Macri le bajó el pulgar a Telesur y prefiere al “Mago sin Dientes”

PRESIDENTA DE TELESUR VINO A PEDIR LA REINCORPORACIÓN A TDA

Patricia Villegas vino a pedir al gobierno de Macri que Telesur vuelva a estar en la Televisión Digital Abierta. Diputados presentaron proyecto de ley en tal sentido. Macri prefiere en ese lugar al mediocre “Mago sin Dientes”.
EMILIO MARÍN
El 8 de septiembre pasado la presidenta de Telesur, Patricia Villegas, estuvo en el Instituto Patria, en Buenos Aires, junto con la ex senadora colombiana Piedad Córdoba. Cada una abordó un tema de importancia regional. La ex senadora planteó la consulta popular en Colombia sobre el acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC, que se votará el 2 de octubre.
Villegas, que también es de nacionalidad colombiana pero hace muchos años vive en Venezuela, abordó la problemática de Argentina y Telesur, la cadena que ayudó a fundar en 2005 y que preside hace cinco años.
La periodista abundó en razones por las cuales Mauricio Macri debería revisar su errónea decisión anunciada en marzo pasado de sacar a Telesur de la grilla de la TDA. Replicó los dos argumentos dados por esa administración: el supuesto pluralismo que caracterizaría a la secretaría de Medios y Contenidos Públicos de Argentina, de Hernán Lombardi, y un pretendido ahorro que persigue Pro-Cambiemos.
La visitante planteó la incongruencia de reclamar pluralismo y al mismo tiempo ejercer la censura, al acallar la señal fundada en tiempos de Hugo Chávez para cubrir las novedades de la región latinoamericana y el mundo.
Y respecto a las erogaciones que causaba la cadena, Villegas puntualizó que Argentina tenía el 14 por ciento de las acciones pero sus gastos fueron mínimos y nulos desde antes de asumir Macri. Telesur tiene en Buenos Aires una oficina con un plantel que en el mejor momento no pasó de diez personas, con la documentalista Carolina Silvestre como representante y Edgardo Esteban -ex combatiente de Malvinas- como corresponsal.
Al quitar a Telesur de la grilla de la Televisión Digital Abierta se está atacando a la pluralidad y provocando censura. Por eso Villegas trató que el gobierno de Macri, en particular el funcionario que dialogó con ella (Jorge Sigal, secretario de Medios) atendiera razones. La señal advirtió que puede acudir a los amparos judiciales previstos en el artículo 43 de la Constitución Nacional “contra todo acto u omisión de autoridades públicas o de particulares, que en forma actual o inminente lesione, restrinja, altere o amenace, con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, derechos y garantías reconocidos por esta Constitución”.
El gobierno se mantuvo en sus trece. Incluso incurrió en una provocación contra Villegas pues en los días de su estadía en la Capital Federal dispuso que el espacio que ocupaba Telesur en la TDA fuera destinado a un canal de humor. Allí se podía ver al chimentero Marcelo “Teto” Medina y a Pablo Cabaleiro, conocido como “El Mago sin dientes”, que suele animar actos del PRO. Su humor es muy dudoso y de bajo rating, pero al gobierno le pareció suficiente para reemplazar a Telesur.
El convenio vigente con la señal emitida en Caracas durará hasta el 26 de octubre, fecha límite para que Lombardi y los suyos den un paso atrás. No parece que lo vayan a dar. Más bien seguirá allí el mago sin dientes y sin magia.

