De las salpicaduras de la corrupción, el oficialismo no se salva

LA SEMANA POLÍTICA

Emilio Marín – El macrismo busca ensuciar al kirchnerismo con acusaciones de corrupción. Deberán investigar con seriedad magistrados que no sean como Bonadío, tan parcial. El oficialismo no se salva de las salpicaduras de corrupción.
Mauricio Macri tiene muchos problemas políticos, de gravedad, con vista a las elecciones legislativas de octubre. Ante todo, la realidad económico-social perjudicial para millones de compatriotas, más la sensación térmica de esos problemas, varios grados más elevados aún, que arrojan un aplazo a su gestión.
Sin poder ni querer resolver esos intríngulis que hacen a la vida de la gente, la administración macrista quiere entretener a los votantes agitando el espectro de la lucha contra la corrupción. Cree que en tiempos electorales nada puede dar más dividendos y votos que denunciar negociados, siempre que la dirección del golpe publicitario y judicial vaya contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y la gestión anterior.
Esas maniobras vienen desde diciembre de 2015 y antes aún: “pesada herencia”, “se robaron todo”, “los empresarios amigos del poder”, etc. Para su suerte, el ex secretario de Obras Públicas, José López, revoleando bolsos con dólares en un convento y los allegados a Lázaro Báez contando dinero en una financiera, les proporcionaron letra e imagen viva a esa campaña.
Hoy los cañones de la armada macrista apuntan contra Julio de Vido, ex ministro de Planificación Federal, por supuestos retornos percibidos en las obras públicas, sobre todo por los negocios de Odebrecht, que tenía acá tres contratos muy importantes.
¿Pueden haber existido esas coimas? Por supuesto que si. El cronista está muy lejos de poner las manos al fuego por De Vido, pero cree que hasta ahora tuvo más presunciones de culpabilidad el macrista Gustavo Arribas. El cambista Leonardo Meirelles, de la constructora brasileña, dijo a la justicia argentina que giró diez veces a una cuenta de Arribas en Suiza por 850.000 dolares, tras confirmarse que la empresa había ganado el contrato del soterramiento del Sarmiento, en 2013.
Ahora resulta que el fiscal Jorge Di Lello investiga el aporte electoral de Odebrecht a la campaña electoral del PRO en 2015. Fue de 500.000 pesos, vía Braskem SA, una petroquímica controlada.
No sea cosa que el tiro le salga a Macri por la culata. Ya en 2016 CFK se burló y dijo: buscaban la ruta del dinero K en el exterior y encontraron la ruta del dinero de Macri. Ella aludía al descubrimiento de los Panamá Papers con dos empresas familiares que después fueron seis, en Bahamas y otras guaridas fiscales.
El ministro Germán Garavano estuvo en Estados Unidos pidiendo información sobre las delaciones de los arrepentidos de Odebrecht y ahora organiza una reunión de jueces argentinos en aquel país. Todo bien. Que sea con equidistancia y no busquen proteger a los del propio palo, como Arribas.

Pelotazo en contra.
Los fallos adversos al presidente volvieron a dañarlo en la causa del Correo Argentino y el intento de las empresas familiares por beneficiarse con una condonación de la deuda con el Estado, que según la fiscal Gabriela Boquín alcanzaba al 98,8 por ciento.
El fiscal Juan Pedro Zoni avaló las nuevas denuncias de Boquin, relativas a la manera como Socma y Sideco habían intentado el vaciamiento de la empresa postal, durante los años que lleva en quiebra. Zoni solicitó al juez interviniente, Ariel Lijo, que se profundice la investigación contra el jefe de Estado por haberse involucrado en un conflicto de intereses donde en definitiva era juez y parte, donde había claras incompatibilidades.
Quiere decir que el escándalo detonado en diciembre pasado con el primer dictamen de la fiscal, ante un acuerdo firmado en junio anterior por el grupo Macri con un estado bobo representado por Oscar Aguad y el funcionario Juan Carlos Mocoroa, lejos de amainar entró en zona de mayor turbulencia.
Debido a esa intervención indebida del presidente, resolviendo volver a “foja cero”, el fiscal Zoni también acusó a quienes aceptaron esa intromisión y el inicio de un nuevo plazo de 120 días para volver a negociar entre las partes. Ese alargamiento del litigio, aseguró Zoni, fue negativo porque “el paso del tiempo tiene como principal consecuencia licuar el crédito en perjuicio de los acreedores, por lo que la medida sólo favorecería a Correo Argentino SA”, o sea al grupo Macri.
Para colmo en su segundo dictamen la fiscal Boquin había puesto de resalto que Socma y Sideco fueron comprando partes de la quiebra del Correo en poder de otras firmas, con la intervención de una financiera perteneciente al empresario Marcelo Midlin, hoy dueño de IECSA, la constructora adquirida a la familia Macri que es socia de Odebrecht en el soterramiento del Sarmiento. ¿Todo tiene que ver con todo?
Volviendo al comienzo: siempre es bueno que haya esclarecimiento y sobre todo castigo a los delitos de corrupción. Eso es así, con dos requisitos: que investigue una justicia competente y no partidizada políticamente; y que no se busque en forma premeditada salvar ni castigar a alguien por su color político.
Y eso está en discusión en estos días, pues el presidente apretó a los jueces y fiscales que deben investigar a De Vido. Fueron barbaridades las proferidas en la conferencia de cierre al aniversario del Colegio de Abogados, en la Capital Federal, el 1 de junio pasado. Allí los amenazó con reemplazarlos por otros magistrados si no eran duros con el ex ministro y actual diputado.
Por el prontuario del PRO como partido de gobierno antes en la Capital y lo que lleva desde 2015 en Buenos Aires y a nivel nacional, no puede arrojar la primera piedra a nadie. De todas maneras lo hace, con el acompañamiento mediático de Clarín y otros pulpos que, en cambio, lo blindan y minimizan las denuncias en su contra. Para ellos, como para su protegido, la única corrupción existente es la K.
El final no tiene un resultado definido. ¿Podrá el macrismo contrabandear ante el electorado esa visión sesgada? ¿O terminará prevaleciendo la realidad, por ejemplo la que informó Unicef, de que en Argentina hay 5.6 millones de chicos pobres, de los cuales 1.3 millón pasa hambre?

