El agua, aún en medio de la crisis y de la confusión

LA SEMANA PAMPEANA

I – El acuífero del Valle Argentino fue en la semana objeto de un malentendido que, es de esperar, pueda ser salvado con la intervención de los que saben y han estudiado y de quienes tienen la obligación de protegerlo del mal uso pero también de la equivocada idea de que se trata de un recurso municipal. El tema le sirvió, de paso, a los pampeanos para evaluar cuánto hace falta aún concientizar a los ciudadanos sobre el uso compartido de los recursos hídricos provinciales.

II – Una información publicada en este diario daba cuenta del estudio que se está realizando para tratar de paliar la crisis de abastecimiento de agua potable que periódicamente afecta a la capital provincial utilizando en parte a ese acuífero. La publicación despertó inmediatamente la reacción comarcal de vecinos y autoridades de General Acha que objetaban ese uso considerando que los santarroseños no tienen derechos sobre el acuífero del Valle Argentino y ellos sí, por estar, en cierta medida, flotando su ciudad sobre ese gran lago subterráneo que cruza de este a oeste la provincia.

III – La confusión de los achenses que así reaccionaron es parecida a la que tuvieron no hace muchos años los veinticinqueños que objetaron la distribución entre todos los municipios de la provincia de las regalías hidrocarburíferas que la provincia cobra por ese mar de petróleo en el que flota la localidad ribereña del río Colorado. Semejante mirada sobre los recursos del subsuelo es, en cierta medida, adoptar una lógica que a La Pampa le ha valido ser privada de dos importantes ríos que la atraviesan: el Atuel y el Salado. La negativa de las provincias de aguas arriba a compartir el recurso tiene el mismo y limitado argumento de localización geográfica de sus nacientes para reivindicar, contra todo derecho, la propiedad exclusiva de los ríos. (De aplicarse ese absurdo principio de la propiedad territorial de los recursos, los propios achenses se verían en problemas para sostenerlo pues no es desconocido que la materia prima con la que inició su actividad la fábrica de placas de yeso se extraía del ejido de otro municipio oesteño que, de haber reivindicado derechos, deberían haber puesto la fábrica en aquélla localidad y no en Acha).

IV – La confusión que reina en torno al tema hídrico en algunos municipios, va, a todas luces, a contramano de la lucha de la provincia por sus recursos que en la semana tuvo un capítulo principal con el inicio del segundo reclamo judicial por la negativa de la Nación y las provincias condóminas a crear un comité de cuenca que regule el uso de las aguas de la gran cuenca del Desaguadero-Salado-Chadileuvú-Curacó-Colorado. El amparo pedido a la Corte es la forma elegida por el fiscal de Estado para llevar el incumplimiento de una ley nacional y además, por la negligencia de Mendoza, San Juan y la Nación que siguen perpetrando daños ambientales a nuestra provincia, no solo al cortar el agua, sino además al negarse a cumplir la ley que las obliga a manejar en forma conjunta la operación de esa gran cuenca.

V – La Pampa, que hasta el año pasado tenía la costumbre de devolver una parte de las tarjetas alimentarias que le llegaban de acuerdo a las distribución nacional, este año pidió dos mil más. Así lo anunció la ministra de Desarrollo Social de la provincia y, con ese solo dato, mejor que cualquier estadística, mostró la realidad de una situación social provincial que se degrada al compás de las medidas económicas que desprotegen a los que menos tienen. La Pampa tiene la desventaja sobre el resto del país, que afronta la crisis con un deficiente desarrollo de las fuerzas productivas capaces de generar empleos. El “derrame” que se prometía por las medidas que beneficiaron al campo demostró una vez más que, en el mejor de los casos, no alcanza y, en el peor, es una mentira piadosa que se le hace a quienes aún creen que ese sector es propenso a la distribución.

VI – El pago desdoblado del aguinaldo a los empleados municipales fue uno de los temas que dio ocasión a la pirotecnia verbal del intendente, que ironizó sobre la ausencia de compromiso con la gestión que tienen algunos integrantes de la planta de personal. Pese a la forma en que lo dijo, que irritó al gremio, no le falta razón al intendente que solo estaba pidiendo unos días para pagar y, para hacerlo, se vio obligado a echar mano a la plata de las multas y hasta de la tasa de cementerio. (LVS)

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