Pampeano pide la eutanasia

(Guatraché) – Un conocido vecino de Guatraché, el profesor de historia Mario Alejandro Higonet Fuhr, quien sufre una rara enfermedad neuromotora solicitó la aplicación de la eutanasia, poniendo nuevamente en la mesa de discusión esta controvertida práctica. Lo hizo días atrás a través de su cuenta de Facebook donde, además, denuncia “un gran negocio” del sistema sanitario con este tipo de dolencias.
Higonet es miembro de una reconocida familia guatrachense y es hermano de la ex senadora María de los Angeles Higonet. Tiene 58 años, es profesor de historia y también ejerce el periodismo, en especial el deportivo. Comenzó a sufrir los síntomas de su enfermedad hace seis años y desde entonces ha luchado por mejorar su situación de manera infructuosa.
El vecino ha dado una valiente y optimista batalla contra esa rara afección, sin embargo en los últimos tiempos su situación clínica ha empeorado, lo que disparó su desesperada y angustiante misiva.
“Les solicito a las autoridades la práctica de la eutanasia para casos como el mío. Esta enfermedad avanza a diario y te destruye, además es un gran negocio para médicos y droguerías. También aprovechan el trabajo del personal de enfermería, quienes tienen la mayor responsabilidad al estar las 24 horas acompañando al paciente y reciben muy bajos ingresos. Si hay decisión política se puede dar una respuesta adecuada, porque esto no es vida. Gracias”, posteó.

Amante del deporte.
Higonet ha desarrollado su tarea docente en colegios de Guatraché, General Campos y Macachín. Es un amante del deporte y en su juventud militó en el equipo superior de Pampero de su pueblo natal. También ejerce el periodismo deportivo cubriendo el desarrollo del torneo de la Liga Cultural en la zona sur.
A mediados de mayo, hizo una enorme demostración de su amor por el fútbol guatrachense. Con enormes dificultades físicas, que sabía se agravarían, asistió al clásico de Huracán y Pampero y posó con ambos equipos. “Les solicito a las autoridades de Huracán me permitan ingresar a la cancha y tomar una foto con ambos equipos, así queda un registro particular de mi compromiso con el fútbol de nuestra zona sur de la Liga Cultural”, pidió entonces y al que los dirigentes y jugadores accedieron.
Su reclamo a ejercer la eutanasia impactó y movilizó a toda la sociedad. En las redes sociales y medios digitales que subieron la noticia hay una enorme cantidad de opiniones sobre este tema que siempre ha causado enormes discusiones y controversias en cada lugar dónde se puso en consideración.

“Muerte sin sufrimiento”
Según la Real Academia Española, la eutanasia es la “acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes desahuciados, acelera su muerte con su consentimiento o sin él”. Un segundo significado, también de acuerdo a la RAE, es el de “muerte sin sufrimiento físico”. Se trata, en concreto, de causar el deceso de otro por su bien, para evitarle mayores dolores, en el convencimiento de que las terapias médicas aplicables no llevarán a su cura, sino sólo a la prolongación de la agonía, y para que no configure un homicidio debe haber un diagnóstico terminal.

Práctica legalizada
Holanda, Bélgica, Suiza y Luxemburgo legalizaron la eutanasia. En América latina, sólo Colombia permite esta polémica práctica.
Nuestro país convirtió en ley el derecho a muerte digna en mayo de 2012, cuando la Cámara de Senadores aprobó el proyecto que habilita a pacientes terminales a rechazar medidas de soporte vital. La medida no contempla ni la eutanasia ni el suicidio asistido.
Así, la legislación reconoce el derecho de un enfermo que padezca una enfermedad irreversible a “aceptar o rechazar determinadas terapias o procedimientos médicos o biológicos con o sin expresión de causa, así como también a revocar posteriormente su manifestación de voluntad”. Los pacientes pueden negarse a recibir procedimientos, cirugías y medidas de soporte vital. También pueden rechazar hidratación y alimentación, si el único efecto de éstas es la prolongación del tiempo en un estado terminal incurable.
Para conseguirlo, basta que el enfermo comunique su decisión al médico. En los casos en los que no sea capaz de comunicarse con el mundo exterior, el derecho de exigir una muerte digna para el paciente pasa a sus familiares o responsables legales, determina la norma que aborda la temática en nuestro país.

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