“Me siento un perejil”, dice el docente detenido

JARDIN DE 25 DE MAYO

-¿Lo van tener esposado para la entrevista? preguntó el abogado Omar Gebruers.
-No doctor, no hace falta. Se imaginará que viajó más de 1.500 kilómetros durante dos días y no hubo ningún inconveniente, respondió el jefe de la Alcaidía.
Hace 15 días, el máximo imputado por los supuestos abusos en un Jardín de Infantes de 25 de Mayo, asistió a la cremación del cuerpo de su madre en La Plata. Una supuesta falta de fondos en la Alcaidía le impidió asistir al funeral, y solo llegó, unos días después, custodiado por comisión policial, para retirar el féretro de un nicho y llevarse las cenizas. En la ciudad de su infancia estuvo apenas 40 minutos.
Ahora es martes 8 de septiembre, y el mediodía en General Acha no puede ser más feo: hace frío, hay viento, vuela tierra. Antes de que el hombre aparezca por la puerta de una pequeña oficina, se oirán desde lejos los gritos sus compañeros de presidio. “Saben que hay periodistas y aprovechan. Tuvimos un pequeño incidente, sepan disculpar”, dice uno de los guardias y regresa para calmar los ánimos. Después, de presentarse, el hombre dirá que los últimos días fueron difíciles, que la muerte de su madre fue más dolorosa que los insultos que le dedicaron en la última audiencia.
“Por suerte mi madre no se enteró de nada. Tenía demencia senil, estaba postrada y ya casi no nos reconocía. Fue todo un desastre en los últimos días. Mi único hermano, que no estaba en el país, se infartó después de que le dieran la noticia. Es una tragedia tras otra”.
-¿Por qué usted piensa que está preso?
-Pienso que soy un perejil, me siento así. Cuando me avisaron que había una denuncia en mi contra, yo estaba en Neuquén, haciéndome atender con un oculista. Me llamaron de mi oficina, una de las personas que trabajaba conmigo, diciéndome que había una denuncia. Buscaban una persona pelada y el único pelado en el edificio era yo. Le dije que cuando vuelva a Catriel o a 25 de Mayo me iba a notificar en la Seccional. En ese primer momento no le di la entidad que finalmente tuvo el caso. Cuando llegué a Catriel me dijeron que no fuera a 25 de Mayo por cuestiones de seguridad personal, que fuera al Puente Dique. En el Puente Dique vi un conglomerado de gente esperándome para lincharme y pensé que estaba todo orquestado, muy bien armado. No pensé que había tal movilización, tanta efervescencia y una causa tan grave. Los temas políticos están detrás. En 25 de Mayo, hace rato que hay una efervescencia social y una persecución política muy direccionada. Este año ya empezó con la pobre chiquita a la que le quemaron el pie, donde hubo una movilización muy orquestada contra el Ministerio de Salud. Yo pertenezco al Ministerio de Educación y calculo que en mi persona, junto a las dos maestras, encuentran una forma de castigar a otra de las carteras de la provincia. El día de mi detención cumplía 30 años de mi actividad como docente. Es un aniversario que no lo voy a olvidar.
-Pero la pierna a la nena se la quemaron, que después eso haya derivado en un reclamo para delegar responsabilidades es otro tema…
-Sí, sí, claro. Yo le comento porque una cosa es estar en 25 de Mayo y otra acá. Yo viví también los cortes de ruta. Se hacían en la rotonda del Automóvil Club y venía el camión municipal y les bajaba las cubiertas para que las quemaran.
-¿Podría explayarse un poco más sobre las cuestiones políticas?
-Yo trabajé mucho tiempo con el candidato que está ahora, con Abel Avendaño, que le ganó la interna a Bravo en la última elección de julio. En el acto de inicio de campaña yo estuve. Por otra parte, mi responsable directa dentro de la Coordinación es la profesora Martinengo cuyo marido es el contador Juan Carlos Ponce. Ponce fue gerente de la Cooperativa de Servicios Eléctricos (Coospu), hasta que el “bravismo” tomó la conducción y lo echó por un supuesto mal desempeño. Finalmente Ponce le hizo un juicio, lo ganó y logró embargarle las cuentas. Eso no se lo van a perdonar y justo coincide con que yo trabajo con la mujer, y que tenemos afinidades políticas.
-Más allá del entramado de relaciones ¿Usted tiene algún tipo de enemistad con Bravo?
