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El regreso de los viejos males

LA SEMANA PAMPEANA

I – La Pampa sufrió en la semana nuevamente los embates de un gobierno nacional empeñado en una política económica ruinosa para el interior. La paralización de las obras de remodelación de la avenida de Circunvalación Santiago Marzo, una vieja promesa macrista, por falta de pago a la empresa, desnudó en toda su magnitud la catastrófica situación en la que la retirada nacional de la obra pública en La Pampa ha sumido a las empresas constructoras. La empresa que construye la obra despidió a diez empleados y reclama a la Nación cien millones de pesos por certificaciones que no pagan desde el mes de septiembre del año pasado.

II – Desde la cámara de la construcción local advirtieron además que el sector está al borde del colapso con empresas que, de no regularizar el gobierno nacional sus deudas, cerrarán sus puertas en cuestión de meses anticipando un escenario de despidos y paralización de la actividad económica que esas empresas generan en la provincia. El monto de la deuda por la construcción de viviendas de planes nacionales no pagados por el macrismo asciende a 350 millones de pesos con el agravante que el gobierno nacional, causante de la mayor explosión inflacionaria en dos décadas, se niega a reconocer el ajuste por inflación de los certificados impagos y los pretende abonar a valores anteriores a 2015.

III – La ceguera nacional llegó al extremo de pretender que La Pampa se encargue de arreglar las rutas nacionales deterioradas al extremo de resultar imposible el tránsito con mínimas condiciones de seguridad. La pretensión, expresada por el propio presidente de la Nación en una reunión en la que se cuestionó a La Pampa por no permitir el paso de camiones de Vaca Muerta por el territorio pese al riesgo cierto de accidentes que ese paso implica con las rutas dinamitadas, motivó en la semana un duro cruce entre el vicegobernador a cargo del Poder Ejecutivo y el mandatario nacional. El episodio sirvió para medir la desconexión con la realidad nacional que exhibe el equipo gobernante. Desconexión que, en estos días, con el dólar incontrolado, las tasas astronómicas, el riesgo país imparable y las acciones argentinas en picada, se encargaron de recordarle los más prestigiosos medios de comunicación del mundo. «La Argentina al borde del default», «La Argentina frente al abismo», «Argentina está en la cornisa», son los títulos y opiniones que se disparan sobre la gestión macrista y en ninguno de esos artículos se hace alusión a la «herencia», antes bien, se le reprocha al actual gobierno que inició su mandato en un país prácticamente desendeudado y lo ha llevado a un paroxismo de deuda que lo acerca cada día más a Venezuela pese a que, a diferencia del país de Chávez, Argentina no ha sufrido el boicot y el ataque económico que sí ha debido soportar y aún soporta la patria de Bolívar.

IV – En la semana la directora de Epidemiología explicó el mecanismo social que lleva a muchas familias, en algunos períodos, a no vacunar a sus hijos. Dijo la funcionaria que las generaciones que conocieron la ferocidad de las enfermedades como la polio, no se olvidan de inmunizar a sus hijos y por eso, en un primer momento, las campañas logran una gran efectividad en hacer retroceder y hasta casi desaparecer las enfermedades. No obstante, señaló, generaciones posteriores que no conocieron la enfermedad y que ven que no se producen casos, creen que pueden dejar de vacunar ante la aparente inexistencia del virus en la sociedad y así, en ocasiones, la enfermedad vuelve a aparecer. Se refería, claramente, a la reaparición de casos de enfermedades como el sarampión o la tos convulsa para las que hay vacunas gratuitas pero que, lamentablemente, por conductas de olvido e ignorancia de sus consecuencias, los virus vuelven a circular con su carga de riesgo mortal para la población.

V – Este mecanismo de olvido social que no capitaliza la experiencia de generaciones anteriores en la lucha contra males epidémicos, puede trasladarse a otros comportamientos sociales. Ese olvido de males ya sufridos se da también en el olvido de la experiencia social acumulada en el sufrimiento de políticas ruinosas. Cuando todo hacía pensar que luego de la crisis del 2001-2002 la sociedad argentina estaba vacunada contra el neoliberalismo y sus políticos asociados vuelven a presentarse de la mano de astutas campañas que enmascaran las viejas enfermedades políticas que postraron al país. Una vez instaladas, como las epidemias, cumplen inexorablemente con sus programas de destrucción económica y social, como vemos y sufrimos hoy los pampeanos. (LVS)