“Es cinismo o estupidez”
Cuando Villegas desmenuzaba los seudo argumentos del gobierno para dar de baja a su señal, sintetizó diciendo “es cinismo o estupidez”. El cronista cree que esa política no es nada estúpida. Es el cinismo de una administración alineada en forma alevosa con la “gran democracia del Norte” y sus ramas mediáticas como la Sociedad Interamericana de Prensa, CNN y otras cadenas que valoran como histórica la regresión política de Buenos Aires, Brasilia y otras capitales.
La agresión contra Telesur tiene fecha de finalización del contrato el 26 de octubre, pero no aguardó a ese momento para ralearla de la TDA. Ese proceso de divorcio lo comenzó de modo unilateral el macrismo el 27 de marzo pasado, cuando en forma sincronizada Lombardi hizo declaraciones al programa “La Cornisa”, de Luis Majul, y ese día, a “La Nación”, al periodista José Crettaz.
Allí se dio el puntapié inicial sobre los dos seudo argumentos de que se retiraban en nombre del pluralismo y para ahorrar recursos. Fue tan grosero lo suyo que ni siquiera en ese momento tuvieron el decoro ni la formalidad de hacer esos planteos a Nueva Televisión del Sur, responsable de Telesur, ni a la cancillería venezolana vía Susana Malcorra o bien por medio de la embajada de Caracas en Buenos Aires a cargo de su titular Martínez Mendoza.
El plan macrista fue por partes. La salida de la sociedad de Telesur (donde cohabitaba con Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Uruguay) dejaba a la señal fuera de muchos canales y cables de Argentina. Antes, como el país era parte de la cadena, éstos tenían la obligación de incluirla en sus programaciones.
Y finalmente, concretada la desvinculación, se consumaría el otro objetivo: sacarlo de la TDA, una instancia creada durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner para que un 80 por ciento de la población (unos 33 millones de argentinos) tuviera acceso a ese sistema de TV libre y gratuita.
La señal emitida desde Caracas tenía acá mucha llegada vía cable operadores y cinco canales de televisión abierta. Son canillas que desde marzo pasado comenzaron a cerrarse. Pantallas con contenidos y formas diferentes, con una óptica propia de la Patria Grande Latinoamericana, empezaron a apagarse. En algún momento Telesur les hizo reportajes a Hernán Lombardi y a Marcos Peña, jefe de Gabinete, mostrando su habitual pluralismo. De nada sirvió. Los representantes de los monopolios mediáticos terminaron censurando a aquella cadena latinoamericana de proyección internacional.
Hay algo peor. El ataque del gobierno neoliberal se limitó a seguir el guión del monopolio Clarín, que el 4 de marzo pasado dio de baja a Telesur de su abono común, con el argumento de que allí no habría lugar para señales internacionales. Falso porque siguieron la CNN y la Televisión Española.
La primera puñalada la pegó el monopolio de Héctor Magnetto. Lombardi y los suyos siguieron esa sucia faena contra la libertad de expresión.

Medios amigos y necesarios
Macri y sus ministros tienen una clara postura a favor de aquellos monopolios, que por eso mismo fogonearon su candidatura. Una vez elegido, lo blindaron para protegerlo en más de nueve meses de un gobierno muy controversial por su plan de ajuste antisocial.
Que tengan aquella opción es evidente, pero no debería ser -técnicamente hablando- motivo para acallar otras voces. En política sí se entiende esa censura, porque Telesur no favorece como Macri al golpista venezolano Leopoldo López, preso y condenado a 14 años de prisión por impulsar una campaña violenta conocida como “La Salida”, que causó 43 muertos en 2014. La señal también deploró el golpe de Estado institucional cometido el 31 de agosto contra la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. El presidente argentino dio cobertura política y rápido reconocimiento al canciller golpista José Serra y luego al presidente intruso Michel Temer.
La cadena suramericana siempre respaldó los derechos argentinos en las islas Malvinas, pero Macri busca co-participar con petroleras británicas en el ilegal proyecto de explotación que tienen en el mar del territorio usurpado. Lo reveló días atrás la canciller Malcorra, para negociar a cambio restablecer desde el país hacia Puerto Argentino. Eso explica la total falta de sintonía del gobierno del PRO-Cambiemos con la señal presidida por Villegas.
Ese diferendo es muy difícil que se solucione en el corto plazo. Fue auspicioso que el 6 de setiembre pasado se presentara un proyecto de ley para reponer a Telesur en la TDA. Los diputados Guillermo Carmona y Remo Carlotto, vicepresidente de la Comisión de Relaciones Internacionales de la cámara baja y titular de la Comisión de Libertad de Expresión, respectivamente, fueron algunos de los firmantes. La iniciativa legal recordó que “Telesur nace como iniciativa informativa con el objetivo común de dar protagonismo a las voces autóctonas de los procesos sociales que surgieron en respuesta al llamado histórico de la reivindicación de los pueblos de América Latina” y que “respondiendo a la necesidad de la integración de los pueblos y en defensa del derecho a la información Telesur emite su señal sin costo alguno”.
Además de su presentación en el Congreso, la idea es circular este proyecto de ley entre sindicatos, universidades y agrupaciones sociales y políticas, buscando el mayor apoyo y difusión posible.
Será difícil torcerle hoy el brazo a Clarín y su gobierno más fiel, aún cuando sea en defensa de un medio valioso como Telesur, apoyado en la información de más de 400 medios latinoamericanos que visibilizan temas con ópticas negadas por las clases dominantes de la región.
Mostrando una gula pro-estadounidense extrema, el gobierno de Macri sancionó a Telesur y también lo hizo en TDA con la señal de Russia Today en español, incluida desde 2014 tras los acuerdos de CFK y Vladimir Putin.
En esa línea sectaria se dejaron sin efecto en febrero pasado de los acuerdos que Télam tenía con la agencia cubana Prensa Latina. Con Cablevisión, América y Ted Turner, todo bien, para deformación de neuronas. Con el Tercer Mundo, apagón informativo.