tucumán, donde comenzó a construir sus primeros instrumentos. Hace más de 20 años que quedó en silla de ruedas, y aunque ello le genera algunas dificultades, no le impide realizar sus trabajos, por los cuales es reconocido.
El piquense Nicolás Allier, de 34 años de edad, desde hace siete años se dedica a la construcción y a la reparación de instrumentos musicales, en un pequeño taller que tiene montado en el interior de su domicilio, que está ubicado en el sector del barrio Este de General Pico. El luthier, que desde hace varios años quedó en silla de ruedas, debió adaptar la altura de la mesa en la que construye los instrumentos, aunque su condición no le generó otro impedimento para poder desarrollar su oficio.
Allier se formó en luthería, en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán, en la cual cursó dos años de guitarra y tres años de violería, y recibió una formación para construir violines, violas y chelos.
"Yo toco la guitarra, el clarinete, el teclado. Me gusta la música, y este trabajo es una forma de estar ligado a ella. Yo a la música la toco solo, de un modo introspectivo", dijo el piquense.
Luego que terminó sus estudios en la Facultad tucumana, se volvió a Pico en el 2011 y comenzó a construir instrumentos, y en mayor medida a realizar reparaciones.
Allier indicó que no es necesario ser músico para desarrollar su trabajo, porque la construcción de un instrumento la hace a partir del seguimiento de un plano, aunque destacó que conocer sobre música es necesario para saber como tiene que sonar.

Maderas.
La mayor parte de los instrumentos que fabricó, los vendió en Tucumán, donde se formó como luthier y donde estableció los primeros contactos. Durante estos años vendió guitarras y charangos, y también se dedicó a "la puesta a punto de los instrumentos".
"Cualquier instrumento que esté dentro de la madera se puede hacer. Me dedico más a hacer charangos y otros instrumentos latinoamericanos, y aunque no me dedico a hacer cajones peruanos, si me lo encargan, lo hago", subrayó.
El piquense indicó que su mayor satisfacción es que sus fabricaciones "suenen bien y duren varios años", y que además lo ejecute alguien "que lo sepa tocar".
En el interior de su taller, Allier manifestó que le lleva cerca de tres meses construir una guitarra, y que para el fondo de la caja, en la mayoría de los casos usa una madera dura, que le cambia un poco el timbre al instrumento.
Durante estos años trabajó maderas de nogal, de algarrobo, de caoba, palisandro y cedro, que se usa para fabricar el mástil de la guitarra.
En los últimos meses comenzó a elaborar un ukelele con maderas de caldén y de nogal.

Dificultades.
Allier indicó que lo ideal es que la madera que utiliza, tenga "diez años de estacionamiento", y que para ello es necesario tener paciencia, y guardar todo tipo de maderas que pueda usar en un futuro.
También refirió que los últimos meses se encareció el precio de los instrumentos que fabrica, debido a una suba considerable en el costo de la madera.
"No busco riquezas, me gusta hacer las cosas a mi tiempo y hacerlas bien. Algunos trabajos los cobro de menos, y después voy a buscar el reemplazo de las cosas que uso y están más caras. Cobro lo justo, si a mí me alcanza, ya es suficiente", sostuvo.
El luthier piquense, indicó que es uno de los pocos que hay en la provincia, y se refirió a discapacidad como algo que hace "más dificultoso" su trabajo.
"Es más dificultoso para hacer el cepillado de las maderas. Las mesas están hechas para trabajar de parado y yo me tuve que adaptar una y hacerla más baja", dijo, al mismo tiempo que manifestó que pretende ampliar su taller. Esta condición, tampoco le impide poder desarrollar una de sus actividades preferidas, que es jugar al básquet, la cual desarrolla en las instalaciones del Pico FBC, donde jugó hasta la categoría infantiles.