Acaso Jujuy anticipa el futuro que va llegando

Señor Director:
Digo lo del título no para proponer un entretenimiento ni por creer de algún modo que todo futuro pensable existe ya y viene llegando desde alguna parte de un devenir que no sabemos si es lineal novedoso o circular y repetitivo. Tiendo a pensar que el futuro es un tiempo que se está haciendo, a cuya factura contribuimos sin intención porque lo que hacemos y lo que quisiésemos que sobrevenga, son apenas una parte de la materia con que se elabora.
Lo que me lleva a tomar tal hipótesis es el hecho de que Jujuy, por tener el primer preso político desde el retorno de la democracia puede ser simplemente repetitiva de un tiempo en que se hizo pito catalán de la constitución y de los derechos humanos o, caso contrario, puede ser la prefiguración de un tiempo que está queriendo llegar y constituirse en repetido presente de nuestro estar aquí, en esta tierra que fue india y que fue gaucha y que en el curso de los años y los siglos ha conocido todo y lo contrario de todo.
Me refiero al asalto llevado a cabo por policías de la provincia a la facultad de Asuntos Agrarios de la universidad nacional de Jujuy, a despecho de las garantías constitucionales y de las especificaciones de la ley 24.251 en cuanto ésta establece taxativamente que la fuerza pública no puede entrar a las instalaciones universitarias nacionales sin orden previa y escrita y fundada del juez competente o por la solicitud expresa de la autoridad universitaria. Como ha dicho Jorge Sappia, presidente de la convención de la UCR, no obstante que el partido es parte del gobierno nacional y tiene a cargo de uno de los suyos el gobierno de Jujuy, todo lo sucedido en esa facultad remite a La noche de los lápices, nombre que se da a un infausto y cruel episodio dictatorial que hizo víctimas a estudiantes muy jóvenes.
Dado que el gobierno nacional acaba de anunciar que remite un proyecto de ley que agrava las penas a los cortes de calles, lo sucedido en Jujuy puede entenderse como un intento por demostrar que ése es el camino: la discusión parlamentaria. Por cierto que entiendo que los cortes de calles, puentes y carreteras son un hecho que afecta el derecho de otras personas y creo que la democracia debería aceptar que hay un estado latente de conflicto en este ejercicio del derecho a protestar y atraer la atención general. Todo conflicto requiere la gestión o negociación de las partes, en lugar de hacer uso del poder represivo del Estado. Quiero decir que puede ser posible, si es que se quiere una salida consensuada, gestionar el conflicto sin afectar los derechos de las partes y que el debate sería, en esta emergencia, el primer paso.
En el caso de la cena de alumnos de la nombrada facultad de la universidad nacional jujeña cuesta imaginar una causa que justifique o siquiera explique el procedimiento policial, que más bien impresiona como respondiendo a un propósito intimidatorio, a algo así como hacer escarmiento y comunicar a los estudiantes que están vigilados y que para las urgencias del gobierno de la provincia de Jujuy todos los extremos son posibles y adoptables. Como en el caso de Milagro Sala, que ya se ha constituido en un tema internacional y ha dado lugar a cuestionamientos fundados en derechos reconocidos por las Naciones Unidas y los organismos creados para hacerlo operantes.
Los alumnos de la facultad jujeña estaban en terreno propio y no se sabe si alguien de la vecindad se sintió preocupado ya por música y cantos ya por el siempre atrayente olor de los asados. Aun en este supuesto la policía de un estado democrático puede comunicarse para aconsejar moderación. Como nada de esto ha sido mencionado, el suceso toma los rasgos inquietantes de una acción encaminada a demostrar que los derechos ciudadanos y las previsiones de la ley pierden vigencia al solo criterio del poder ejecutivo. En este caso sí, Jujuy estaría adelantándose a revelar una intención del gobierno.
Atentamente:
Jotavé