-No. Lo recuerdo de cuando era chico, mucho antes de que se fuera a estudiar a Buenos Aires cuando repartía diarios. Pero puntualmente después no tengo ninguna relación. Yo estuve en la municipalidad de 1995 al 2004. Desde entonces ni tuve ninguna participación ni partidaria ni política. Cuando fue la asamblea de la Coospu hubo un movimiento importante de gente y voté en contra de la gente de Bravo.
-Usted habla también que la sociedad veinticinqueña ha cambiado mucho ¿Qué piensa que pasó y qué relación encuentra con su situación actual?
-Yo conocí 25 de Mayo en el año 1995 y hace 20 años que trabajo allí. Una cosa era la sociedad “pre-petrolera” y otra la “post-petrolera”. El ingreso del petróleo, las grandes fuentes de trabajo, las grandes ingresos económicos han modificado a la sociedad. Los problemas sociales se incrementaron y la sociedad de 25 de Mayo fue cambiando, no sé si para bien o para mal, en este caso para mal. Aumentaron los embarazos juveniles, los conflictos violentos en las escuelas. Hace unos años en el colegio Dermidio Cejas nos tocó vivir un episodio de extrema violencia. Una familia entera se peleó por la tenencia de una nena: tuvimos custodia policial durante dos meses. Y siempre es el mismo sector el que está permanentemente haciendo movilizaciones.
-¿Cuánto tiempo llevaba trabajando en la Coordinación de Secundario?
-Desde el 2012. Yo era director del colegio secundario Maestro Dermidio Cejas y de ahí pasé a secretario de la coordinación de área secundaria.
-¿Alguna vez pasó por una situación de este tipo?
-Nunca. Menos en esta situación de tanto estrés, de encarcelamiento y menos por esta causa. Las únicas veces que yo iba a una comisaría era para hacerle la verificación del motor a los autos.
-¿Es correcto que en una de las cámaras Gesell alguien pronunció su nombre?
-(El abogado interrumpe y responde por su cliente) Todos esos relatos fueron declarados no creíbles o contaminados.
-¿Qué relación tenía con las docentes que están detenidas?
-Yo las conozco de chicas. Una de ellas era jugadora de básquet y formaba parte de la selección pampeana cuando yo fui técnico, hace 10 años. También era alumna del colegio Dermidio Cejas. La otra docente es hija y sobrina de dos colegas. Nos cruzábamos en el pasillo ‘hola que tal’ y nada más.
-¿Anímicamente cómo se siente?
-Y hay días. Hay veces que uno está muy ansioso, espera noticias. Lo que más bronca me da es que cada vez que voy al juzgado una cantidad de personas me grita cosas sin conocerme, barbaridades, a mí me hace muy mal. Cuando vuelvo de las audiencias me toman la presión porque corro peligro de tener un pico de estrés.
-¿Sintió el apoyo de sus colegas docentes?
-Sí, me sentí acompañado y tengo contacto telefónicamente con ellos. Ahora fueron a una virgen de Salta o de Jujuy y me acaban de avisar que me han traído agua, rosarios, y la verdad es que yo no soy tan practicante. Hace dos semanas hubo un congreso pedagógico en 25 de Mayo y sé que se hizo un documento apoyándome.
-¿Tuvo algún tipo de inconvenientes con algún alumno a lo largo de su carrera?
-No, nunca. Trabajé en tres provincias, nunca tuve un sumario, ni una amonestación, ni una denuncia. Trabajé en dos municipalidades y lo mismo.
-¿Cómo se define usted en la relación con sus compañeros de trabajo?
-Como una persona correcta y con amistades muy puntuales. El lugar de ingreso al colegio soy yo, y hace 25 años que soy secretario en distintos establecimientos.
-¿Por qué piensa que le “tocó” a usted?
-Para perjudicarme mí, a algunos allegados, y en última instancias al Ministerio de Educación. Desde el momento en que vi que un corte de ruta era comandado y asistido por el viceintendente puedo creer en cualquier cosa.
-¿Tiene algún temor respecto de la investigación?
-El temor que tengo es que esté todo tan bien armado que planten pruebas. En el primer allanamiento que hicieron en la chacra no había nada. En el segundo, que hicieron días después, dicen que se llevaron cosas. Todavía faltan los resultados de ADN y no tengo miedo por las cosas que había en la chacra, porque sé todo lo que había. Tengo miedo de la contaminación de eso. Estoy tranquilo con mi conciencia, pero me da miedo la capacidad de armado. El día que me fueron a detener, antes de que llegue la policía ya estaba la gente y la Radio Municipal.
-¿Quiere decir alguna otra cosa?
-Que soy inocente.