¿Habrá PASO?
El miércoles 14 empezaría a develarse un interrogante muy meneado en estas semanas, relativo a si dentro del PJ bonaerense habrá o no internas o PASO. Las dudas irán hasta el vencimiento de ese plazo legal porque por ahora no hay dos que quieran: el sector de Florencio Randazzo, llamado Cumplir, sí las pide, y el más amplio de Cristina Fernández, el FPV y el PJ, junto con sus aliados, las rechaza.
Quienes se aglutinan detrás de la ex presidenta arguyen la mayoría del partido comparte su posición y ella debe ser la candidata porque tiene la mayor intención de voto. Añaden que discutir con otro candidato menor, como ningunean a Randazzo, supondría debilitarse de cara al enfrentamiento con el oficialismo.
El flamante Cumplir viene hablando no tanto por boca del ex ministro de Interior sino por sus laderos, como Alberto Fernández, el ex titular de Diputados Julián Domínguez y el intendente de San Martín, Martín Katopodis, más algunos dirigentes del Evita. Argumentan que Cristina creó las PASO y sería incoherente no utilizarlas; recuerdan lo ocurrido en 2015, cuando no fueron empleadas por la fórmula Scioli-Zannini y sí por la alianza PRO-Cambiemos y UNA, con tres y dos aspirantes respectivamente.
Plantean que si ellos fueran tan minoritarios, ¿cuál sería el problema del cristinismo para derrotarlos en un abrir y cerrar de ojos? Va de suyo que creen que ellos no perderían así esa contienda, pero aún perdidosos quedaría Randazzo como una alternativa de recambio frente al kirchnerismo y sus aliados desgastados del PJ, desde Scioli a intendentes como Insaurralde, pasando por La Cámpora de la provincia, que hasta hace poco tenía de referente a José Ottavis.
Los randazzistas piden esa interna para discutir liderazgos y propuestas, cuestionando que de otro modo se impondría otra vez el dedo de CFK, no siempre diestra para elegir colaboradores y candidatos. Alguna vez un intelectual progre, ligado al kirchnerismo, la definió como una excelente dirigente pero pésima Jefa de Personal.
Quizás la movida de Cumplir tenga más que ver con las presidenciales de 2019. Aunque no lo digan, su idea puede ser que Cristina es la que más intención de voto tiene hoy para senadora por Buenos Aires, pero que dentro de dos años no podría ganar porque tiene un 60 por ciento de imagen negativa en el país. Y que Randazzo podría ser ese recambio, para lo cual necesita hacer esa experiencia como senador nacional, que lo potencie ante la población.
Como sea, hoy no se han puesto de acuerdo. Incluso se habla que el kirchnerismo y sus aliados del PJ le negarían al ex ministro del Interior la posibilidad de participar de internas. Y que armarían un Frente Ciudadano por la Victoria, con partidos aliados de Nuevo Encuentro y Frente Grande, para que Randazzo no pueda subirse a ese tren en marcha y ajeno.
La lógica sería que Cristina y “el Flaco” participaran de las PASO, que gane el mejor y que el perdedor sume sus fuerzas para enfrentar unidos al PRO-Cambiemos. Pero la lógica es bastante ilógica en tiempo de elecciones, cuando el marketing y cálculos mezquinos prevalecen en casi todos los partidos.