Marcha y petitorio
El domingo a la tarde una nueva marcha fue organizada por padres, madres y familiares de los niños del jardín JIN 12 de 25 de Mayo pidiendo justicia por las denuncias de supuestos abusos en las salas de 4 años. Tras recorrer distintas calles terminaron la manifestación con la lectura de un petitorio en el que denunciaron un “pacto de silencio entre acusados y el entorno del jardín”. Aseguraron estar fuertes mientras esperan el juicio oral y público por el caso.

Condenado de antemano cuando saltó la denuncia
La primera imagen que salió del acusado la publicó en su tapa a todo color un matutino local. Allí estaba el hombre, en una foto antigua, con una mirada algo intimidante, vestido con una camiseta de Peñarol de Montevideo. La habían sacado de su perfil de Facebook y, a priori, el retrato lo condenaba. No se sabía entonces si el secretario de la Coordinación de Secundario de 25 de Mayo era culpable de los cargos que se le imputaban -tampoco se sabe aún, hay una investigación en marcha- y sin embargo su cara era la de un sentenciado.
Ahora, después de la entrevista, se sabe un poco más: nació en Uruguay pero llegó a la Patagonia a mediados de los años ochenta, cuando se recibió de Profesor de Educación Física en La Plata. Después de trabajar algunos años en Villa Regina y Catriel, en 1995 la situación económica lo hizo emigrar hacia La Pampa. Se casó una vez, tuvo su primogénito y se separó. Años más tarde volvió a formar pareja y tuvo su segundo hijo, un joven que hoy tiene 18 años y que estudia para veterinario. Después de haber pasado por varios colegios y cargos dentro de la docencia -siempre en ascenso, dice- le quedaba apenas un año para jubilarse. En el 2010 sufrió un infarto por estrés que le impidió seguir frente al curso. Tiene dos stents y tomas 5 pastillas por día. Esta es una situación que lo preocupa porque luego de que lo separaran del cargo, se quedó sin sueldo y obra social. En este caso también lo condenaron de antemano.
En los últimos años, lo único que lo motivaba -dice- era la quinta que compró en el 2002 con la plata que rescató del corralito. Una hectárea y media en uno de los márgenes de la ciudad, a un kilómetro y medio de su trabajo, en donde había instalado una pileta y armado una cancha de fútbol. Hace poco tiempo sembró unas viñas. Uno de sus deseos era incorporarle una cancha de tenis. A ese lugar -dicen algunos denunciantes- llevaban a los niños del JIN 12 para abusarlos y, llamativamente, meterlos a la pileta en días de bajas temperaturas. Sin embargo, salvo alguna de las declaraciones en Cámara Gesell (al menos una), no hay hasta el momento ningún testigo que pueda dar cuenta de esas salidas.

Hoy siguen las cámaras Gesell
Entre la mañana de hoy y el jueves, un grupo de profesionales de General Acha y General Pico entrevistará en Cámara Gesell a los 14 niños que restaban en la causa que se abrió por supuestos abusos sexuales en el JIN 12 de 25 de Mayo. A cuatro meses del inicio de la investigación, ya son cuatro los imputados: el último de ellos, un docente, fue detenido el viernes de la semana pasada y permanece con prisión domiciliaria. Mientras tanto, los familiares de las víctimas, aguardan en una carpa montada en el predio de la fiscalía de 25 de Mayo y el pasado sábado realizaron una marcha exigiendo justicia y celeridad en la investigación.
Tras la última detención, este diario dialogó con el fiscal Máximo Pérez Flores quien aseguró que hay pruebas suficientes para mantener detenidos a los sospechosos y que se está avanzando en la pesquisa.
-No se han dado demasiados detalles sobre las pruebas que comprometen a los detenidos. Ya pasaron más de cien días y poco se sabe de los elementos que los incriminan ¿Qué puede decir al respecto?
-Lo que puedo decir es que tanto el juez de la causa como nosotros, los fiscales, tenemos evidencias para avanzar en la causa y que estas personas sigan detenidas.
-¿Qué impresión le dieron las declaraciones del abogado Gebruers luego de que se conocieran los resultados que arrojaron los perfiles psicológicos de los imputados?
-Yo no voy a salir a contestar a las declaraciones de los abogados de una de las partes. Nuestra labor es investigar.
-¿Saben si los imputados tienen antecedentes o denuncias previas por situaciones de abuso?
-Estamos esperando por esos informes. Al menos en La Pampa no hay antecedentes, pero no hay que olvidar que algunos de ellos también trabajaron en otras provincias.

Procurador.
Por su parte, el fiscal general y procurador subrogante, Jorge Amado, dijo al diario Río Negro que “la investigación avanza en una sola dirección porque es la única donde hay elementos de sospecha. No hay elementos fuera de ese instituto, hay una responsabilidad funcional de las profesoras y responsabilidad de participación de otras personas”. Y agregó: “Si esto empezó por una cuestión política, yo lo desconozco. La Justicia empezó a actuar a raíz de una denuncia concreta. Los nenes fueron sacados del instituto y eran llevados a la chacra de uno de los docentes, sin tener autorización, sin saber por qué eran llevados ahí. Es sospechoso”.
Por último, el jefe de los fiscales dijo: “No hacemos declaración, y no hablamos con la prensa, porque toda investigación tiene complejidad. No es todo blanco o negro, hay cosas que se van dando sobre la marcha. Por ser delitos complejos, tienen un período de investigación incluso mayor y la causa se va a determinar cuando llegue a juicio oral, si es que llega, y yo creo que sí, que va a llegar”.